AÑO 111,. PCNO, JUNIO 5 DE 1868, N. º 6:5 .. === c. ™ f tt Jglcsitt fnutñn. l • PERIODICO SEMANAL. --~~,r.- ,1 ORGANO OFICIAL DE~ GOBIERNO ECLESIASTICO O.E LA DIOC.ESIS, Puno, Junio 2 de 1868. <cLa Iglesia Puneiürn ,' qtw en cu~r1imieh t.o de su au$tera y grandiosa rn1s10n ,no puede pasar desapercibi<los los errores qt1e se ofrecen cubiertos de un falso tinte de mal entendido patriotismo, y á qLiien compete manifestar la monsLruosa contradiccion qua hay entre el pomposo programa y la siempre _tris~e r~alidad, _la bella teoría y el poco hmp10 proced~r•de una escuela que, por desgracia, tl'abaja por dominar nuestra Patria, cree de su debP,r llamar á juicio la siguiente nota de m1 Fiscal de la Corle Suprema, qne aunque fonestamente conocido por ;nuestros lectores, reclama dos palabras de los que como nosotro~ han jurado defeudt3r los sac,ro:;antos J.erechos de la Iglesia, por ,ele-. vada que sea la po.sicion de quien ose atacarlos. Hé aqut el oficio á que aludimos: Al ~cñor Mí11i~Lro de Juslicia. Sr. ~Iinistro. Se me hal,ia ascE;utado que <'A los Colegios y en la l niversida<l se enseiiaba y soslcnia doctrinas contrarins h las rel{alias del patronato y a los principios ch:~t sistema popular represenlalho. Jlabia dudado de e,t,t noticia. pero la \'eo confirmada por una U·si~ leida por D. f. Paniz_o pllra ol,tcncr el grado debachiller en la fiicullad de Jurisprudencia, publirada en la segunua cdicion del «Comercio" del Mitrtcs t; del fJrCS(•nte. E'n ella aparece impugnado el patronato, el recurso de /uer:,a y el e.requatur, y otras regalias que los exajemdos neo-católicos se han propuesto propagar para a.la1·mar las ,·oncíencias y de.~- prestiyiar la autoridad de los Gobierno.~. Los individuos p11edcn profesar la s creencias r¡ne mas les acomode; pero en los establr.cimicntos públicos costeados por el Gol,icrno, y en aclos oficia ·es no debe tolerarirn semejante abuso, ni el Señor Hcctor de la Unircrsidad ha debido permitirlo, sirnuo tan csprcsas ~· terminantes las prescripciones del Heglamento, las leJes antiguas ;y las re,ol11cioncs del Cohienio. La en~efürnza que prop:1~(1 en San Carlos el fina- ' do Seúol' Herrera J en Arcquipa el R. Calienes, han causado ú la Hepúlica muchos daúos, y conlríbuir¡111 a .rn.~lener el retroceso en las ideas, si con tiempo no luma el GolJicrno las medidas convenientes. Hasta la 1,!Uerra con Espaúa lia sido su ol,ra . El Fiscal cree de su deuer llamar sol,re csle asunto la atencion del Gol,ierno, 1t fin t.le que se sirra prevenir al Seiwr Hector de la Universidad, que cuide de hacer dar exacto cumplimieulo a las disposiciones del Reglamento, a la Conslitucion, á las lc.)es y á Ja opinion púhlica justame11te esc.md11lizada por J,1s doctrinas vertidas )' palrocinadas en la ilustre Universidad de San l\larcós. Dios guarde a US.-J. G. Pa-:,-So!dan. Muy extraño es, por cierto: que lós que pregonan hasta el fastidio la ilimitada libertad de pensar, se acojun hoy ú la Auloridad para que ponga cortapisas. á quienes, con valor bastante, saben sacrificar pobres preocupaciones á los sagrados inlereses de la ver<lad. Muv extraño es que el Sr. Paz Soldan, tan ~eloso como sus coreligionarios, por defender la licencia de la enseñanza, y c u:ya voz, no obstan te sus sérios deberes, jamás se ha levantado para denunciar á los que sin respeto por la moralidad pública, sin tener en cuenta la veneracion debida á la Religion que el PeTÚ se gloría de profesar, se han atrevido a ullrajarla en su solemne Magestad, acnse al que comprendiendo las verdaderas y legítimas relaciones de la Iglesia y el Estado, sabe conceder á .cada una de estas a~ociac-iooes' lo que les compete por derecho, lo que re~ clama su respectiva naturaleza, y la distincion de sus altos fines. A puntada esta contradiccion, que no es la prime~a en que iucuri•en los soslenedores de un sistema tan hostíl para la Iglesia como pernicioso para el