La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

,.,... :'l (L; J PERIODICO SE1'l1ANALc. ORGANO OFICIAL DEL G ·BIERNO EC'LESIASTICO DE LA DIOCESIS, Puuo, Enero 9.lG de 18G~. GRA~DE Y PL.\U:SlBL!~ ACO~iiTECBHEXTO. <1La I~lcsia Puneña,o qne a_yrr no rnns levantó su voz lastim2ra parn de¡Jorar los males de la t1,'Uerra eivíl, que, cnnl ge'- nio malefico y deslrucLor, ame azaba segar todos los gérmenes dPl' bien para el Peru, y entronizar por do qniera la anarquia con touas sus ns pan tables consecuencias, 3alnda hoi con acento alborozado y entusiasla á la paz que ba sucedido ñ la t~mpestad, á esa d nlce paz que, reanudando, por el amor, los corazones, srrá pa~·a la pal ria una deida(l Lieuh~chor,a, baJo cuya fecunda sombra se ll1f\JOrm:an las coslumbres, los víuculos de ]a mrnstad se esLrecharán cada vez mas, las enemistades se extinguiran, los dPrrclios de todos serán aca Lallos y rrspelados, la lP.Y sola reinará y será obedecida por todas parles, todas las liberlacles publicas sei-án efectivas y ampliamente. garanli<las, y se desarrollará.u en escala ascendente todos los elementos de la riqueza publica y privada. ¡Oh! ¡cuántos y cuáo inmensos bienes vamos á reportar con la hermosa paz que se inaugura en el Perú! Pero para esto, sepamos comprenderla y apreciarla debidamente. ¿Quién es, pues, el autor de la paz . que nos sonrie? El hombre que produce los suce:3os prosperas ó advPTsos, no es mas que el instrumento de los designios de Dios, que muchas veces permite que los pueblos sean visiLados })Or las calamidades públicas, corno pruebas á que ]os somete, 6 como una expiacion á que momentáneamente los entrega, para que se mejoren y alcancen su mayor perfeceionamiento. El, que ayer nos enlrego á las inspiraciones de nueslro propio consejo, para que nos dApuremos y reconozcamos su providencia; hoi nos ha concedido su paz celestial, ha derramado sobre nosotros esa misma paz que nn dia vino á predicarnos y la radicó sobre la tierra, como un fecundo manantial de bienes eternos y temporales. De consiguiente es, pues, á Dios y á Dios solamente á quien pertenece el honor, la, gloria y la alaban.za, por la paz que con munificencia nos devuelve. Tócanos, pues, hacer un buen uso de la paz bienhechora que posBemos; no para contrariar los fines providenciales con que se nos ha concedido este bien inapreeiaMP, sino para conformarnos, pura c;oll1·"' LPn10:::: e1 1 lf'I'8111 f nl0 ú ello~. Lu jnsLiein es la p i imora virLnd, qtw, cnul ::;obcr,rnu reiiw, debe :imp<:>1ar entre todos los lJ '~ ruaDo.:i, así en el guh0rnant.e :ºm?. cutn· los l!'obm'í1ados. Porqne b J usl1rrn rs el alma: el rsp1ri tu ,·-i tal de la ley; lhl irn ica, por com,iguie1, le, c¡ne clehe g obcr 11nr á un pueblo dolado por Dios mismo cl r la hermosa hbr rlad. ¿Qué otrn eosa sou ]os ma ~.:)strados que los miuislros tln ]a ley y por lo mismo los Jrposit.arios de la justjcia? Lajusl;ciu, por La n to, es ÚüÍcarnenle la que Lin1e qt1e arreg lar el uso de la autor:dud pühliea, de manera que en vez de ser nn yugo de tü·unía para los ciudadanos, sPa la reg la que los gobierne, el san to escudo que los protrja y el <lu]ce atractivo que. ha 1)·a facil y cordial su obediencia. En Lon~Ps, sol¿ entonces y cuando baj co1!C'ie1 1cia de que la ley jmpera y mauda p1·úc.;ticamei: LP, los ciudadan03 se creen y se sieulen verdaclrramente libres y repuLljcanos; porque solo ·en lonces t~mbien SR reafoa el espírilu del evangelio y el de la paz de Dios, que es espíritu dr, libertad en la ley, en. el órden y en la fra lernidad de los hombres en lre sí. Separarse Je es La luminosa senda, y sustituir la Yoluntad humana, casi siempre caprichosa y au tojadjza, á ]a ley, es hacer estiSril la paz, de que nos congratularnos; es hac~r infer.unda la amarga ensrñanza .que aeabamos de rec-ibir; y para decirlo de una vez, es separarse del calolicisrno, que ron sus doctrinas democráticas ha señalado al pueblo sus df)Leres, prescrito sus pl'ef'isos lírnües al Gobierno, ó ilustraJo suficien tPmen te á todos los hombres en el conocimiento y el uso de todos sus derechos. Pero donde rnns espec1al y prúeticamen te hai que u Lílizar de los bfmdi,·ios de la paz, es en la co servaci on Y fomeú lo del saulo culto de Dios, en ]a proteccion eficaz que debe dispensarse á su amada esposa, la Iglesia, .Y en el respeto y acatamiento ron que debe mirarse la religion del CnH·ifi1•ado, no solo para que se desarrolle libre y majrstnosame11te, sino para que se ensanche rada yez y se propng:ue eficaz y prov, cposamente. Cualquier ataqne contra la I~]esja y la religjon, cualquiera trntaliva de innovacion ó de avance en sus mayestáticos derechos ó en su disc1plina, es un ataque y por consiguiente un atentado contra Dios y ]a sociedad; contra la sociPdad, porque ella no puede vivir sin qne la religion la apoye, le sirva de fuudamen Lo y le preste todos los rrrs~i ~ios Je, su diYi na smwion, para g-n7·atll ir su . orde n .Y su rstabilic1uc1, á qne b m1 potenci? de las l P-yes Jrnmanas 110 purd,-. c:ikan~ui~ s1emprn ; Je rn11sign1en lf•, atac- nc.h la 1·ehg10n, 110 1iuede menos q11e ronmoY~rse en sus fonclamen tos la sor jedn<l, suÍill' u ua perturLac1on moi-o.1 en sus mas ear ns i 11Lor eses y r -=-·senl irse hondmncnlc de los rncl os µ:o] r es de semejante tiranfa. S~ ofende tamhien ú Dios, po1·c1ue se Je lnere en su amDcla esposa, en su 1g·lesin, á lu que proteje y la asisLe en cada 1~rnLaule, r.n raJH hora, y la proLejerú eternamente. Por eso el caLo1ici~mo hu sobrevivido siempre á los foneral r s de c.1quellos rnismos que se habjan <'Sforzado por cle_prirnirlo o deslruirlo; porqne, corno dice un s,'.lbjo- «La m ·sma muerte es impolenle contra >> la promesa de i11rnorLa]idud que ba recin Li <lo; por lo qne bien podemos decir con >) un ilustre escriLor de nue3Lro si.0'1o: «Es >> un r~r/uila lwrfrla ftinto á las 1~cúes po1· >) 1 1n¿·l tiros que se la dfrz)en: cae en la, >> tierra su sa1?_r¡re pota d /JO ta, se la ve con >> lci caúe::a abatida, como si· senalára el >> paraje dunde va rí eSJJ1:rar entre el pal- >; va; JJero reanhnala, mu1.:pronto una fue1·- n za Sf creta, y loma un vuelo tan 1·r~p1."do >) y mj;ornso, q ·ltP, da, bien cí enícnde1· que >> nada puede ja,ti/¡ar su aliento, ni· aJ)Urar >> s11., 1;1j;or. Así proseguúrá su 1;uelo, ún >> detenerse mtuca; y estendidris majest.uo- >> smnentc sus alas sobre todos los s(9los >> no se plegarán .fmnds luis ta que los últi- >> 1Jws restos del uwfrerso se hayan liundi- >> do. Esta duraci·on ltarú su gloria, as/ >> com,o sus nobles desgn1,áas son s21., JJri1 ú- >> le gi·o. >> c<La Iglesia Puneñai) comprende que hai religiosidad profonda, paLriotismo esclarecido y recooocidn abne,gacion en lodos los hijos del pueblo peruano cat6füo, y se cornplacr, en esperar que sus nobles aspiraciones se realizarán. Esla es la fé sólida de que hoi se halla animada; porque sabe que asi se corresponderá ú la paz con que el cielo nos ba euriquecitlo. EL ILLl'\L O Y UEDM. 0 Sn. OBISPO DIOCESA.1\0. Por el correo del .20 clel que corre, hemos sabido por cartas que ha escrüo este distinguido Prelado, que su viaje h:1sta Lima fue felíz, y que su importante salud se conserva sin novedad alguna. Que apesar del vacío que sien le en su corazon, por enconlrarse l ejos ele sus ~lioces~nos y sns caros amigos, aun necesilaba 1mponerse alguna violencia rnns, retardando su regceso, hasla q_ue ei nuc~·o mandalario supremo del 11u1s scrcou~lituycsc cu la

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