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Esnehémo31e }r nos dirá, qne su carácter es el progreso, qne l1a venido á hol]ar todos los crímene-s, y ú horrar Lodos los pecados, porque la luz es el color ele Lrage, que prn9:oua liLcrtad, que -rn al parniHO Lerrenal, ddicio~o. meta qne pone fin á sn camino, que pide la unificacion de la especie humana, á cuyo Lérrnino empnja al mundo y que se llama siglo de las luces . Eso dice, pero no~olros que no le creernos, nos reímos de su necio desvarío. Porque en el ancho mur de los tirmpos, los siglos se suceden corno las olas, que P-strellóndose contra la ribera dan ·paso á bs qu :--: se levantan clelras, y el nuestro t · erie que sufrir el mo.s tremendo de los fa1los en el inexorable Lribunal de las edades venideras. Sí, a 1lí se verá romo jba á la l)arbárie 1)ajo el v elo de pi-ogreso, como se hizo r'eo del mas odioso de los pecados, del pecado <l.e seduccion, como era multicolor y mulLifonne, y el término de su camino la disocjacion y el infierno, y su nombre, su único nombre la m,e1,itira. Mentira, porque llama libertad á Ja mas deQTadante esclaviLud, fraterniJad al odio, Úden y prog reso á la deslruccion y al desenfreno, porque para eso enturbio las fuentes de la ciencia, alteró las tradicio- · nes, dió encontrado senlido á las palabras y renovando la luctuosa escena de la serpiente en el Eden grita: yo ~oy la verdad y la luz; seguidme y vim:reú, y se1-eis como di·oses. Empero, si esa es nuestra edad, y así se llama ¿qué es lo que deberemos hacer? En 1a gran lucha que los tiempos han de presenciar, hasta que se doble la última hoja del libro de la vida, cuál es nuestra tarea? Es preciso no olvidarlo, «no hay hombre ninguno que sabiéndolq o ignorándolo, no sea combatiente en este recio combate; ninguno que no tenga una Pª!Le activa en la responsabilidad del vencimiento 6 de la victoria. Lo mismo combate el forzado en su cadena que el rey en su trono, lo mismo el pobre que el rico, el sano que el doliente, el sábio que el necio, el cautivo que el libre, el viejo que el mozo, el civilizado que el sa1vage. Toda palabra que se pronuncia ó está inspirada por Dios, o inspirada por . el mundo, y proclama forzosamente de _una manera implícita ó explícila, pero siempre clara la gloria del uno 6 el triunfo del otro. En esta singular milicia todo~ com~a Limos por alistamiento forzoso, aqm no tiene lugm· ni el sistema de los sosli tu los ni el de los alistamientos voluntarios. En ella no se conoce ni la e~cepcioo <le sexo, ni la de edad; aquí no se escucha al que dice: soy hijo de viada pobre; ni á la madre del paralítico, ni á la m11ger del estropeado. De esta milicia son soldados todos los nacidos. Y no me digas que no quieres combatir, porque en el ínstanLe mismo en que me lo dices, rstó~ (·01uoal1e1.L10; 1n Llue 1;_ Doras ó qné fado incl1nnrte, porq11e en el mornen Lo mjsrno Pn q1ie eso clires ya te i uclinaste ú un fodo, ni me afinnrs que quieres srr neuLra1, porque cuando piensas en serlo, ya no lo errs; ni Il19 asP,s·nrns que permaneceras indiferenle, porque me burlare de t1 como quirra que, al pronunciar esa palabra ya Lom;:,s Le tu partido. Ko te canses en buscar asilo seguro contra ]qs azares ele la guerra, porque Le cansas vauamentr; esa guerra se dilata tan to como el rspaeio, y se prolonga tanlo como el tiempo. So1o en la eternidad, patria de los jusLos, puedes enconlrar descai?so; porque solo alll, no hay combate: no presumas, emprro, que se abran para tí ]as puertas de la eternidad, si no muP-stras anles bs cicalriees que llevas: aquellas puerlas no se nbren sino para los qne <'OinbaLieron aquí los combates del Señor gloriosamente, y para los que Y::m, como el Señor, crucificados ( 1) .)) Desde luego, hé ahí vnestra tarea, tenemos que combatir; pero tenemos que combatir con un enemigo que se llama con el nombre que le condena. Vencerlo es, pues, arranrarle su mentida careta, y arrancada es 1r reconslruyendo todo lo que ha derruido, volver al lenguaje su valor, y haciendo atrás su aturdímienlo v su neria dcclamacion llamarle al tribu~1al de la razon.