Estado~ declarados enemigos del orden social enci;iLierlos con la carela de amigos, ocupémonos del celebérrimo oficio, que hemos tenido la pena de trascribir. Comienza el Sr. Paz Soldan por afirmar que «se le había asegurado quo en los colegios y en la Universidad S8 enseñaba y sos tenia doctrinas contrarias á las regalías del patronato y á los principios del sistema popular representafrvo, lo que veía confü·mado por una tésis leida por D. F. Panizo para obtener el grado ele bachiller en la Facultad de Jurisprudencia, en la que aparece impugnado el patronato, el recu,rso ele ju,er~~a, y el exaquatuí·, y otras regalias- <<r¡zw los exa/eraclos neocatúli'cos (aºtencion) se lian propuesto propa,r;ar para alarm,a1· las co11cie11c/as y cüspl'est~r¡i'cw la antor/dacl de los C-!obiernos.>) Por extraüo que parezca, no;;, apresuramos ú aceptar las palabras qne hemos testado, en las que vemos la mrj or refu tucion de las ideas, que á su pesar, ha combatido con su misma pluma, el Fiscal que nos ocupa. Efectivamente, ellos, los nco-caLolicos, que apartándose de la secular tradicion de la Iglesia Católica h:in querido fundar un Cütolicismo a su manera, son los que se han propuesto propa,r;aí' esas regalias, á las que les conceden absurda ilimíLacion: alarmando de este modo las conciencias y desprestigjando la autoridad de los Gobiernos. Sí; porque las conciencias se alarman cuando el Poder Ci Yíl inLenta poner sucrílcga mnno en su sugruuo fuero, cuando ,ven los esfuerzos que se hace para soslituir el paternal y ·suave :yugo de los Pastores eclesiásticos pt>r el pesado, y a veces opresor, de los Poderes civiles. S'i; p.orque los Gobiernos se desprestigian cuando dando oido, a falsos co1isejeros, apasio_nados :fiscules, é irreflexivos escritores, salvan el límite de su autoridad para imponer lo que jamás podrían prescribir. Nosotros, por el contrario, los calólicos que tenemos y repulamos como ver- ~aderQ y justo lo que la Iglesia siempre ha reputado y tenido por justo y verdadero, que ostentando el nombre de Católicos, nos animamos• del espíritu que ese glor.iosó nombre nos inspira, lejos de prop aJar tales absurdos·, los combatimos siempre, llevando la tranquilidad al seno de las conciencias, y robusteciend~ la autoridad de los Gobiernos. Oontinua el Sr. Fiscal agregando que: <cla enseñanza que propagó en San Carlos el finado Sr. Herrera, y en .Arequipa el R. Calienes, han causado á la República .muchos daños y contribuirán á sostener el retroceso de las ideas, si con tiempo no toma el Gobierno las medidas convenientes.>) Si no tuviéramos mil y una pruebas de ]a colosal estatura del Illm. 0 Sr. Herrera, malogrado antes de coronar su grandiosa obra, las eucontrariamos en la saña que contra é1, y hollando con plauta audaz sus venerables cenizas, desplegan los que jamús perdonan su genio y poderosos esfuerzos en f~vor de la buena causa. El Sr. Paz Soldan olvida el tratamiento debido á los Obispos de su Patria, lo que no nos llamaría la alencion si no lo viésemos tan repetido, y rindiendo culto á sus creencia s democráticas llama señor al Illm.0 Sr. Herrera, y Heverando al Illm. 0 Sr. Cnliencs. Cree el Sr. Paz Soldan que la enseñanza de tan ilustres maestros, honra de nuestro pais, ha causado ú la Republica mnchos daños y contribuirá á sostener el 1·etroceso de las ideas. Pasando por alto aquello de sostener el retroceso, términos que riñen de verse juntos, creemos nosotros qne si hay algunos á quienes pueda i'mputarse los daños de la República , es precisarnen le ú los que, como el Sr. Paz Soldan, se complacen en sombrar la discordia ei1 Lre los poderes Eclesiástico y Civíl; si hay qnienes con Lrihuyen á sostener el retroceso ele las ideas, son precisamente los que halagando miserablemeuLe lüs pasiones ele los manclu Larios de los pt101Jlü.::, quieren <lefenc1er entre nosotros
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