La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

solo como preciosas antignallns. Asi con sus rnptos sublimes el genio de PJat.on asiste á la a~·onía de la Grecia, asi canta Virgilio la elcr11idad de un pueblo que va a perecn, asi el brillante coro que rodea el sólio de Luis XlV, <1ufrura duradera gloria al trono de un gran lh!)', cuyo seg-uudo sucesor babia de morir en un cadalso. Para comprender completamente el intlnjo de la inteligencia sobre la eivilizacion conviene ademas ob:--;ervar, que sera muy poca su eficaei:a, si no procura hermanarse con algunos intereses que sean pocierosos en la sociedad, ó 110 estuviere trabada con ideas é instítu,·iones de ~nande i11fluencia y ascendiente sobre el ánimo de los pueblos. La inteli¡rencia dirige µero no ejecuta, es la cabev..a que necesita el brazo. Alg·unas épocas notables de la historia servirán de aclaracion y apoJo á esta verdad. En los siglos medios, cuando todo el saber quedó concentrado en la clase eclesiástica, y particularmente en la regular, cnando solos los clérigos sabian leer y escribir, y los monges con ;isiduo trabajo é infatigable pt:rseverancia, transmitían a las generaciones venideras los sucesos qne iban ocurriendo, y los restos <lel antíg-uo saber, formando los nuillos de esa cadena que uue á la inteligencia mo- · derna con la antigua, tenia In clase eclesiástica el mavor ascendiente sobre el úuimo de los pueblos; llegando it pasar ú sus manos la direccionen todos los negocios. Pero ¿por qué )a inteligencia del cler:o era tan fecunda y poderosa? ¿lo era por sí sola? es bien cierto que no: y a roco que se reflexione se echará de ver que lo debía en gran parte á su íntimo enlace- con lns ideas religiosas, á la sazon tan prepotentes, que lo debia a su trabnzon lon instituciones que miradas por los pueblos como dc•scendidns del cielo, eran objeto de una venetncion y ncatamiento sin límites. Todavía mns; aquella iuteligencia se hermanaba admirablemente con todos los intP.res de la sociedad. era tll; gérmen fecundo de establecimientos de ben~ficencia, de progreso en la lcgislncio11, de mejoras administrativas, de organizacion social en todos los ramps, y los pueblos que aunque ignorantes, 110 ca-recian de a<~nel saludabl(! instinto que jamás abandona a la humanidad, advertia11 fácilmente que en la inteligencin del clero tenían un inagotable manantial de bienes, )' por esto se prestaban dócile5 RI movimiento y dircccion que se les , comuuicnba. Por e.;;tas eausas pudo la inteligencia en aquellos tiempos ser tan poderosa 7 y ejercer ell la sociedad una saludable dictadura. ]~ue poderosa porque era fecunda, y fué fecunda porque siendo su alma la religiou llevaba en su seno el espíritu ·de vida. Otra época notable nos ofrecerá un contraste bien sin~wlar, será como el reverso de la medalla. ¿Por q né la fiiosofia del siglo X VHl, }a i ntel ige11cia ex Ira viada, pudo ejercer tanto iuflujo sobre la frnneia e11 tiempo de la negencia, y del rei11ado d~ Luis X V, y preparar la catástrofe del infortmiado .Luis XV.l? Porque conoció SDfntZmt•nte sn posicion, porque vió un gobierno débil y corrompido y una so- <'iedad i11dig11nda; y dijo para sí: «ataquémos al gobierno e involucremos con él á todas Jas iustituciones antiguas; bala~uemos empero á la sociedad, y co11stitu_vé11donos órgano de todns las pasiones, eco de todas las quejas, defensores de todos los intereses no satisfechos, reunirémos en torno nuestro una falange poderos<1, que nos servirá por ahora de escudo para defendernos, y luego de arietf: para derribar todo lo existen te.» Así pensó y así obró la inteligencia extraviada, asi encontro primero apoyo