La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

F - . ,-··- mezcla las alegrías á las trisLezns, venerables hermanos, á fin de que esperando ~iempre en el, y sin dejarnos arredrar por las dificullades, caminemos con paso cada vez mas firme por las send.as <le la justicia, y sosteniendo sin temor la causa de su Santa Iglesia, dediquemos todas nuestras fuerzas al pleno ejercicio <le onestro ministerio aposLólico. Todo el mundo ve, de seguro, cuantos testimonios de su divina bondad se digna prodigarnos el Señor clemenlí~imo, en el seno de las mas serias calamidades que afligen á la Iglesia en estos tiempos de grande iniquidad, y en medio de los graves peligros que 'someten á duras pruebas y rodean por todas par.tes á esta Sede Apostolica. Cuando Satanás, sus satélites y sus hijos, no cesan de desencadenar su furia de la manera mas horrible contra nneitra religion divina, contra nosotros, y COLtra la Cútedra de San Pedro, de esclavizar y atormenta:¡; a las poblaciones de la muy desventurada Italia, á Nos adicta hace la1·go tiempo, el Dios de misericordia y de bondad, se manifiesta de una manera ostensible, admirable, á su Iglesia; viene en su auxilio y le otorga el apoyo de su virtud omnipotente. Y ved, venerables hermanos, como todos los prnlados del mundo católico, estrechamente unidos á Nos con los lazos de la fé y de la caridad, y unánimes para defender á la Santa Sede, y movidos por un solo pensamiento, un sentimiento único, no cesan los unos de viva voz, los otros con la pluma en la mano, d.e defender la causa de la catolicidad, á Nos misñió y á la San ta Sede. Los legos mismos, en las grandes y públicas asambleas de Europa, levantan la voz para la proteccion de la Iglesia católica y de es.ta Santa Sede, y en interés de nuestr,o poder temporal y de la soberanía de esta Sede. Esta causa de nuestro poder temporal, en el Senado de Pa'ris sobre todo y en el Cuerpo Legislativo, acaba de ser espléndida y magníficamente defendida casi por unanimidad de los sufragios, en medio de los aplausos y el júbilo de todos los hombres de bien! Las poblaciones católicas que execran fuertemente la abominahle perfidia de nuestros enemigos, se apresuran y se regocijan atestiguando con de:µiostracior1es publicas y espléndidas, su afecto filial por Nos, y proclaman su piedad y veneracion por la Santa Sede, y alivian ' sus miserias con continuas liberalidades; y los fieles de ambos sexos, aun los pobres, nos vienen en auxilio con sus óbolos. Y entre los eclesiásticos y los legos se encuentran escritores muy ilustres y muy discretos oradores que, en sus ohras, en sus discursos en el seno de asambleas políticas, se glorian de defender y sostener los principios venerables de la justicia, de la verdad y de la San ta Sede. Y la defienden con ardor y talento, refutando victoriosamente todas las meo tiras de los adversarios, y ¡cuántos hombres de nobilísimo nacimiento, pertenecientes á casi todos los países, llenos de fervor por la causa de la religion, abandonando sus familias, sus mugeres y sus hijos, han acudido en auxilio de nuestra ciudad, y desdeñando todas las fatigas y peligros, no LA. IGLESIA PUNEÑA. han titubeado e:i a]jstarse en nueslra milicia y en exponer su existencja por la Iglesia, por Nos, y por la soberanía de nuestra Santa Sede! Hasla padres cal,é!li?os, inflamados por el espírüu de la rehg10n, envian sus hijos, aun el unico, á la defensa de la San ta Sede; é üni Lando el il ustre ejemplo de la mad,re de los :Macabeos, se glorian y llenan de gozo al verles derramar su sangre por tal causa. Ademas, los pueblos sometidos á nuestra autoridadcivíl, aunque objeto por parte de los hombres mas perversos de asechanzas criminales, de amenazas y males de lodo género, permanecen no obstante firmes é incolumes en su fé hácia Nos y la Santa Sede. DisLínguese entre ellos, ciertamente, el pueblo ramano, que nos es profundamente querido y merece todas nuestras alabanzas; pues casi todos los ciudadanos de todo órden, de toda gerarqufa, y de toda condicion, en nuestra buena ciudad, nos deñu1estran á porfia su afecto y sumicion hácia Nos, su obediencia á nuestra autoridad civíl y á la de nuestra Santa Sede, y arden en deseo de socorrernos. Ta'mbien sabéis, vene1·ables hermanos, cuanto se distinguen por su fidelidad nuestros soldados, dignos sin contradiccion de todos los elogios; con qué admirable valor han combatido contra las bandas de esos hombres criminales, y con qué gloria han sucumbido en el campo de batalla por la causa de la Iglesia. Tampoco ignoráis que el muy augusto y muy poderoso Emperador de la noble y generosa nacion francesa, considerando nuestros gravísimos peligros, ha enviado sus valientes soldados que, lo mismo que sus ilustres jefes, y . con un celo .Y ardor estremos, especialmente en los combates de Mentana y Monte-Rottondo, se han regocijado en dar au- 'xilio a nuestros soldados, en luchar valerosamente en sus filas y en arrostrar la muerte por esta Santa Sede, cubriendo así su nombre de gloria. Ya sabeis que en los paises de las sanfas misiones, con la ayuda de Dios, la divina luz del Evangelio briUa cada dia mas, que nuestra santísima religion adquiere cada dia nuevo incremento, que los que estaban sentados en las tinieblas y sombras de la muerte, ahuyentando las nubes que oscureeian su espíritu, se refugian en el seno de la Iglesia nuestra santa madre, y que por do quiera, las diversas instituciones piadosas, tan utiles a todas las clases y todas las necesidades de la sociedad cristiana y civil, aumentan de dia en dia. · Todos estos hechos que recordamos brevemente, esas múltiples asechanzas de los impíos que se descubren y frustran de una manera tan por ten tosa; nos hacen ver claramente como el Señor Todo-Poderoso y mi~ericordioso, en cuya mano están los corazones de los hombres, protege y defiende maravillosamente á su Iglesia, coµio quiere probarnos con la ullima evidencia que las puertas del infierno no prevaleceran contra ella, y que él mismo está con nosotros todos los dias hasta la consumacion. de los siglos. Por lo tanto, venerables hermanos, tributemos las mas ---- -- ·- ··-· --- - - -- ---- 7••·- rendidas acciones de gracias, por la elerni<lad, al Padre clemeulísimo de lus misericor<lia!3, J)Or tan Los beneficios que recibimos de él, y poniendo solo en él toda nuestra esperanza y confianza .. no cesemos de rogarle con súplicas las mas fon:ienles, ú iin de que, por los méritos de Nuestro, Señor Jesucristo, continúe arrancando á su Iglesia de todas las calamidades, librándonos de nuestros enemigos y los suyos, y confundiendo y disipando sus proyectos y deseos impios. Roguemosle tambieu })ara que se digne atraer á saludable penitencia y al recto sendero de la justicia á esos mismos enemigos, asi como á los que, combatiendo contra Nos) han caido en poder de nuestros soldados, y que tratados por Nos con toda caridad, persisten en su obstinacion. Para obtener que Dios escu<'.he mas propiciamente nuestras plegarias, recurramos primero cerca de él á la intere:.esion de la Virgen Inmaculada Maria, Madre de Dios, que para nosotros es madre llena de cariño, el auxilio mas poderoso de todos los cristianos, que obtiene lo que ella pide y no puede quedar frustrada. En seguida recurramos á la intercesion de los bienaventurados San Pedro, pr1ncipe de los apóstoles, de Pablo, su colega en el apostolado, y de todos los santos que reinan con el Cristo en los cielos. Pero, antes de terminar, no podemos menos de dirijir las felicitaciones mas completas y mejor merecidas, al propio tiempo que la espresion de todos nuestros sentimientos d~ gratitud á los que contribuyen con tanta g~oria para ellos mismos á la defensa de nuestra causa y la de la Santa Sede y de la Iglesia, tanto por sus discursos como por sus escritos y sus dones, ó de cualquiera otra manera que sea, y aun con peligro de su vida. No descuidemos en todas·nuestras plegarias, süplicas y acciones de gracias, de rogar de una manera humilde y premiosa al Dios de quien descienden todo beneficio excelente y todo don perfecto, para que se digne colmar con los mas ricos favores de su divina gracia y con toda clase de celestiales bendiciones á todos esos hi- , jos de su Iglesia que nos son queridos y que son los intrépidos defensores de esta misma Iglesia. VARIEDADES. · .<> ROMA. (mrnESlO~ES y RECUERDOS.) Hay un viejo -dicho italiano, inve11tado por algun necio, que repetido por otros mil de fa misma especie) ha venido á parar en ser un p11overbio para cierta clase de gentes: este dicho es, Roma vedula, fede perduta. Ese, como el otro dicho de un filosofo del pasado siglo:- «"Romn es el deposito de la fé, porque todos · los que la visitan dejan en ella Ja que tenian», -es una de Jas grandes vulgaridades que tienen curso en el muudo, porque, como dice Delavigne, les sots de71u,is AcLan sont en nwjorite. Nada hay en Homa, que pueda hacer perder la fé al que alli la lleve en su corazon, y si mucho que puede hacerle urolar, en el alma de

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