La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

.\ÑO lH . .,. PER ODICO SEMANAL. ----------------=➔Ci'l:-1111amam&lll-1Jihr:fflW~~c~mmu~,¡,;i!i 1tjfp.illl!,~sm::eiil2la=eei!:1'!1rm ..... fffi:mi•m@~-------------.......- ORGA NO OIICIAL DEL GOBIERNO ECLES!ASTICO DE LA! DIOCES!S, La llnlia no se r.n«-ritn1·cnrú ele r.ma. Y jalllás la Fra11<'ic1 soporl.t rá c~a ;1 enta hcl'!rn f1 s11 honor, ú la catolit"i.1d. (HOLllER, tl!inisl /'(} de F.stado, d la usilln del t.í de Dbre. de 1~(i7, ,¿ el Cuer¡;u LP,ji8lalh;o /rands.) Con el sagrac1o derecho qne as1sl á lodo católico para esprimir su concieicia y manifestar sus conviccinues acerca de Ja cuestion pal pi tan le de Homa, cuesion en que se debale nada menos que la liberlad de concieneia del mundo Lodccatólico, su independencia espiriLual 2 lu unidad de creencia rn la religion del Crucificado; «La Iglesia. Puneña)) , fiel f su invariable propósito, y organo, adenas, de la fé católica de iunumerab1es fifles, que acatan y obedecen al lejíLimo sue:sor de San Pedro, el muy virluoso é imncrlal Pio IX, va á l<3vau tar tambien su 1mmilde voz, para exhjbir su fé profunda en este gravlsimo asunto, conforme con la enseñanza de la Iglesia Universal, y esforzarse en anaigar, ~i es posible, la de todas las almas fieles. Al lanzarse á semejante terreno, harto superior á sus debiles ÍUt'rzas, lo hace unicamJnte por enriquecer sus columnas con la letra Encíclica>> ele nuestro santísimo Papa reinante, de 17 de Oclupre de 1867, y á efeclo tan solo de enunciar, con semejante ocasion, mas bien que idens largo liempo elaboradas, aspiraciones noble y profundamente religiosas. ¿Qué se proporn·, pues, la Italia de Victor Manuel y de Garibaldi en los esfuerzos cada vez mas crecienles v audaces con que ataca á la Santa Sed;? Llevar sti Capilalia á Roma, cen lro del ca tolicismo y sede inconmovible de la unidad católica, usurpar as1 y arrojar lejos, a] Santo Padre, del lugar en que San Pedro· constituyó el asiento de la soberanía pontificia, condicion indispe:r.sable para el ejercicio de la soberanía espiritual. ¿Conseguirá Italia su dorado ensueño, realizará su temeraria ambician? Para j nstificar la lejitimidad del poder temporal pontificio, facil seria compulsar las razones historicas que la funclamentan. Manifestaríase que el papatlo, como que es el protector nato del derecho y de la justicia, el padre amoroso y Lierno del dévil y_ del oprimido, una halla contra los opresores y los malos, habia oceptado de sus pueblos el poder temporal, para protejerlos eficazmen le y dispensarles asi una tuLelu s1cmpre arlÍYa ·y pPl'srver.an Lf,, sirmpr-R solfoiLu 6 inquehrautuLle, si.empre beneiiniosa y pn Lemal. I1 ucil seria esclur<'eer que es un drs1g1üo de Dios, q11e sA hubirse reullido la ~o1erauía lemporol pontjf-kia ú la espiritnul que inviste l sucesor del Pr:rnci pe de los AposLoles, desde que en io<lo Liempo y 110 obstante los crudos y obstinados ataques que le ha ir.farido 1u malieia de ]os homLres, ha vivido siPmpre, y ha Yivido · para presenciar la ruürn de sus iujudos enemiµ;os. Mostrarfose que el mismo Dios que prometio a su Iglesia, <1qite las JJUertas del Í?!fierno no 21re1xtlecelf'ian contra ella y q·ue la c¿sistíúa lwslci la consM11uv·ú;n de los si:9los)), es el que eon su ~1razo omnipolen Le proteje y asiste al papado en su soberania temporal, disipando todas la:; temp2stades (1ue ]a amenazan <>onmoYerlu en sus cimientos, por medios 1os mas ine3pera<los, pero tambien J os mas eficaces y seguros. Facil serja exb.ibjr el b-ie-n constan te y fecundo con que ha ejercido el poder público, no solo impulsando el progreso rnalerial en todos sentidos y de