firmísimo, .Y en s0gnida un brazo iri•esistible: asi Cünsumó la Revolucioo. El solo t·ecnerdo de la Revolucion de Francia, de ese acontecimiento colosal en sí, y en sus efectos, nos lleva naturai mente a considerar lo que es la inteligencia separada de lamoralidad, lo que la civilizacion puede prometerse del pensamiento del hombre, cuando no está regulado por los etE1·aos principios de la moral, cuando qoiere á toda costa realiznr sus concepciones, si11 atender á lo que deman<la11 las iumutables vei·dades sobre que descansa la suerte del individuo, de la familia y de la sociedad. La i11t.eligencia siu moraliua<l es el ángei caído que lleva herida su frente con el rnyo del Eterno, y que en medio de sn (frsespcracion, blasfema contra su (.;riador, lle,'a e11 su mano la tea de la rli:;cordia, hace temblar Ja tierra bajo sus pin II tas, y trastornt1 y a brasa el uuiverso.• Ved ó sino a ese hombre que con torva frente y la mirada encendida, deja caer sobre el papel sus pensamientos terrihlei:;, á ese misántropo que medroso de su propia sombra se figura ,1er á la sociedad que conjurada le pe1·1'igue, que insulta á la civilizacion pouderaudo las ventajns de la vida salvnge, que con su infaust0 taleuto hace rroblemtiticas las mas altas verdades, que ora defiende el duelo y el s,iicidio, ora los condena, que orn pinta con 1,cgTos colores el a,lulterio, ora procura proten-erle cubriéndole con un ve]o, que mina el órden social en sus mas hondos cimientos, que lanza sus tiros vibrantes contra todas las instituciones existentes, que no se asusta con la espantosa couílagracio11 qne va á provocar, cuando su cnrazon la pre~iente y su meute la divisa, este hombre cuyo libro es el código de la Hevolucion mas formidnble que vieron los siglos, este es el emblema de la inteligencia sin moralidad: es, Juau .lacobo Ilousseau. ¡Ay de la sociedad donde se verifica tan sacrílego divorcio! vivirá en la iuquietnd, se agitará en medio de las revoluciones, y si 110 conserva en su seno algun gérmen regenerador7 su destino seri1 la muerte. ¿Qué hubiera ¡,ido de la J,'rancia con el tan decantado saber de sus grandes filósofos, si el genio de Na poleon no la hubiera salvndo preservándola de la disolucion y extirpando la auarquín? Por cierto que no faltaba la inteligencia en la ..:\samblea Constituyeute, eu aqoella asamblea que ~ontaba un ~ieyes y un Mirebeau; ¿pero qué hizo aquella asamblea? derribar, nada mas. Echó por tierra el prestigio del trono, ni veló todas las clases, dió rieuda suelta á las pasiones, exasperó los ánimos, extravió las ideas, entronizó la soberanía del ptieblo, preparando de esta manera la ruina de la monarquia, el triunfo del Jacobiuismo, la guerra civil, la extrang-era, el reinado del terror, y todo esto para lle~rnr ¿á donde? a postrarse á los pies de un hombre que diese a la }rancia, órdcn7 códigos y administrncion, mientras que ]a l•rancia Je daba su sangre y sus tesoros, para levantarle un trono, y ceñir sus sienes con una diadema de gloria. Ya que tanto se pondera la fecundidad de Ja filosofía, su influencia en la civiiizacion, en el adelanto de la sociedad; dígasenos qué ha hecho la revoluciou de :Francia esa hija predilecta de la filosofh, de la iuteligencia abandonada á sí misma, sin moral, sin religion, sin ninguu en lace con las tradiciones nntignas, en el completo aislamiento a que ella mi sma se ha bia coudenado, mejor di remos, n que se habia entregado como ñ un hermoso st1eüo, como el bello ideal de la humanidad, como el npogeo de su poder, como el mas alto punto de su esplendor y de su gloria? ¿Qué ha heeho, qué es lo que ha creado, qué obras son las que ha sustituido