~!Pffl~ )) A. de Piérola, Canouigo Honora- » rio de la Santa Iglesia .._Catedral de· >) Puno (Q. E. P. D.), suplican a U~ >>encarecidamente se digne coricur- >> rir á los funerales que lendrán lu- >) gar el dia de mañana en la Cale- >> dral,. á la hora de costumbre.- » El duelo. se despide en la puerta » del templo.>, En la noch8, el Cabilde> Eclesiástico, los señores Curas y los del Seminario, entonaban pmr segunda vez la vigilia en la capilla del Co- . legio, cuyas bóvedas repelían e1 ew .del flébil canto sagrado, á presenc:ia de la multitud que fe.n,- orosa se unia á las oraciones. de los Ministros del Altísimo, y no· pe-nsaba sino en fa desgr,acia acaecida r El 2 l, día designado para , cumplir con el finado los ulbmos• deberes que nues-tra;, Rel:i:gion y la 0ivil1zacion nos pres<miben.,, se dirigia . poco despues- de- las onoe. de,)<!:; ma..- · na1,1a nuestro1 LlLmG>r Prefado, de c~uda m.orada, y ew p:uocesíon r. de su pa\aciq al ColegioiSeminario, a.eornpañado· de~ü¡>doi el Cabildo ell;_,trage de luto y del: cuerpo ele los señores, Cur,as, profesores- y alumnos- del . SemÍnario,. seg.uido · por la mayor parte de los .hahitantes de esta- contristada Ciuclad. Se no~aba que 1aGudian · á fa procesion fünebr-~ _el Sr. Prefecto, todos·los 111íembros del Poder judicial, empleados civHes y · políticos, profesores y alumnos del Cólegio nacional_de San Carlos,, todo lo mas séfoc~o del vecindario, y por ffn personas de todo sexo, edad y condicion.. Era para nosotros un concurso cual nunca lo lrn,hiamos• visto, y donde se revelaba: en los 'semblantes y en el silencio,. u:n rercojimiento .sentiuo'r por la \nuerte· del · que · shpolgrangearse la. gratitud y ' aj;n~«ih general. Llegado; el' éortejo fünebre á la capilla: del Seminario, fué toma<l;a ~n hombros- por- ,cuatro ,alumnos, ~-~l establecimiento la' ca~a mórLuona. q1,ie' en.cetraba los .restos que h1áh1;iamos• ·qüehdo a'nhnar-los · en nuestr'o d.e1irio··; pero .... ¡oh desengaño!: ' m:urni,urábamos con frenesí la terrible· :.rerdacL:. ¡,son irre-\tocables los, deeretós de la Divinidad,. y Ja muerte cruel hizo su víctima! t Comenzo a, entonarse por los s.0-- _chantres, lo& pá.télicos vetsos dd ' salmo penitencial ll.1úe1·e1·e, al- ·fu'tbando• con los concurrep tes: se organizó la, conmovedora procesion,. precedida de quince cruc-~s indusa la Episeopal,. traidas al efecto de las. parroq_uias cornp1'en- . didas en la distancia de diez l~guas e.n conLomo, de- esta Ca.p_j tal: las cintns del ataud lle-vaban los cuatro señores Canónigos eon la capucha ca1aday como.lo esfaba S. S. IJt111a., , estando con -capa pluvial solo el , 'r. Dean, y cómp!etando el cua- . <lro un numeroso séquj to. Eotramos por :fid. á nuestra her- 'Q.10sa Catedral: ella estaba cl:ispuesfa con sencillez y aparato füneTure, l d'igno, ~m euanto el país lo- permite, del' Canonigo Hon01mrio.. •ª;,' ! cuyb adios iT:ia á formularse con }a suntuosa solemnidad ue los divinos .&MWttmMéMWASA &M&M ?iA#&kCIIW LA IGLESIA PUNEÑA. oficios. El tapiz lúgubre de las ven lanas y del altar mayor, donde se destacaba en un fondo oscuro la melancolica represenlacion de la muerte ameuazando con su formidable güacfaña: un pabellon formado de cuatro festones negros bajo del arco toral, delante del allar, cuyo vé1·tice ó cuspide correspondía al silio donde colocamos los restos venera141clos; todo esto ofrecía un conjunto sério y digno de desc1·ibfr~ se con mas tiempo y calma, pues. nuestro espíritu ahora fluclua con el dolor. Los asisten tes- colocados eonvenientemenle en asien los puestos en dos líneas pairalelas y las señoras que llenaban completamente el Templo-, presenciaban nsi como nosotros, la concurrencia de mas de cincuenta sacerdoles,. casi lodos Párroaos, el Coro aun inconcluso es-: trenado, debida:·mente.por vez primera en una solemnidad tan sentimental, y el ejemplav, Prelado revestido de ornamentos sagrados, dispuesto en su: sólio á solemnízn·r Pº'T si mi sino lOEJ oficios, arrasados sus ojos de lágrimas y el cora:zon palpitante d.e, dolor.-¡Oh! todo nos angus tíaba con mas Yehernencia, haciéndonos patética la realidad de haber- sido victimado dos días antes nuestro privilegiado amigo. , Poco despues, -arrobaba nuestra alma la contemplacion de las eter- . ades que en la Vigilia se , por voces sonoras , esforzadas· por el dolor y con el objeto de rendir liomenage y pedir al Eterno por el · ·descanso. en paz: del difunlo. Terminada la Vi gilia con las 1ecéiones cantadas por do3 de h>s ieñQres , Canónigos menos anligüog .Y la última por nuestro- mu.y Digno Prelado, se oelebraba ·el Santo Sacrificio· de la Misa por este amante y tierno Pas.tor, que mas de una vez .sentia ahogada su -voz por los so- . llozos y se oficiaba por buenos 'Vi- - carios: reinaba en todos l1Ila rniste1·iosa· actitud de suplica, probando que había desaparecido la personificacion: de la: ciencia ,. de la virtud y del amigo mas fieL Al augusto sacrificio de la Misa se sig-111.io la Oracion ftí.n ebre,. pronunciada por el Sr. Dr. D. Marcos Hojas , Ai-cediano de la San ta Iglesia C.atedral de Cochahamba, que ·oficiosamente se in&inuó pa1·a · tomar esta tarea, y qu..e ltt ·pubfü•amos en otro lugar, co-nclnyendo la funcion por el responsó de costumbre. El séquito continuó entonces hasta el cementerio, guardando un fünebre es-tupór al torno del féretro, que alternativamente era conducido en hombros de- los profesores y a:1umnos del Seminario, profesores del Colegio Nacional y sefiores Curas, al mismo tiempo que tomaban las cinlas los scITores Yocales y personas notables de trecho en trecho ; recitándose responsos por los senores Canónigos en el mismo orden, y completando la marcha pr·ocesional la 1mí.sica de la Pólicfü1, que reconcen traha 1os ánimos con sus melodias. f&FE ; e,@Mtl !tiffiff# MiHi Llegada que fué la comitiva 1 panteon, y antes de que el cadáv(r se deposiLúra en la bóveda de la C[- püla., el DI'. D. Juan Manuel Tor,, Vice-Rector del Colegio naciona, leyó un bello y conmovedor discmso, nacido de su sincero corazon. Ultimamente, se cantó el pmtrer responso, que la Iglesia reci,a al confundir los restos de sus hij 1s con el polvo de que fuimos formados~ y la silenciosa y meditabunéa procesion y pueblo, despertó de subito renovando su intenso doJo·. Ay! al retirarse volvían los ojcs llorosos una y otra vez deleniéndtse en su camino, no contento ninguno pon el cuhos dirigido del fondo . Jel corazon. Quién se aparta])a bas ta la ete~- nidad del amigo verdadero; qui~n del maestro; quién del compañero inalterable; quién del ángel tutE- · lar de su conciencia ..... y todos d'jl que se habia sacrificado por los intereses de la juventud y de la Di5cesis toda. ) . r .así ha pagado Puno la honrosa deuda de gratitud y recon,ocimiento que le debía al Dr. D. Felipe Amadeo de Pierola; así terminó la funcion, que al trazarla nos ha impresionado con la mayor viveza, y aun mn? que la misma vista de .lo que tuvimos ocasion de presencjar. Hé aquí el dicurso á que aluJimos, y á continuacion otro del Sr. Dr. D~ Annivaf Pardo, q·ue no, ¡fué pronunciado, y que no queremos privar de su lectura a nuesLro3 abonados. Seüores. ¡Qué espfé!c.táculo tan lúgubre y desgarrador presenciamos en e1 '-ite instante! -Es~ sombrío ataud, en1blem~1 de la muerte y símbolo testifican te de nuestra miseria, encierra los restos de la vida de un ser noblé1 cü¡¡l 0011oce1s bien,- En efecto, el Dr. D. 1-'elipe· Améid eo de Pié rola fué, señore», -Ull genio tu telar que·,' lanzado sobre la tierr'il 1for .la d1~stra tlel Om11rpote11te, despues ·de 'recorrc1~ el va-;to ·espae.io del mundo intelec1,ual, .voló á las regio0es ~1üpí1'eHs, hasta el pié del trono del ~te,rnoj-un Sacerdote lÍumilde y caritativo que edificó con su moral rígida;-nn 1naestro virtuoso que ilustró la inteligencia de la juventud con s:rna.5· <loctrinas;-un orador sag-rado que, desde la Cátedrn del Espíritu Sau Lo, difundió la luz <lel Evan¡relio;- . el méUico espil'Ítual qn'c , en el tribunal de la p.e11itet1citt, purificó ·1as almas arr(;l¡pentiJas, «;lerrama1)do sobre ellas t;l búlsamo de la co11solncion;-cl infatigable coope rador en las arduas tareas del Obispaclo;-cl escl'itor católico que honró e ilustró la prensa del pais;-el i11st1•uctor de la tierna niüez;-el sincero amigo que soureía á sus admiradores;- y eu fiu, el h\jO idolatrado de su madre amorosa-la Iglesia católica. Y bi e n, seüores, ¿dónde está ese predilecto ser, que en sí en eerl'aba tao'tos beneficio-; eu diversa y p;ran escala'?- uu eco fúnebre nos responde: ¡ya 110 eústé!-¡Oh golpe mortal!-¡Lúgrima~de dolor, regad el corazon de los que rodeamos el cadt!ver del Canónigo honorario de la Santa f~desia Catcdral!--'.\finistros de Jesu-Cri,to, vuéstro dig110 1 compnflcro dcsaparecib;-alumnos del Seminario, ya 110 tenei~ al e~Ludioso Rector, que cultivabtl con c;,¡ri1)0 paternal vuestra i~tclige11cia y corazon,-y á vo:; juventud l:t e San Cál'lo-, ya 110 os estimulará aquella antorcha cienlifü:a;- pueblo puner1o, ya no recibireis del casto ~acerdote, el sun ve rocío del Evangelio; -hijas espiritu3les de aquel, vuestra almas ya no se saturnrán con el búlsamo de co·nsuelo;-y sus amigos yn no sentirán mas el grato roze de esa mano fralernal. -¡Todos juntos venid, pues conmigo, á llorar sobre su tumba! ¡Sombra ilustre, levántate! ¡Xo dejeis en luto y dcsolncio11 á vuestro pueblo querido!• ¡Planta agostada con el a... liento de la tarde, reví ve,-la sa vía de la vida te devuelve Dios! Pero, no,-todo es en vano!-:\o hay remedio, llore.. mos-el llanto será el desahogo de uuestra tristeza.-él será el tributo de nuestra admirncion! ¡Y tú, alma bie1ílíeehorél )' ilugelicnl, . que nos <lejas e11 e.ste valle de peregrinacion, rogad al Eterno por este pueblo;-sednos propicia en la mancio11 celestinl;-y haced que se conjuren las calamidades que nos aquejan! Yuestra memoria vivir;í imperecedera para nosotros y pasará á la posteridad! Ya nos veremos allá.'......•. ! ,\ Dios, jóven S¡1cerdote,-á Dios, cólega ;1 ami go,-á Dios, os dice el Colegio de Sau Cárlos,-para siempre á Dio::-! Agosto, 21 <le 1868. A la m~morli1 de nuestro dl(liDG ~migo, Dr. D. FeJJpe A. de P:•~~Ja. Señores. Con el alma oprimida por 1n angustia y cubierto d·e foto el cornzon~ ncep- . tando lc1 mas doloro¡.;a de las exigencias que pudiera imponernos una amistad - sincera, henios venid10 á e:ste lugar sa- · grado, para dar un ' postrer n.dios al qu& fué nucstro,amigo tan querido: al Dr. D., Felipe Amadeo de t'>iérola. Preciso es,' que tributándole el homenage que por ' tantos títulos se merece, derramemos siquiera una lágrimn sobre la tJJ111l.>a que encerrara bieu pronto, t,üs restos ve.uerandos. Sí, señores, uua láµrima de ,te.rnura para él cari11oso amigo, que supo brindarnos su afect.o con toda l¡1 dulzura en que rebozaba su alma bellísima. U na !~grima de veneracío11 para el Sa- · cerdote ql)e fri'znnu.o aun en los veinte tres afio;, de su ednd, por ,~u _cond,ncta intacjrnble y ejernpt.1,r, era y;1 un ac¡1hado ,-r;wdelo de la m_:ts SQ)id1.1 vir.tud.1 Uua Jág~ima de dolor, para el ilustrado y dignn Rector del Seminario de Snn An1J?ro- l sio, pr,e;iosü,ima joya que tauto ,real7iaba la mitra de Puno, con los resplntldores de su pureza. Comprendo, scño1 res, qne arrebatada al Yioleúto soplo de l . la muerte, qne nada respet¡11 desapareció pnra sierilpre de nuestro suélo, la ' blanca J purí sima azucena, qne enu;\lsamándo su atltl<Jsfera le engali11111ha con el ,troma ~rato de 1~ vírl ud. Pc1 o, s· queremos abrir los ójos u la fé, debe1\1bs c·reer que ha sido trnsplantadn ni Cielo; único lugar dig110 de ella. Derramemos, pues, setiore., 1111a ultima lngrima; pero una lng:rima de g-ozo, porqlle el que llegó á ser un verd,,dcro ángel sobro la tierra, hoy tamhien 110 puede Rer menos que un ángel en el Cielo. El <JIIG taut anhelaba por el porv·enir y bien entendido progreso de Puno. coutin~wrá siendo su áogel tutelar en las altura,-, y alcanzará tambicn del Todo-Poderoso un l~niti~o, -capaz de 1len:1r el pr0fo11 .lo vacío que ha dejado en nuestros corazones sn muert~ prematura, que nunca sera' bastant,e llorada por los que tuvieron la dicha de con'lprenderlo. . ·-,,..-=..= . { l ~ --s=:::rr>-c-- e: •
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