-Despojemosle de los adornos de sn artificioso aparalo, y su vana magt'stad se disipará como el humo. Hé aqu1 por qué pensar, meditar sobre las verdades mas comunes y las ideas mas vulgares es una importante tarea y un deber altísimo. Nosotros nos lo hemos propueslo y vamos á entrar en su mPditacion como lo haría cualquiera en el fondo de su conciencia. No vamos á decir nada nuevo, porque precisamente solo nos proponrmos repasa1· y refletúonar sobre esas verdades que son el patrimouio de la humanidad y su vida •,oda. Olvidamos todo plan que har1a dPcrecer nuestras fuerzas en proporcion al tamaño de la obra. JOSÉ füCOL.{S DE PtEROLA. == SECCION OFICIAL. D1ócEs1s DE PuNo.-Provi·sorato y Vicaria General.-Puno, á, 4 de .Dicie11ibre de 1867. Al Sr. Vicario Foraneo de la · Provincia del Cercado. S. V. F. Cou esta fecha, se ha proveido por Nos en una nota dirijid, fi esta Vicaría por el Parroco de Paucarcolla, el auto que sig,ue: «Vista la precedente nota, y la adjunta del A¡;ente munieir,al de Paucarcolla, y en mérito de quP, por el artículo octavo del nuto de la Sauta visita, proveirlo por el lllm. 0 Srnor Obispo de la Diócesis, con fecha veinte y seis de Julio de mil ochocicutos sesenta y sei~ años, está maudado que las dos mareolas) dos lampa- (1) Marqu(►s lle Valdngamas. Ensa)O sol,rc el Catolíci:,mo, lib. 11, c:1p. lll. T. ll. -3:2. rillas, y lni;; onee piezas Sl,Pltas cte p1<1 lu, sean rle1'ndns nnte !ns funcionnrios y vccin~s notablP-s, y rnndidn-; ni mr-jor pTccio posible. se aplir¡ue su impor·tc total á beneficio de la misma lglesin: el reparo del templo es el princi• ptd objeto il. qne debió aplicarse el importe de la plata lalirada; que el nct1rnl Parroco do Paucarcoliu ha mnlharatado dicha pl,da labra-- da. dl'Liendo haberla vendido al rr:edo de diez pesos, scg11n ·se compra en las plnterias de e~ tél ciudad; declaramos ni Pndre Fray Jose l\Januel Samallon, responsable del nwnoscabo que resnlte en el importe total de las pie1,~s. de plata vendida~; y mandamos que dentro el, término de seis dias, entregue el ,·nlor d~h:uúmero de marcos q11e se lwyn11 ...-e11di<lo, nrreditando esto del modo que se ordenó en el auto de vi~ita. ~ómhn·se un Ecónomo, principalmente rara que hHga i-cfacc-ionur el tempto de Paucarcolla, sirviendo de primc.r fo11do la can-tidad que debe oblar el Párroco Samalloa: para cnyo efrcto, y para q11e i11specdone los det0erioros del te1f1plo de Paurarcolla, seco.mi ... siona a nu l' stro \'i<·ario Forá11Po d,~ la Provincia del Cercado, quit>n \lOS durú cur11ta de 1a comision á los ocho dias tlesde esta fecha: 'J'()- mese razon, J trascríbase á quienes correspo11da.-Ua mos.-Pur mandato de S. S. el ~r. l>rovisor y Vicario Gelleral.-Cornclio Snlazar. -Oficial 1 °. Que lo trascribimos il US. pnra que se sir- . , ,a cumplir la comision coute11ida en él, y daruos cuenta co11 la posible puntualidad. Dios guarde á US. MARIANO RA~ms.-(firmado.) Es cópia fielCorneho Salazar.-(Ofi.cial 1.0 ) VARIEDADES. l\IÁXli\L\S, SE~TE\CIAS y PE~sAmENTOS. PoR .EL P. F. VICENTE SoLA.:'iO. . Cm:\'CIA.-Si la ciencia se vendiese, muy pocos la comprarían; porqu~ son pocos los que conocen el mérito de ella. El árbol de la ciencia produce muchas flores, y pocos frutos. Por esta razon, las verdades que conocerno~, que son los frutos, son en muy corlo niunero; y todo lo <lemas, son congeturas, l1ip6tesis, sistemas y teorías: ¡ flores del árbol de la ciencia! DoLoR.-E) dolor es un aire mortífero, que rrspira el hombre desde su nacimiento: el placer es un cefiro, que vivifica y pasa. . ENE~IIGO. -Si desprecias siempre á tu enemigo por su debilidad, te expones á que él hiunfe de tí. El enemigo débil es como el aire, que apesar de su sutileza 6 tAnuidad, puede hacer explosiones terribles. Temer siempre al enemigo, es cobardía; no temP-rle nunca, es imprudencia. ' ' ANUNCIOS. «l~L NACIONAL.» Este acreditn<.lo periódico de la Capital de la República, se halw de venta eu la tienda de D. !Uariauo Briones. v3.-p1. HIPUENTA DE «LA 1GLES[A PUNENA» . . - Pon M. C. M.rnTl~Ez.-Calle. de Jcrusalr.n- N.• 5~2.
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