á tantas como derribó? Hay en l"rancia la monarquía, pero no por la Revolucion, sino apesar de la Re,·olucion, socavada por la Bevblncion, amenazada por la Bevoluciov; hay en l"rancia administracion, pero es debida ft uu hombre; hay en l<'rancia la Religion, pero es la que ha podido salvarse en medio de las rninas del edificio social; hay movimiento industrial y mercantil, pero hay lo en Inglaterra y no data de su Revolucion, haylo en Prusia bajo el absolutismo, haylo en Rusia bajo el poder ilimitado del autócrata. ¿Qué es lo que queda á la Revol ucion? u na cosa, una sola cosa, el haber derribado; obra por cierto grande, magnífica, propia de las tempes- · tades arrasando bosques y campiñas, y sumiendo en el llanto y en la miseria a Jos pueblos. Esto sabe hacer la inteligencia sin moralidad, á tanto alcanza su fuerza: disuelva, disipa, destruye, pcl'o no te pidais nada mas; ~n mísion concluye aquí, y se retira luego del teatro de sus haz;¡ñas, cedieudo el terreno, ó a i1ombres f'Xl.raordinarios á quienes envía de vez en e111111rlo la Providencia para la realizacion de graii<l es destinos, ú á la aceio11 lenta v regen e rndora de los antig11os pri11eipios) qo'e ocultos Ctl el seno de la soeieda,l v11elve11 a ge nnii1ar y á florecer, Juego q11e se l'Ctir,t clel campo la hoz destructora. A~i ha sucedido siempre, y así sucedera: tal es el cal'áeter del espíritu del hombre, tal es el ejemplo de la historia, tal es la ley de la humanidad. .La inteligencia del hombre solo es fecunda cuando está subordinada á la inteligencia infinita, cuando obedece á su impulso, cuando es su iustrumento; y esto solo se verifica, cuando la iuteligeucia no se aparta de los principios eternos de la moral. cuando es vivificada por el espíritu de la Heligion, cuando no tieue el necio orgullo de renovar la g-uerra de los gig:antes escalando el cielo, cuando no tiene la insensatez de Atribuirse la fuerza omnipotente de aquel que dijo, hagc1,se la fax., y la luz f'ue hecha. SECCION OFICIAL, .DrócEs1s DE PuNo-ProV1;sorato y Y/caria General.-Puno, á 15 de Noviembre de 1867. Al Sr. Cura propio de la Doctrina de Coja ta. S. C. P. Por incidentes inculpables é imprevistos que han ocurrido tan to con el Cura de la Doctrina de Huancané, como con el de Vilque chico, que se hallan hoi dia en esta Capital, y á qui~nes no les es posible regresar a sus Doctrinas, por verse amagados de los indígenas; tenemos á bien dirijirnos á U., para que constituyéndose en los pueblos indicados, atien~a aquellas parroquias, desplegando en ellas la mayor exactitud en su ministerio parroquial, y suministrando á aquellos fieles el pasto espiritual, mientras calmen las ocurrencias políticas en aquellos puntos. Dios guarde á U. 1\,fa.. RIANO HA:\'10s.-(firmado.) D1ócEs1s DE PuNo-Provisorato y Vfrar1a GeneraL--!?u.no, á 16 de Noviembre de 1867. Al Sr. Vica1·io Foráneo de la Prnviueia de Huancane. S. V. F. Tenemos á bien poner en conocimiento de US., que, con motivo de que los párrocos de la Doctrina de Huancané y Vilque-chico se hallan en esta Capital, por haberse visto gravemente amagados por los indígenas, ban quedado en acefa1ía dichas parroquias, en cuyos templos existe colocado el Santísimo; mas como por nota separada, hemos encargado al párroco ele Cojata, que constituyéndose en aquellos puntos atienda á sus feligresías, y como éste, por algun incidente que ocurriera, no pudiese dar_ cump1imiento á lo ~r:- denado por esta Viraría General, _nos. d1r1jimos á ·us., a fin ele que como y1car10 de esa 1:1:ovincia, se apersone en dichas parroc[l1ias, consuma el Sanl · ·imo, y \'ca por

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx