La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

ANO 111. PUNO, AGOSTO 29 DE t 868J N. o 72. € n Jglet1in V nntñn. LA IGLESIA PUNEÑA. Puno, AgoNto ~,, de 1808. Con el dol()r en el corazon, afligidos por honda pena, y · las lágri - mas que bañan nuestras megiJlas, nos vemos precisados a anunciar el sensible fal leci miPn Lo del distinguido Reclor dPl Colegio Seminario y Secretario de laLDiócesis, Dr. D. Felipe AmadPo de ,Piérola, ocurrido en esla Ciu<lad Pn la mañana del miércoles 1 0 del que rige, en medio de la general cousternaciou. Al con Lem plar la <lrsaparicion <h~ un jóven, avanza<lo centinela del proc.rreso, heroico defemor del catolicismo, Yirluoso á Lo,la pr11cba: al echar de mPnos al illfatigable atleta de la ensefümza, al redactor de Pste perio<lico fundado y sostenido con su talento y liúbil pluma, al que incansable 1io cesó de trabajar por la Diocesis; en fin, al ver desaparecer de nuestro derPdor al baluarte de los in teresrs de la Diórecesis punense; oh! anonada<lós por nuestro pesar. quisiéramos, sahando los estrechos límiles cl.c la vicia de peregrinacion, \'olar á la mansion que él habita, para ·no l)l'Í'rnrnos de su compañia. , 1'anto y aun mas, esperimen tamos habien<lo visto <lc::iilparecer á nuestro caro amigo y modelo, cuva e.·islern:ia nos brin<laba la cou- 'tf'm pfocion de los pro<ligios qne eu tH se ostentaban: nos parer.e insoportable h1 vi<la, árida la tierra que en su se110 abric:a sus reslos mortales, arrancados '·<le entre los despojos <le la muerte. Pero, al1! si bien e_l Lribnto de la gralilu<l y <le la am1slad nos hace irn·o11~0Jables, humillamos nnrstrn cube~a ante los designios del Eterno. 6 '\caso nos quejamos de la Divinidod, que 110s La prodigado el dolor hasta oLligarnos ú saborearlo gola á gola? No es esto lo que agi la nuestro atribulado espíritu; es sí, que ha mnel'to el Redactor admirado de este periódico, robusto defensor de los intereses calolicos y sociales, '' A& PERIODICO SEMANAL. omANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS. 1Pjando un Yueío que no se puede tedral .Y la de San Juan, por los sellenar. ñol'es Ca1 0:1igos, Párroco.-5 de toda E.:, c;¡ne ya no con tamos ron el habilísimo Secretario, lleno <le las prendas mas rarns, aptitudes .Y ~ierwia, qne con sus luminosas \uellas marcó el camino seguro. Es que hemos perdido ~l amoroso padre de la j11Yentud seminarista, consagrad~ á desen lrañar los secretos del saber, y que solo bajo su singular direccion Yencia los obstucnlos del estudio, nutriéndose con la persuasiva elocuencia de la verdad y del ejemplo. Es qne ya no divisamos al ejemplar sacerdote, trepando al altar como un ángel intercesor enlre la Li_erra y el cjelo, removiendo ]a pÍ<;- crna de la suh·ac-ion en el tribunal de la pcrnite11ciu: al oratlor sagrado arJiendo en caridad, y destilando de s11s puros 1úbios los encantos <le las dulznras celestiales, hiriendo lo mas íHtimo <le los corazones ron el i11comparable y sonoro eco <le su Yoz melodiosa. 011 ! rs <rue ha pasado á la elernidacl hienawnLurncla el sin irrual o cooperador de nueslro muy ilustre Prelado. ,...... Lasta! A<loraLlrs are-anos de ]a ProYidencia !...... fopscrn La bles desiguios <lel 01ú11ipotenle! dPjadnos por lo menos el solaz del llan Lo dulce v abundante, <'Ollforlándonos ron el leni li vo de alcanzar los fo y ores que O:-; pido lluevan sobre nosotros, y que no dt"soirPis nuestras plegarias por el eterno descarn~o de su alma! EE. La ley de la gra Li Lu<l Y del deher nos obliga irnperios~menle á consignar algunos líneas para bosqucj ::n· muí por e11címa, el doloroso testimo11io o~tenlado en la fuocion fünP.brn <:01/ que se ha honrado las C(~r~izas dPl q~e foé Dr. D. Felipe Amadeo de PH-~rola. Es para nosotros una tristísima tarea; pero es forzoso llevarla á cabo, pues uro-e la necesidad de perpeluar, auaq~e ú grantlel! razgos, el homenacre que l . b a v1rl11<l y el saber se merecP. aun con mus viveza, cuando se les ve clesap:.irecer: y aunque se Tesisle n11estra pluma, .Y la imaginacion agramado nuestro dolor hace dificultosa la nanacion, hacemos uua violencia por dominarnos. En la mañana del dia rniercoles 19 se eelebraha <'l i11crue11lo sacrificio de.los Al lares Pn la Iglesia Cala Diócesis, conYocados para la celebracion del Sauto Sínodo Diocesano, y sacerdotes profrsores del Co]rgio ::5,)minario, con un fervor inesplicahle de que tambieu participaban los fieles asisteIJ tes en gran número. Era que se imploraba al Todopoderoso para obtener la salud del jóven Rector y Secretario, que yacía e11 su lecho, postrado por una estraña y gravísima enfermedad. Aun oiamos las plegarias de algunos sacerdotes ante las aras del Dios viYo, cuando el eco plañidero de las campanas anunciaba que las agonías de la muerte se habían apoderado de nuestro virtuoso RPclor: pocos instantes despues, el clamor sentido con que nuestra tierna madre la Iglesia anuncia el fallecimiento de un hijo suyo, hend· -P aire esparciendo la Lrisle reali " nberse agostado en el mundo de los infortunios la flor lozana y fragante, que embalsamaba con su aroma á cuantos se le acercaban. Ah! ya no ex.istia mas que su J·ert~ cadáver, como despojo de la rnaprndada güadaña de la muerle: todos ú una desahogaron desde ese momento con llanto copioso el dolor que los oprimía. M_urio! .... he aqul la palabra que prec1piLadamen te se difundía y pasaba de boca en boca. Murió! ..... la voz que partía de dolor el corazon de todo el que la escuchaba. ~lurió! .... la realidad de la pérdidu Irreparable del objeto de las mas afectuosas sünpalías. Entretanto sembraba el dolor la tremenda repeLicio 11 del muri'ó!, alropelladumen Le corrían paborosos todos, en busca del que aun 1JO creian derri1ado por la muerte. Pasadas ulgunas horas; Yeiamos reclinado en un fúnebre lümulo, revestido de los ornamentos sacerdo- , tales, acompaiiado de cuuLro Seminarislas, al parecer guaI'(lándole ]u tranquilida<l de su inocente suPño, y en el mismo lugar, tes ligo de su amabilidad proverbial, y del dPsempeño de sus árduas tare.:is; pero ¡oh dolor! lodo lo que había, era la certidumbre de haber abandonado la Lierru. El dia paso, escuchandose sollozos y lágrimas de todos los habitan tes de esta Ciudad sin excepcion alguna. A partir de nuestro Illmo. Prelado hasta el ultimo Sacerdote recitaban el Responso. Los templos resonaban el qnegido del mas profundo sentimiento, y cada Cllal preHwS leadia arrancar una respue ta al Padrn celestial por la <leso-racia que nos ha enviado. 0 Indecible y <lesrJ'arrador era el . . o s·mturnento Je HuesLro venerable Pastor y la ternura de los lamentos de_ los profesores y alumnos del Colegio Seminario; pero recibían consuelos de aquel que no obstante su dolor daba la prueba de su heroica resignacion á las disposiciones del Soberano Hacedor. ¡Quién no derramaba una láo-rima salida desde el fondo del cor~zon ! ' El cadáver, que con su aspecto revelaba la felicidad de que era poseedora su bella alma en la celrstial Sion, no uejó de ser acompafíado u~ solo_. instante por sus rnuy queridos liiJOS los Seminaristas, hasLa el momento mismo de la inhumacion. Al enLrar la noche el Venerable Cabildo, acompañado 1 de los señores Curas y demus dero, se diríjía de la Catedral procesionalmente al lugal' donde existían los restos del que al medio dia fué solemnemente declarado, por nuestro Iltmo. Pl'elado, _Ca,iónigo Honorario; y cuando vunos conducido en hombros de cuatro profesore<; del Seminario el negro ataud, rodeado por toda la v~cindad que caminaba con• paso y aue fúnebre, con el sublime ~auto del Rey-penitente y la múswa marcial haciendo resonar en el corazon el mas triste sentimiento; entonces toda esperanza se apago .Y nos persuadimos evidentemente ... ay! ... que había muerto! Paseaio el cadaver, con emociones ú cual rna desgarradoras, por el contorno de la plaza, y habiendose can lado en ca<la esquina un Responso por cada ur!o de los señores Canónigos, fué llevado á nuestra Iglesia Catedral, donde se en lo110 la Vigilia, mezclada de cuando en cua11do con los suspiros ele una nurnerosísirna co11currencia. Terminada dicha solemnidad, se le condujo á la Capilla d~l Seminario, con vertida en una vistosa capella arden te, propia parn recibir al que la formo; y allí recibio lns muestras mas bellas de gratitud y amor de su Vice- Rector, profesores y alumnos. Al dia siguiente 20, se repartía la invitacion siguiente:- <<S •••• D.... -El Ilustrísimo Sr. Obispo de » la Diócesis, el Sr. General Prefec- » to del Departamento, Cabildo i- ,, clesiástico, Colegio Sernürnri.o y a• » rnigos del que fué Dr. D. Felipe

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