A~O 111. PUNO, lIAUZO ~4. DE ,t 808 .. :::: N. 58. ~ ftt Jgl untntt. PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, F1uu.•.lon rell~loNn ("n <"1 ho~pUnl el<" ,-¡ah J111u1 ele HloN el ,Un 8 del pre- @lie11te 1ne~ ele Marzo. No, no fué solamente una pobre aspiraeion de vanidad, lo que reunio en este dia clasico a los fieles de uno v otro sexo y de todos los rangos de la s;ciedad puneña en la modesta capilla preparada P-n un crucero de este establecimiento; fué, sí, la e~pansion de la caridad cristiana, un arranque del corazon humano, 1 naturalmt3nte l'eligioso, para concurrir r.on entusiasmo, con solícito interés~ á la ovacion solemne y merecida qu~ se hacia de uno de los héroes mas esforzados de la caridad para con la humanidad doliente, é inspirarse al mismo tiempq de sus .virtudes, de su vjda· misma; no solo para consagrarse al socorro de sus hermanos enfermos, procurúudole.s alivio moral y fisieo, sino lambien para aprender, cual otro San Juan de Dios, a vivir ele la abnegacion· por los que padecen, para darse por entero á las miserias y sufrimientos del hombre. ¡Bella y sublime victoria para el catolicismo, que, por do quiera, sabe inspirar á sus hijos ese espfri tu de sacrificio y de ·abnegacion que entraña, y hacer prácticas entre los hombres las obras de misericordia, prescritas y repetidamente recomendadas por el Redentor del mundo. No serian bastantes los límites de un artículo, para desarrollar debidamente lodo el alcance de las consideraciones filosóficocrjstianas a que ha dado lugar la conduela de los fieles de Puno, no tan solo en el dia solemne de la propia festividad, sino en su novenario y aun en muchos otros dias despues <le la fiesta. Háse visto allí agruparse día por clia, des- . de las primeras clases del vecindario puneño hasta las últimas, y rogar fervientes á Dios por su propia san tificacion y por el alivio moral y espiritual de sns hermanos pacientes. Contemplábase allí la miseria humana en su mül tiple variedad, y aprend1ase praclicarnen te la san ta resignac1?n cristiana, y esa entrega completa á Dios, que siendo el ünico autor de nuestra vida , es árbitro, tambien para someternos á duras pruebas, por el padecimient~ .corporal, ora sea para rejenerarnos esP,mtual ~ moralmente, ora para llamarnos, debidamente purificados, á nuestra patria celestiaL ¡Cuántas lecciones fecundas no ofrece al hombre moral la perspectiva de un bospilal, donde al .mis1:10 tiempo se renuevan los grandes 1111ster10s de nuestra Santa Religion! Hé aquí lo que ha impresionado profundamente á loclo corazon cutolico en la fnncjon religiosa de que nos ocupamos, y de que «La JglPsia Puneña,, no puede prescindir, sin someterlo á la consideracion piadosa de sus lectores, como un poderoso estímulo para el bien moral, como un aliciente para el ejercicio de la caridad en todo sentido, unico remedio para el mal moral y social que, cttal lepra venenosa, aqueja en nuestros días á la pobre humanidad, y que sábia é ingeniosamente nos lo ofrece la religion del Crucificado. Y no se crea qr1e es 8olamen te con esta ocasion con que el pueblo ptmeño ha ostentado semP-jante sentimiento caritativo en pro de la humanidad doliente. Su caracter distintirn, el sello que ha marcado conslántemente su progreso, y el lugar que merecidamente se ha conquislado entre los pueblos cultos, ha sido siempre una o·enerosa ex1Jansion de sentimientos :-, morales, ese frecuente arranque de su cosmopolitismo catól-ico, en cuya virLud ha considerado, en toda ocasion, como á sus propios hijos, como á hermanos suyos, á todo hombre