quiera nacion que gozando de vida propia es árbitra de sus destinos, lo que no pre,tenderia de Estado algu• no del globo. Nos acompaña la firme persuacion de que si el Imperio frances,por ejemplo, hubiese celebrado un convenio con el que 'fué Presidente de la República, D. Juan Antonio Pezet, el Supremo Gobierno se habia apresurado á cumplir la obligacion contraída por él, no pudiendo proceder de otro modo, sin ponerse en abierta pugna con los mas triviales principios del Derecho de Gentes y con las prescripciones de la razon y del buen sentido. ¿Cómo exigir pues de la Iglesia, que solo debe atenerse á los hechos, en el espinoso campo de la po. lítica., y cuya vida no puede depender de cambios que realizandose en el porvenir son en muchas ocasiones determinados por el siempre incierto resultado de las armas? Ah! es que mientras cualquiera nacion tiene en sus cañones la mas solida garantía de sus derechos, creen algunos poder pisotear impunemente los sacrosantos de la Iglesia, precisamente por que estan seg~ros de no ser aterrados con el bélico aparato de una formidable escuadra ni ensordecidos por el guerrero clarin de un invasor ejército, y halagados por tal impunidad no aesperdician la menos propicia ocasion para impri~ir en el rostro venerable de nuestra madre, EL CRUCIFIJO. ( Traducido de la Revue Oatolique) O crux spes única! Salve, 6 cruz, mi única esperanza¡ I. Alberto y María son cristianos y cristianos fervorosos: no temen que se les reconozca. por tales. Van juntos á. la Inglesia, oran y comuigan juntos. Buscad casados mas unidos y mas dichosos: no los encontrareis. Yo he visto su dormitorio: es un &antuario. Todo alli exha.la el aroma de la virtud. Un gran Cristo de marfil sombrea y protege el lecho de lo@ esposos. La imá.gen de la Santísima Vírgen está. colgada sobre un rico reclinatorio, en el que se arrodillan con frecuencia, pues se ven en él huellas que no dejan la menor duda. .Ademas del Cristo y la. Virgen hay cuatro retratos de familia, los de su, padres, y hé aqui los únicos cuadros que adornan es. 1e modesto interior. El reloj sostiene á un ángel cus· todio que cubre con sus alas la cuna de un niño dor' mido, ¡Oh retiro dulce y encantador! Las dos alma~ 1 qne se lo han formado no pueden dejar de vivir all LA IGLESIA: PUNENA la Iglesia, una cruel bofetada. ¡Pero cuanto se equivocan los que descubriendo solo obstáculos en el estrechísimo círculo de lo que afectan á sus sentidos, cierran los ojos para no ver lo que obstinadamente no quieren comprender! Por nuestra parte, y abrigando aun la quizá fundada esperanza, de que el Supremo Gobierno, que tan r-esueltamente asegura, haberse propuesto realizar la felicidad del pais, no se creará obstáculos que acaso podrá vencer, pero sacrificando sagrados intereses, juramos tener siempre una pluma para defender los derechos de la Iglesia, sea cualquiera quien ose atacarlos, y un corazon bastante resuelto para arrostrar las consecuencias que con nuestra conducta pudieramos atraernos. EE. SECCION OFICIAL. Reimprimimos el siguiente decreto por haberse publicado en el anterior número, con un error sustancial. Habilítase al Presbítero D. Manuel Escalante para que continúe sirviendo la tenencia de cura de la doctrina de Umachiri, por el siguiente decreto que S. S. l. se ha servido expedir en Mayo, 15 de 1866. Puede el Párroco D. Fernando de la Torre aprovechar los servicios que en su ministerio le preste el Presbítero D. Manuel Escalante asumiendo en su conciencia la responsabilidad respecto en paz: nada será capaz de ir á turbar su dicha. II· Ya hace un ano .que Dios conHgró !.U union y ese año ha pasado como un dia. Como