La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

,. Lti IGLESIA PUNENA. ~;:;;;Ja;i>YZI :ta1;11ta.-w~~w~======,-...t>~J:it:SUWAIW:ll:~w· ¡;¡¡:¡;_¡¡¡¡¡¡¡;¡¡;¡¡¡¡_,¡¡,¡iiiiiiii¡¡.¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡..;¡¡¡¡¡¡¡..;;..¡¡.¡¡¡;¡¡¡¡¡;¡..,¡¡¡¡.,._¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.¡¡¡¡¡¡...;¡¡¡;¡¡¡.¡;..¡¡¡¡¡¡-;.;¡¡;¡¡¡¡¡.;¡;¡¡¡¡¡¡.¡¡¡¡¡;;¡;.:;;;_;;_;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;;¡¡g;;;¡;;¡,¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡_;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡a 'í> es libre, nosolros cesmnos de serlo. To- > ncmos pues derecho de exjjir al poder » pL1blico, Dl gobierno que nos representa » y r1ue nosoLros hemos constiLui<lo: que » nos garantice á la wz nueslra libertad >> personal en ma terj a de Religion, y la li- )) berlacl de aquel que es para nosotros la >)Religion viviente.>> · La Francia, por <·onsiguien Le, ei I todos los periodos de su vida ele Grande y Poderosa Nacion, entre todos sus lrnmbres los mas súbios y eminentes. y bajo todas sus dinastías, ncatarú siempre, reconocerá y sostendrú á toda costa la independencia temporal pontificia, que es el mismo catolicismo en su mas úmplia manifestacion, el1 todo su lejílimo desarrollo y en su unidad majestuosa y sin trabas ni cor tapiza algma. A.si brilló la fé religiosa de Carlo "1lagr.o; asi brillará siempre la que profesen sus sucesores, como asi tamhien alimentan de un polo al otro del mundo católico todos ]os fieles, que 1)artici1Jan de la luz de vida y de verdad. que se irradía constanternenle desde el Vaticano. Supóngase dependiente al Papa, á este Doctor y Maestro Uni, orsal de la divina doctrina, y Supremo .Juez en última instancia de todas las cuestiones de fé, de moral y de disciplina; su palabra entonces, que debe ser libre é independiente: mas arriba de toda otra palabra desautorizada y comun, se verú al momento entrabada por las susceptibilidades siempre renacientes del poder civil, no siendo 1·aro que se avance hasta imponerle silencio, hasta sujetar esa palabra, oraculo infalible del Espíritu Santo, con una mordaza. Desde entonces todas las conciencias se ajitan, la desconfianza sobrecoje ú todos, y cada uno se cree y se siente herido en su fé y en su libertad de conciencia. Establécese un entredicho violento entre el Pastor Supremo y las ovejas, sucediendo que entonces el jénio del mal se ajita, emponzoña el candor de los corazones y derrama su jugo venenoso, que deseca la unidad de la creencia, y permite el triunfo, aunque pasajero, del error sobre los fueros de la verdad. Y no se crea que es puramente fan Lástico el menor de los inconvenientes que acabam'os de apuntar. Porque, desti tui<l.o el pontificado de su poder te1?-poral, y sin dejar de ser el Soberano espmtual ele toda la Iglesia, queda, sin embargo, reducido en euanto al ejercicio de este poder á la condicionde un mero Obispo. ¿Y se i O'Ilora lo que es un Obispo en nn Estado c~alquiera? '3-rande es, sin duda, la virtud apostólica de los Obispos Calolicos, heróica la libertad con que se distinguen en el desBmpeño de su ministerio pastoral y edificante el celo que ostentan en el sostenimiento y en la defensa de lo~ fueres y prerogativas de la Santa Iglesia. Pero r y los gobernantes ¿como se portan con los Obispos? Desgraciadamente á este respecto, la historia no nos ofrece otra cosa, sino comprobantes dolorosos de dura op"t'esion de parte ele estos contra aquellos, do cruel tiranfa civíl contra los fueros del c.iyauo pnsLoral, ele rudos atentad.os, en fin, del poder público secular contra el legítimo ejercicio <l.el poder espil·ilual. Recucrdese, á proposi Lo, lo que ayer tnn solamen le pnsó en la Iglesia Peruana con motivo del Juhileo Santo, negocio en que, si bien el Epjscopado sostuvo con lucjmiento espléndido los fueros de la Iglesia, se palpo, una -vez mas, la incompatibilidad de la independencia del poder supremo espiritual con su sometimiento forzado al poder ciYíl, comprendiéndose todas las consecuencjas funestas q' de su predominio, del triunfo de la espada sobre el inerme cayado pontificio, se seguirían realmente para las conciencias de los fieles. EsLo que sucede c0n los Obispos casi en toda la América del Sud, sucede tambien en los mas de los Estados Europeos. Está por consiguiente, en los intereses mas indeclinables de la libertad de la conciencia universal católica, en los de la unidad de creencia y de religion, en los del progreso majestuoso y ensanche creciente de la fé eYangélica, y sobre todo, está en los intereses de la Iglesia Universal y de la sociedaJ catolica esparcida en todo el globo, que ia supretnacfo espiritual pontificia esté unida á la soberanía temporal. Por eso, la Nacion crislian:isima, la Francia católica, por el organo de su represenlante legítimo, y como haciéndose el intérprete fiel de la conciencia universal y de los designios harlo adorables y reconocidos de la Providencia, ha dicho de una vez para siempre- «Que la Itali'a no lJOseercl fmnás á Roma>) , porque Roma, como se ha expresado un sábio Prelado francés, es la patria comun de todos los :fieles católicos. He aquí la fé de la <<Iglesia Puneña» ; he ahí sus votos los mas fervientes, y sus mas lejítimas aspiraciones. Es por esto, y por q' en este asunto ha levantado su sagrada voz el Padre Cornun de los fieles, con acento verdaderamente solemne y majestuoso, pero tambien con singular caridacl y amor profundo por sus hijos extraviados, por lo que se felicita de rejistrar en sus columnas la Encíclica que sigue, esperando de la piedJd religiosa de lodos los fieles una sumision docil y obediente á los llamamientos del Augusto Vicario de Jesucristo sobre la tierra. LETRA ENCICLICA de nu("sU·o sant-á©i11n.o ~eñor PJo por la lah·ina Prowidenclia Papa. de noJlllbre I~io IX, á todos Bo(I\I Pat1.•iarcas. PriDiado~. A.rzobi~pos y Obi~pos. del Uni- ,·e.1•1§0 católico. que esta.u en gracia y e@llllvu1ion 4"0n la Santa sede apostólica. ~ Venerables hermanos, salud y bendicion apostólica. Dirijid la vista cu torno de vosotros, venerables hermanos, y veréis y deploraréis vivamente con Nos, las abominaciones detestables que hoy desolan principalmente á la desventurada ltalia. Por Jo que hace a Nos, adoramos humildísimameute los juicios impenetrables de Dios, á quien ha agradado que viviésemos en esta época tan dolorosa en que) por obra de algunos hombres, y especialmente de los que gobiernan y dirigen los asuntos públicos en la muy infortunada Italia, donde los venerables mandamientos de Dios y las leyes de la Santa Iglesia, son completamente despreciados y doude la impiedad levanta la cabeza y triunfa. De ahí todas las inquietudes, todos los dmios y perjuicios que vernos con el mayor dolor de nuestra ulnrn: De ahí e. nnmerosas falanges <le hombres que, cam ando en los senderos de la impiedad, sirv bajo el estandarte de .. ata11á:, en CU)'ª fr te esta escrito: «)íentira", y q11e, dándose l nombre <le rebeldes, volviendo su boca e ra el Cielo, blasfeman de Dios, manchan y esprecian todo lo que es sagrado, y cone ando tocios los derechos divinos y human , no respiran, como lobos devoradores, mas q matanza, derraman la sangre, nierden las al as con ::;us gravísimos cscúudalos J buscan m injusta mente el provecho de su propia m icia, arrebntándo ,1iolentnmentc el bien a ... o, contristando al débil y al pobre, acrece~ando el número de las desgraciadas viudas y e los desdichados huérfanos, y, dejándose coromper con regalos, perdonan u los impíos, mintras que .rehusan al justo la justicia, le de~oja o, y, eu la corrupcion de su corazou, se sfuerzan por saciar vergonzosameilte toctas laspnsiones aviesas con grandísimo perjuicio den sociednd civil misma. De esa raza de hombres perdidos, i\"os vemo rodeado actual mente, venerables hermanoe Esos hombres, animados de un espiritu interamente diabólico) quieren enarbolar el taudarte de la meutira hasta en Nuestra mu querida ciudad, junto a la cátedra de San Peco, centro de la verdad y de la uni<lad católia. Y los gefes del gobierno piamontés, qucdeberian reprimir á tales hombres, no -se rubriznn de apoyarlos con todo su celo, de sumnistrnrles armas y todas las cosas nccesariasy facilitarles el acceso de esta cindad. Pero <Ue tiemblen todos esos hombres, aunque coloados en el su prcmo grado y en el puesto maselevado del poder civil, pues por esta. con(Ucta ciertnme11te perversa, caen y se dejan ire11rler de nuevo en Jos _laz?s de lo~ castigo~ y de las ceusuras ecles1ást1Cas. -Y aunque ~n la humildad de Nuestro cornzon no cesemffi de orar y de suplicar con todas Nuestras ruerzas al Dios rico eu misericordias, á fin de qie se digne atraer á todos es?s ho_rnbres tan niserables á unn saludable pemtencrn y al recto sendero de la justicia, de la religion y de la piedad, si11 embnrgo, no podemos calla1· fos ~ravisimos peligros á que ~os hallamos es- • puestos eu ei;ta hora de tinieblas. Esperamos con alma enteramente tranquila cualesquiera acontecimientos, no obstante que sean escitados por la astucia, por calumnias, por asechanzas y mentiras criminales; J}Orque colocamos toda Nuestra esperanza y toda Nuestra coafinnza eu Dios, autor de Nuestra salvacion, que es Nuestro amparo y :.\uestra fortaleza en todas Nuestras tribulaciones, que no tolera que los que esperan eu él sean c?nf~ndidos. que frustra las asechanzas de los nnp10s y quebrauta la cabeza de los pecadores. Entretanto, no podemos prescindir, venerables hermanos de denunciar á vosotros primero y á todo; los fieles confiados ü ~uestros cuidados, la siLuacion sumamente triste y los peligros tan graves en que Nos encoutrnm_os hoy por obra del gobierno piamontés part1cula~- mente. J~n efecto, aunque estamos defendidos por la bisarría y la abnegacion de Nuestro fidelísimo ejército, que, cou sus hazafias, ha dado pruebas de un valor que pnede llamarse heróico, es evidente uo obstante que ya no puede resistir lnrfto tiempo a un número mucho mas considerable de inicuos agresores. Y aunque e~perime11tnmos ~ré1ndísimo consuelo en vista de la piedad filial que i\"os demuestra el resto de Nuestro-s súbditos, reducidos a pequeño número por crimirtales usurpaciones, sin embargo, no podemos menos de deplorar profundamente el que ellos mismos esperimenten los gra vísi mos peligros con que l~s · asedian esas bandas sal vages <le hombres enminales que los espantan continuamente con toda ch1se de ameuazas, despojándolos y atormentándolos de mil maneras. Pero ademas, estamos reducidos toda,•ía á deplorar otros males que no pueden ser bastante lamentados. Habeis sido muy bien inform1dos, especialrneute por Nuestra Alocucion consistorial del 29 de Octubre del año pri>ximo pasado, y luego por una Exposicion apo-

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