la manera mas efectiva y eficaz, sino derramaDdo por do quiera el progreso moral, in telectual, polílico y social, y salvando a$i la ,:erdadera civilizacion de la barbárie, y radicáudola profundamente en el suelo europeo, y propagándola despues por todas partes. De esta manera y con la majestuosa y secular sancion de todos los siglos en la mano, y con los mil y mil beneficios que cada dia, cada hora y siempre ha hecho á sus puéblos el papado, beneficios que, estando en la conciencia universal, son los mejores, los mas posiLivos y los mas incontestables tíLulos de la bondad y jnslificacion de todo gobjerno humano; pocMase manifestar la lejitimidad del poder 1)011tificio temporal, consagrado ademas, siempre y constantemente, por la Iglesia Uniuersal. Mas todo este im1)onente arsenal de . comprobantes inconmovibles de lejilimidad del g0bierno temporal ponLificio, junto con olras razones mas, luminosas á la par que sábius, hánse exhibido en mas de una ocasion, por autoridades compelenl.es y en documentos suficientemente aulorizados; y no es a «La Iglesia Puneña», pobre y desvalida por sus condiciones de intelijencia y de erudicion, á quien toca introducirse en monumentos tan sagrados y lan respetables. 1 Emp0ro, ,l 1oi en el din, ayer Lan so1ame-df-', P,ll la Fra1 1cja altr.imenle eaLólica, por p} anL01·1zado órf--auo ele uno de los snc2sorrs de los Reyc cr1s L1a11ís1mos, por la r,alobr-a oficinl del moderno Car1o Mng1rn, 1ue represeu tu juslarne11 Le á un gTan pue110, porque protPje e-fi.c·azmrnte e-1 catolieisrno en el popado; acaba de pronunciar ron YOZ proféLicn e insrira<la, 1111 edras para la ILalia, di ::iéu<lole que no JJOSccrú .fa1,ués á Roma. ((La Iglesia Puncña)) , nn1enclo su débil YOZ á la tan aulot·izada y Lan nrnjrstnosa de la Francia ca~6li~i, asev·Pra larnhien, que la Italia no poseer~ jamús a Roma. })orque, segun se lrn manifestaclo elocueLi te y co11slanteme-nle el drsignio de Dios, es preci:so que la libertad de la co11ciencia catoEca y 1a in<l.ependencia de la wrdad del EvaDjelio vivan en alianza ín~ Lima, en una union indisolnble, eou la liberlacl y lu independencia temporal -pontíücia. Hé aquí la v·ja que h Providen~ cia le ha trazado á su Ig1esia; l1é aquí e 1 camino por donde la 1w conducido y , 1a conducirá eternamente sn mano omnipotente, al travez de toda clase de vicisiludes. Y para que ]a conciencia calólica sea real y declivarnenLe libre, menester es que pueda en tenderse con el guia libre de las conciencias, con el soberano bbre de ' las almas, con el Papa qne tenga libertad é independencia tempor;1les. De olro modo, ese comercio 1ntimo y constante entre el Padre espiritual y sus l1ijos; esa comunicacion colicbana, cordial e inviolubfo entre el Supremo Pastor y las ovejus, se malea, se desvirtua, no puede exisLir. 6Puede ser franca e in Lima la rclacion ent1·e un Padre, somet1do á dura servidumbre, y los hjjos, que nece~ilan dirjjirle sus quejas, man1fesLdrle sus dolencias y pedirle quizá remedios hasla paw sus locuras? Es Lnn indeclinable la independene1a del pontificado, para la liLerlad de lu conciencia católica, que, rccor. ocien do esta verdaa, profundamente arraigada siempre · en la Francia de Sun Luis y de las Cmzadas. uno ele sus mas célebres oraclores contemporáneos, Mr. de Monlalembert, d.ecia con esa cordial y vigorosa elocuencia que le es carncLerísli<-a: <<La libertad » religiosa de los calólicos lienc por con- >> dicion, sine qua 1zon, ·la liberln<l del Pa- >) pa; IJOrque si rl P~pn, juez supremo, >) tribunal e11 ülLinrn insluucia, órgano vivo » de lu ley y de la fé de los calólicos, no

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