un recuerdo de sus primeros juramentos, la j6ven esposa ha concebido el pensamiento de hacer un pl'esente á 1u marido. Le ha ofrecido en un cuadro gracioso de madera esculpido, un delicioso Crucifijo, verdadera obra maestra. · Coloquémoslo, le dice,:aqui, 11obre la. chimenea, al pie del re! oj, y a.1í pl'esidirá. nuestras convresacines in• timas y las bendecirá. Santo pensamíentol ¡,quién es aquel, que en un momento ó en otro, no siente la nocesida.d de reanimar ' SU espíritu y purificar &u corazon? Alberto ha dado las gracias é. su mnger besando el Crucifijo, y con el acento <le la fé ha respondido: tienes razon María; nos faltaba un Cristo en este lugar. Ya que tú lo has colocado allí, lo miraremos á un mismo tiempo y nos confortará. III. Entre las personas conocidas y casi entre los amigos tiene Alberto un antiguo camarada de colegio, hom~ bre de talento, pero que·, ay! e1tá muy distante de participar de sus ideas religios&s, y que no se parece á el en nada. Victor es un artím.a, pero un artista esptritu fuer te. Yo no sé si cree en Dios. La otra noche al -ver el nuevo Crucifijo que brillaba ~ con~todo su resplandor, entre dos hermosas támpara 1, de las aptitudes é instruccion sacerdotal del expresado fresbítero; advirtiendose que dicha co~desion deberá atenderse, por el tiempo que fijaremos en nuestro edicto para convocará exámen por ante N os,- 1 á lo.s eclesiásticos su~ltos de está nuestra Diócesis-El Obispo -(firmado) Por mandato de S. S. I. el Obispo, mi 'S~or-:<Felipe :A de Piérola-Prosecretario-(firmado). En el expediente promovido pqr el cura propí~ de la doctrina de San Anton D. Pedro ~. Oblitas por el que renuncia la mencionada doctrina, se ha servido .S. -S. 1. decretar como sigue: Puno, Julio 2 qe 1866. Atendiendo á la razon de conciencia que nos alega el Presbítero recurrente para la renuncia del .curato de San Anton que obtuvo canónicamente, y, .. considerando, por otra parte las dificultades. que hoy surgirían con la separacion del referido cura de la parroquia de Azángaro, estando á los medios que dicta la prudencia en tales casos, sin consentir por ello en el funesto principio sentado por el Cabildo Eclesiástico de la Santa Iglesia del Cuzco, en virtud del cual seria lícito, no solo á los Obispos, sino aun á los Cabildos en sede vacante, desligar á los párrocos de la obligacion que contraen con sus propias parroquias, para adquirir nuevos deberes en parroquias extrañas, conservando no obstante la propiedad Viotor, frunciendo la ceja, y con un tono amargo: vaya, dice, ya tenemos aqui otro. Muy pronto habrá. uno en todos 1 os rincones. -¿Y qué, Víctor, a.caso te hace mal la vista de un Crucifijo? yo te creo mas robusto -Poco caso hago yo de un Crucifijo, pero, me parece un fanatismo llenar con ellos toda la caea. -De!!pa.cio, V ictor, no exageres. ¿Con un Cristo en mi cama y otro en mi chimenea hay para. llenar toda la casa1 -¡,Y oon qué objeto publicar asi lo que se siente? Cree en el fondo Jo que e¡ uieras, esto poco importa. cada. uno es libre, pero por antojo, no debes exponer á la vista de todos objetos que no deben encontrar; lugar sino en tus Iglesias y no en un salon. -Te engafias, querido mio; no estamos aquí en un salon sino en mi dormitorio y todo el mundo no tiene derecho de penetrar á él. -¿Pero en todo caao que nece&idad tienes de tanto Crucifijo? -Escucha, Victor, y no te disgustes, pue-s tú eres quien has promovido el debate. -iQué quieres decirme9 -Vas á comprenderlo. -Habla pues. -¡No tienes en tu casa alguna. pintura ~ue estimas mucho! -¿Mi :Venus al levant¡nsef -Precisamente, v ,
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx