La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

monstrnosos flerechos lolerablcs alH en los Liempos del Coloniaje, cuando el úc oolo, s·ic Jitbeo, la anloridad del Monarca e ra lu suprema regla de lodo. Ellos, como los Fm~so .J/ CoYarrubias, y no nosotros, son pues los que soshenen el retror·eso de las icleas, esforzúndose por remaclwr lus cadenas con que quisiéran ver a Laclu ú la Iglesia, al trono del Pod8r civil. Si la calma nos ha acompañado al escribir lo qGe precede, no nos- sucede lo mismo, refiriéndonos á esta calmuniosa aseveracion- <<Hasta la guerra con Espa- » iia ha sido su obra.» Al leer esto1 dominados por la indígnacion, no& hemos pregunlado: qué~ tan poco respeta su alto puesto el St. Fiscal 1 para anojar eon n!la sola frase1 expresion de su mal disimulado odio, lanla infamia en la frente de tan ilustres peruanos1 perse,·erantes obreros de la ventura nacioual?' Para honra del pais y de la curul que ocupa el Sr r Paz SoldauT quisiéramos borrar de su oficio estas palabras, que justifican á España de lu injusta agresion que hiciera pesar sobre uueslra cara Patria. Despues de este documento, negra página escrita con tinta roja, para rruestra vergüenza, ¿qué ma& puede exijir España?. y ¿es así como se sirven los intereses de la Nacion tan pródiga r.on el que tanto la infama? No podemos continuar. Quédeie al Sr. Paz Soldan la satisfaccion de habernos infamado, mientras que nosotros:, protestando de tamaño ultraje,, ofrecemos su conduela en este asunto,. como la mas acabad;1 expresion del sistema observado siempre por la escuela de la que es uno de sus mas altos miembrosr Para combatir á la verdad, apela á la Autoridad, y cuando ésta intenta detener la corriente de licenciosas doet1'inasf se acoje á la libertad. Hemos arrancado una careta, y por lo mismo hemos cumplido nueslm deber. · SECCION BIBLIOGRAFICA. El Problema Económico y la Doclrinu Católíca por el H. P. I>eraporter sacerdote de la ~tiscriconlia, Canónigo honorario7 Doctor en Teoíogfa, Profesor del Dogma en la Facultad en Burdeos, Direclor de Sau Francisco Javi.ev. Despues de la cuestion religiosa 1 la cuestian mas grave de nuestra época es evidentemente la cuestion economica. En el campo del indifereuLismo religioso esta cuestion se estudia con un ardor apasionado, no solamen le por lo8 Leoricos, sino por las masas populares. Los recientes congresos de Gonova y Lausan suminisLran una p.rneba entre mil. Los católicos, a! con Lrario, salvo un pequeño 11úmero de excepciones, permanecen extraños á las cuestiones económicas. Esta es uua gran desgracia y un gnm peligro. Es ponerse fuera de esta sociedad contem- . pol'anea, que no puede dirigirse al amor del deber, sino cuundo se le ofrece el testimonio de un interes real y decidido por todas sus necesidades, morales y maleriales. El autor del libro que anunciamos, hu compuesto pues una obra de utilidad tA IGLESIA incontestable, publicando un tratado de Bconomfa, en donde los verdaderos principios de e ta ciencia eslún expuesLos con claridad, y referidos, como deben estarlo, á los principios de la eiencia 1'eligiosa, que es la ciencia universal. El Problema Económico estú destinado ú ser el Manual de todos aquellos á quienes preocupan las necesidades de nuestra época, y especialmente a los eclesiásticos deseosos de ejercer una influencia séria sobre los hombres que los rodean. La carla tan lisonjera escrita al autor, en nombre de Pjo IX, no puede dejar ningnna duda é este respecto. Este libro tiene dos meritas muy raros en nues-Lra época: es elocuente, sin dejar de ser rigurosamente cien tífico, y es completo. No pórque clescieoda hasta los mas minimos detalles; pero dice sobre todos los puntos importantes, lo que es necesario saber: y cuando una ctiestion, como la del p1·estamo d intereses, o la .de la ú~s/J'J"ucci·ori popitla1· exjje desenvolvimientos mas considerables, esos desenvolvimientos se dan, ó bien, los apéndices suministran enseñanzas ütiles. Como lo ha dicho muy juiciosamente S. E. el Cardenal Donnet en una notable carta al autor, las cuestiones tratadas en el Problema Económico se refieren á cuatro capítulos. 1.0-El traba/o, base de la economla, su razon de ser, sus consecuencias legitimas o abusivast y sus diversos modos de desenvolvimiento. 2. º-El trabafador, su condicion so- ' cial, y las gradaciones que, en el punto de ·vista económico, distinguen á cada ciudadano. 3.0 -La patología rlel mundo económi·co o el problema de la miseria con sus causas y sus remedios. 4:. 0-La influencia ejercida en el mundo economico p01· las diversas sociedades religiosas. Estas cuestiones son evidentemente muy importantes, muy interesantes y muy prúclicas, y el docto profesor de la Facullad de Burdeos, reuniéndolas en un solo volümen que esr.uará consultar muchos otros, ha prestado un servicio señalaJ.o á la ciencia catolica. Se j uzgnrú facilmen te el :valor del libro por las dos piezas siguientes: Carla cl1,·rzgfrla al anto1·, en nombre de 8. S. Pin LL l\Iuy Reverendo Señor: Su San ti dad Pio IX ha Yisto con una muy !Jrande satz'sfacdon, que habeis empleado vuestra ciencia y vuestro talenlo en de~arrollar las cuestiones sutiles y complicadas de la Economía y confrontarlas con el precepto de la ley moral, de manera que se ponga Bn evidencia que la Iglesia no es de modo alguno hostíl á lodo lo que pueda interesar en ventaja de1a sociedad humnna. Y por cuanto este trabajo manifiesta, de una parte.. cuan calumnjosos son los ataques de aquellos qne sostienen que la doctrina calolica no se aviene, ó 110 ;:;e conYienc mas qne con gran esfuerzo con el progreso de lu cicnc:ia, y sobre todo de la ciencia económica, y, de otra parte, reanima el amor de los piadosos fieles por esta doctrina, S1t Santidad lia acoJi'do con el glacer 11ias grande vuestro vol/mwn, y ka expresado los 1nas si1iceros 1;otos porque produzra el fruto qzr,e esperais.. Es por esto por lo que me ha ordenado haceros conocer los sentimien los de su benevolencia paternal á vuestro respecto y trasmitiros por prenda cierta la bendicion aposlolica, que muy afectnosamente os la da-FRANCJECO l\lERCURELL1-Secretario de S. S. para las cartas latinas-Roma, 1. º de Julio de 1867. Carta pastoral del Illmo. Sr. Obúpo ele Rodas. En nuestros dias, las cuestiones de economía social toman una gran parte en las preocupaciones püblicas. Desde el instituto al taller, los espíritus se agitan en un círculo ·de cuestiones graves que tocan á los fundamentos de la organizacioh social: el trabajo, el capital, el salario, la asociacion, las relaciones del obrero con el patron, el préstamo y la usura, el pauperismo y la asjstnncia, la riqueza y la igualdad &. ª Se busca la solucion de una multitud de problemas arduos propuestos por la ciencia, y frecuentemente embrollados por las pasiones. Se ha obtenido ya, por lo menos, un gran resultado, es una tendencia general á mejorar la suerte de las clasés inferiores de la sociedad, y nosotros queremos comprobarlo. Péro estamos convencidos de que -el Catolicismo solo puede dar completamente las soluciones que se buscan con ardor, y que hoi día, como en todas las epocas de su historia, sus enseñm,zas divinas, si son aceptadas, suplirán á la insuficiencia de las luces naturales, en esLe orden de cosas prácticas que se refieren á la economía social. El clero no debe, pues, quedar extraño á la medi tacion de esos objetos que interesan y apasionan tan vivamente á los hombres de nuestra época. Estudiándolos á la luz del Evangelio, podra prepararse á llenar el rol d~ pacificador al medio de los debates su8c1 tados por tantas cuestiones impo~tantes, y contribuir, como lo ha hecho ~1empre, al progreso pacífico de la h umamdad por la dulce influencia de sus enseñanzas y de sus virtudes. Muchos escritores han tratado esla maLeria en el punto de vista catolico, y se sabe que el P. Félix la lrnbia tomado, el año ultimo, por asunto de sus elocuentes conferencias en Kueslra Señora. Querernos señalar ]JOi dia á nuestros amados cooperadores un excelen_te libro intitulado: El Pí·oblema Econúm1co y la .Doctrúza Ca,tóli'ca,, donde son tratadas á · fondo las principales cues~ioD~s pueslas á la órden del día por la crnncm y por el instinto de las masas populares. El autor de este libro, el R. P. Delaporle, sacerdote de la Miserico,rdia, profesor de Teol~- o·la en la facultad de BurdPos, ha consi - derado su objeto con una rara sagacidad .Y con una grande. eru~icion, bebida en las fuentes de la c1en01a sagrada y profa-: na. Su obra, tan recomen<lable _por. s1 misma, ha si<lo aprobada con una l1sonJe-

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