de cwllquiera nacionalidad que sea, de cualquier , rango ó coudicion social: porque, formado y esclarecido con la refolo·ente luz de la civilizacion crisº liana; anojando lejos de sí el esclusivismo y el aislamiento, hijos de la estrechez del corazon ·y de] miopismo en la intelij encia, propios solarnen te de pueblos paganos, cuyo patrimonio obligado es el mas compasible oscurantismo; se l:a mostrado en todo tiempo fiel á su vocac10n de. pueblo alLamenLe católico. Por eso, y sin dejar de ejercer actos de verc1ntlera filantropía con to<los sus huéspedes , se ha mostrado siempre con caridad práclica en su único esLablecimienlo de beneficencia para la humanidad doliente, aureola de satisfaccion, que no solo ha esLado reservada para lns clases acomodadas y de alguna posicion social, que, con noble ~esinte1:és, han praclicado siempre esta car1clad, srno qne a1111 ha ceñido la frente del proletario, del humilde artesano y del pobre, que no han esquivado nnnc;,a parLir ele su pan amasado con sus lagrimas y su sudor con sus hermanos oprimidos por la enfermedad. ¡Oh, J! cuán de desear seria que .n~estras autonclades departamenLaies ex1Luran siempre la atencion filantrópica del Sl!- premo Gobierno, para que nuestro hosp1tal estuviese bien atencliJo, no solo en cuanto al pago cumplido de los recursos pecuniarios, necesarios para su conservacion, sino tambien para que todas sus necesidades, d~sde una iglesia 6 capilla pública, hasta las de comodidad y ornato, estuviesen perfecta y almndaritemenle provistas! Como la paz publica, hermanada con el orden legal, no solo es la fuente de la dicha nacional, sino el jénio poderoso y vital de todo progreso; esperamos, y nos anima para ello una fé fundada, de que nuestras aspiracio.nes caritativas por la mejor y mas majestuosa vida de este hospital se realizarán. Entre tanto que así suceda, <<La Iglesia Puneña,» que ha exprimido lijeramcnte sus sentimientos en el objeto altamente moral y filanlropico que constituye este artículo, ha llenado, como siempre, su mision, y se ha colocado del lado de lo-s iritereses católicos; y al exhibir, la reclaccion actual, este último y humilde trabJjo mas, con el mismo noble interés, con la misma tierna solicitud, se honra de espresar su voto solemne y su mas profun_<la fé acerca de la vida mas animada, mas fecunda y majestuosa que desde luego continuará recorriendo <<La Iglesia Pune:üa,» bajo ~l aliento vivificado1· de nuestro muy amado Prelado, proximo ya ú restiluirse al corazon de los suyos, y confundir su vida con la de su amada grey. ESTlJOIOS :sORRE LOS J~STADOS-UMDOS. (Traduccion de la «Rcvue du monde CaLholique,,.) EL IEl!U•ÍRIT'I.T CU.IS'l'l ,ll~O.-E!, l-1.4.TRUIO:,iIO• -El, 1•noG1U,~O R:a;J,IGIOl!!IO. (YI~ASl~ EL ~-º 5!¡.) «¿Cómo puede ser que en 36 millo1:es de habitantes que se cuentan en Francia, no haya cada afio, tomando la ci!ra mas alLa, sino cerca ele 1,900 separac10nes de cuerpo, ele las que solo 200 son por ~dulterio; mientras que en los Estados-Unidos, en una pobíacion de 30 mi!lon~s de .almas, se cuenlan al mes tres mil d1vorc10s por año (cerca de 1"00 divorcios por Eslado) , ele los que una parte. Lienc_ por cat~sa el adullerio? Yo no p9drrn rrec1s?r el num~ro ele esLa ühima clase de d1vormos; pero s1 se juzga por los aviso~, q11 e de tiemro en tiempo dan los penod1cos, este numero sobrepasaría en mucho a~ <le las separaciones de cuerpo pronuncrndas en Franeia por la misma causa. (1 )n - - - --- \ 1.)- 1] rnal1 i~r1onio eo los Estados- Unidos, p. rn::s, 196
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