Dchcmos agregar ú eslas cifras, (~OS ohsorvaeioncs: 1. ª ellas tienen ocho ó chez afios de focha, y d 1sde en l.oncos, el l.61'- uiiuo medio de los di ,'orcios lia crecido considcral,1cmenle en los Esladüs-Unidos: 2. ª el escritor ú quicu cwbemo" esla esLadfaLica ha olvidado que los esclavos, estando sometíclos por el malrimonio, ó mas bien por el aynutamiento, 6. uu re6·imcn especial , no deLian ser comprendidos en la cifrn ele la poblacion llamnda al h euefü::io ~el d~vorcio regular. Estos lres mil d1vorc10s anuales, eran pues, en una poblacion ele 26 a 27 millones de almas-, si la palabra aZ.m,a es vulida en semejanle caso. Hemos dicho mas arriba que )a celohracion del matrimonio, podía ser le~talmenLe y era con frecuencia, en efec to, desprovista, en los EsLados-Unidos, de todo carácter sério; y hemos aun recordado a este respecLo, algunos hechos recientes, referidos por los periódicos americanos. Dos ó tres oLros ejemplos, nos Lastaran á pro1)ar cuan la las ideas tiene sobre este pnnto, el gran pueblo crút/ano, al que católicos nos conjuran á tomarlo por modelo y por guia.. . En el estado del Maine, el conductor de un tren de camino de fierro, no queriendo dejar de trabajar el dia de su matrimonio-, llamó á su promeLida y á un mi □ i5.tro en un Wagon~ y la celebracion t1;1vo lugar á todo vapor entre dos estac10nes. En 1855, dos contrayentes de la Virginia tenían que atl·avezar un rio, para ir á la casa del Pastor que debía unirlos ; pero por consecuencia de una creciente el paso se hizo imposible, ó á lo menos muí difícil. Los jóvenes llamaron á la primera persona que apareció en la otra banda y le esplicaron su caso: el Pastor advertido de esto, vino é hizo el matrimonio de una banda á olra. Estas facilid~des, tienen por resnhado nniones en que faltan todas las condiciones que pueden servir de fundamento a una familia y dar alguna garantía á la vida comun. ¡Qué importa! cuando el capricho que ha qnorjdo saLjsfacerse, desaparesc:;i, se divorcia y to-do queda terminado. · Los Pastores, usan algunas veces -para ellos mismos , procedimientos que ratifican entre los otros, y que por otrn parte son legales. Ved nquí, un hecho referido por the C1iicago Tri·bu.,ne del 3 de Enero de 1857. «La congregacion de la Iglesia presbiteriana de Cumberland en L0uis-vi1le, estuvo singularmente en emocion, hace algunos dias. Durante el servicio de Jn tarde el Reverendo Ne\vman, PDstor de esta congrcgacion, -despues del sermon e( predico á sus oYejas, baj6 del piJpito y se clirijió húcia una jóven del aucliLol'io, con la que su malrimonio estuvo convenido. Acto continuo, llenó el m ismo las formali<l.ades usadas de celebracion, y se encontró bien y dchiclamente casado .)) Las mnjeres decoradas del füulo de mi.nisLras del SanLo Evangelio, pueden tamLieu casar d otros. La legislatura dd Massaclrnsselts lw proelamuclo, por un uc- .LA IGLESBA PUNEÑA'° to recienle (1806), la validez de eslos matrimonios . Hé aquí en que caso:- Cierla seííora, de nombre O]impia Bro-\vn, minisLrn, no sabernos de que secta, (cunia <lesde hace ]argo Liempo, corno )> nl famoso herrero de Grelna-Gren: mun chas de estos esposos habienuo pedido el n divorcio, alegando que eHos no creían vú- )) lido un tal matrimo11ío, la l egislatura ~el >> MassuchusseUs les ha conlestodo por una >> aprobacion que ha deelnrado válido todo n matrimonio contraido nnte un ministro >) de cualquier-a ReJigion ó de cualqiáer n sexo, no impor la.n La señora Olimpia Brown ha sido, pues, autorizada para contirrnar su industria. En cuanlo á los que ella ha unido, en lugar de divorciaf por que ellos dudasen que fuese válido un matrimonio- hecho por una ;mujer, divorciorán porque sabrán que este matrimonio tiene justamente el valor de los olros. Hai jueces en la Indiana. Un último rasgo. Los divorcios dan Iug:;i.r á juicios públicos, con los que los periódicos entretienen y divierten á sus abonados con tal diligencia todavía, que no la muestran los n ucstros cuando se obra de un bello asunto criminal. «Las hojas pliblicas, dice un misionero, rinden una cuenla minuciosa de todos los casos de divorcio, que son numerosos, y la relacion. frecuentemente escabrosa de las audiencias, es leida con la misma avidez que la Gaceta de los Tr1"bunales en Francia. Las familias mas distinguidas y mas ricas, no estan exceptuadas de estos escándalos; y cuando un nombre mui conocido aparece en el rol de los divorcios, es entonces que el interés es mas vivo. No parece comprenderse la verguenza que r ecae sobre los culpables, ni lo sospéchar1 ellos mismos; y no piensan sin o en romp er vínculos que el hombre no puede, sin violar la ley divina, romperlos para contraer otros.n ¿Y se nos concedf'rá ahora que, en cuanto á la cuestion capital del malrimon io, el esplrüu crútz:ano, las costumbrr;s vir1"les y puras son defectuosas? Este capítulo aun no eslá agotado: si quisiéramos completarlo, deberíamos hablar de los 1ned1·os matrimonios entre blancos y mujeres de color y de los 1natri1non2:os por i1iclucáon, los que tienen por objeto locar al corazon-qujero decir en sns firnrnzas-las Lovelaces americanos que, nsanclo dr- la traidora libertad dejada a lus jóvenes, descuidarian en llenar tocla formaliclncl matrimonial. Mas como es ta es una cuestion de cosLumhres, la reservamos; y nos husla por esla vez manifes 1,ar cuales son, en cuan Lo al maLrimonio, las insLilnciones de eso ,r¡rcln pais C?"'istrfrmo, que se nos invita á tomarlo por gufrr, en la buencl mda. Terminnremos nuestro exámen con algunas palabras sobre las leyes y usos que arreglaban la rnaterfrr, eH. cuanto á los negros y esclavos . Y que no se olvide que se obra de un estaJo de cosas sancionado por toda la Union americann, hasta el 1. 0 do Enero de 1803. <<En los diversos Estados, so pllPde tlceír en el mayor nümero, (Norte y Sud), el estatuto local prohihia el matrimonio de bl ancos con i ndjos, ne.gros y mulatos~ cualquiP.ra que sea el grado de blaucUJ'a del cu.Lis de esLos úlLimos.1) Esto sin decir que esla prohihicíon legal, que existe todavia tanto en el Norte como en el Sud, se aplicaba, u11tes de 1a emancipacion, a los mulatos y á los. rrngros libres. ¿Era una Íül'ma del sentimiento crisLiano? . En cuan lo á los esclav.os, el matrimonio l egal, les estaba prohibido aun entre ellos mismos. Se les unia para tener descendientes~ pero no estaban casados, y cuando tenia lugar una separacion por su propia volunlad ó la del dueño, el divoPcio no era necesal'io . Correclivos individuales podían llevarse, y eran en efecto llevados, en cierLas familias, á es La ley espnn tosa; pero era la ley. Ademas, nosotros nos ocupamos de la ley y no de las virtudes privadas que de vez 1 en cuando cubrían los e]):cesos. En lugar de dar tes los que prolongarían este trabajo, cito el resumen de M. Carlie:r. <<Ningun hombre de color en esclavitud no tiené el derecho de lrncer un matrimonio legal 1'1Í con un esclavo, ni con una persona libre: esta c·ondenado. á una mescla que reviste con frecuencia las apariencias del matrimonio, pero que, con frecuencia tamhien, flucLua á medida de -su naturaleza bruta, y no puede producir ningun efecto civil. El dueño tiene si~pre el derecho de romper el v1nculo natural, por lijero que sea., que ha podido formar el esclavo, aun con su const:-'ntimiento; y como la ley se opone á regularizar e3te vínculo, no hai paternidad reconocida; se puede separar al ho-rribre y la mujer, al padre y á la madre de sus hijos, á la voluntad del dueñq.)> ¿Qué resnltaba de esta organizacion? Resultaba que, el esclavo formaba un nuevo vínculo cada vez que cambiaba de dueño o solamente de habilacion. El no lo hubiera querido que se le obligue á esto: los negrüos eran de un buen provecho. Es preciso no dejar de repetir: este régimen era la obra de toda la Union- . Americana, porque tenia por base la Constitucion misma de los Estados-Unidos, esta obra maestra de la razon humana, se- - gun los libres pensadores de todas lns sectas; este fruto esquisito del espíritu cristiano, segun los católicos esclarecidos que los encíclicas repiten cuidndosos. Y aunque puedan decir estos mismos catolicos, no es en nombre de 1as creencias cristianas que la esclavitud ha sido ai)Olida, es por medida ele guerra. El Presidente Lincoln no ha dado este golpe para levantar al escJavo, sino mas bien con la esperanza de derribar al hombre libre, del Snd. ' Desde hace do8 años, se ha intentado, por diversas medidas, rep:ularizar un poco el estado social de ]os hberLos. Hé aqui algunos artículos del decre to dé.ldo co~ este objeto por el presjdente de la comision encargada de arr('g-lar los negocios de la Carolin:i del Sud, de ' la Georgia y de Ja Florida. «5.º-Cnando una rnnjer ~ea devue-1ta á su marido por consecucmcin de la manumicion, éste deberá recibirla y reconocerla como á su esposa legítima, si en
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx