Paslores, levanla su Yoz· aLror:nclora y rnojesLuosa de reclnrnac1m.1 eon lra }a enLro11izacion legal del error t1l frente de la verdad, y deja rsruchai· su solenrne yirotesta d~ un ú11ftnlo ú o!.1 o e.le la Repu.1Jljcu. Los YCJH'1'8hlrs Prr bdos, f\n rsla Y ('Z, como sirmprr, cumple11 sn minjsLPrjo 1iastoral, Ür~fe11d iN1c.1o f'Oll ]iLrrlad cristúrna los fueTos de ]n YPrdHrl f•alúhC'a y de su eu11o pübJico y rxrlusi"·o: pero en sn defensa rcquiPren de sns amados hijos la ob- ..:er-.,·ancia de 1n rm•jdnd crisLinna, el mnor pr~1cLico para eon sus hermanos exlrnY1a- "' dos. Y en este concjei-to bello y armo1.- 11ioso de reclamaciones de Pé.1sLores y de ovejas, c,scücliase tambjen el acen Lo eariiativo pero enérjico del humi]<le Pas lor de Puno, enc·rn;ú11dose sn «Iglrsja Punrñan de trasmilirlo y <le prop~garlo, por dó (p1iera, con todo el co11 Ljngen Le Je sus esfnerzos y de sus convicciones. ¿Y que cl1remos de las cartns paslorales con que frecuenlemente emiqueee sus coltJmnas, diJ•jgidas ora a la comunjcfad de los fieles, enseñándoles el camino drl 1ien y del <lelJer, y conj máncloles para qne Re aparten de l;rn vías de 1a iniquidad y ,de la perdicjon, y ora á los veuerables Jiúrrocos, á fin de que r ecordnnclo que son los promotores obligados del bien espiritual y temporal de sus feligreses, los a1ime11 Len' con el pasto constante de la palabra y del ejemplo, se muestren siempre cual si fueran sus verJaderos padres, llorando con los que lloran, alegrándose e u el Señor cou los que gozan, satisfaciendo con amor y con efosion todas sus necesidades, huyendo eternamente del espíritu de explotacion y preocupados tan solo de su bien moral y espiritual? Si con semejan Les enseñanzas; si con las inspiraciones de su propia conciencia; si con lus djarias intimaciones del Pastor Divino, de Jesucristo, que en toda hora, en todo momento les habla á su corazon, incitándoles al cumpbmiento de su deber, dejan infecundo su ministerio parroquial y esterilizan de este modo las esperanzas de la Iglesia y de la sociedad, Dios y la Patria les demau- <laran una cuenta terrible é inexorable. Y ¡ay de los Párrocos ·entonces, porque la responsabilidad · será para ellos eterna y temporal! El Semi.nario Concifütr, creacion milagrosa del Prelado apostolico de Puno; santuario de la virtud y de la ciencia, y plantel fecundo donde se ha de formar la inteligencia y el corazon de los que un día han de ser, como Sacerdotes, los directores del pueblo, le ha merecido siempre y seguirá mereciéndole á ((La Iglesia Puneñan Sl,l preferente a teu cion; porq-ue sabe que en un siglo escéptico y razol'lador, como el actual, el Clero tiene que ser sabedor y virtuoso. He aquí porque, secundaudo las elevadas miras de su benéfico fundador, redoblará sus esfuerzos para contribuir en su buena conservacion y en su marcha progresiva. • Podriamos aun fijar nuestra atencion en otros pormenores útiles y beneficiosos de que se ha ocupado constantemente <CLa Igles1a Puneña» en su corV:1 aunque humilde vida. Lo dicho hasta aquí es bastan le para los llmites de un arlículo. Visto e~Lú, por consigujenle, que <cLa Ig1 esia Puneña,J> fiel nl espfrjlu coustjtutivo de la So,nla Iglesia Ep1scopal de Puno, imprrgnada del Pspírjto de su Divino Fundador, espíritu de santific-acion y de ecl1ficacion para Lodos sus liijos, I.lO df-'ja de ser .Y será siempre P 1 humilde npósLol ele la ciYil1zaf:Íon ralólica. Su pasado, por lo niismo,_ responcle de su pre~enle y de su porvemr. ESTUDíOS SOBRE LOS E:)TADOS-U:\'TDOS. (Tratluccion de la «Rcvue du monde Catholique».) EL Es1.~iamTu C"nllWJri! ,11.:-u11.-l1~1L ~ll.~T:snno:uo. -EL Pn@G llUF.§@ HEl,llGIO§O. (YEASE EL 1\. 0 50.) DemosLremos desde luego, por . al.gunas afirmaciones tomaclcis de las diversas compilaciones y prriódicos, cómo los católicos a tacados de americanjsmo hablan del pueblo-modelo. Se sorprenden de que los Estados -Unidos <<cuenten eulre los caLólicos un cierto número de adversarios, y esto á pesar de los 211·0.r;resos tan prodi~'i·osos y tan conslantes del catolicismo en esla República; progresos como no se lzan visto en ni·ngu,- nci · 71ar te desde los prinieros siglos ele la Iglesz'a.>) La joven Iglesia de ]os Estados-Unidos es, dicen, de uDa j ecimclidad 1naravillosa, y es esLraño que Crislianos rehusen verla. Despues de haber protestado-contra esta ceguedad que atribuyen á la ignoran- .cía del pasado, esclaman: , El pueblo Americano «sube hoi día al primer ran§!O entre los grandes pueblos del mundo.>> Se transforma á nuestra vista en pueblo ca lolico: <cesta transformacion la vemos reálizarse con un poder que crece cada año. La democracia americana tiene creencias y costumbres; creenáas cri·st1·anas; costumbres. viriles y puras: ella es en esto mui superior a la mayor parte de las sociedades europeas. Profesa y practica el respeto de la fé religi·osa y el respeto rt la muger .)) La América «nos muestra un pueblo verdaderamente cristiano, y lo es en su vida privada y pública, en sus leyes y en sus costumbres.>> ,,. Citan muchas piezas oficiales donde se habla de la Divina Providencia y aun del Cristianismo en términos mui convenientes, aunque careciendo de exactitud; -y, reconot·iendo, -porque sus prevenciones no podrían cegarlos absolutarnente,- que este Cristianismo pueda parecer proximo al Deísmo, añaden: <<El pais donde los representantes y los gefes civiles y - militares hablan tal lenguaje en una tal crisis, es un gran pai·s cris ti·ano. >) Podríamos citar muchas otras frases no menos entusiastas, pero las que preceden nos parecen suficientes, y llegamos á la conclusion; ved aquí: Los Estados-Unidos son la grande esperanza ele la liiimanlt'clad 1noderna; tenemos necesidad de esta nacion cristiana que debe ser nuestra guz·a y nuestra precursora en el buen cwnino. c<Los caLólicos deben á la Am(1rica mas q¡:¡_e la liberlacl; es por esle país que han adquirido la plena at1reciacion de su fuerza y de su poder.>) Este lenguaje no solamente Liene la fo1 La de razon do hacer circular en la muehednmbrn una corriente de ideas falsns sobre los Es lados-Uuidos: defiende sin que se le couíiese una rausa que la Iglesia ha condenado. En efrc Lo, ¿á que tienden este gran espírilu crisLiano, este progreso prodi.g10s0 y esta revelacion completa de sn poJer, señalados y celel>rados con tan to fuego por nuestros liberales caLólicos? Tie11drn. dicen, á la orgauizacion- misma de la Un ion-Americana: es la completa libertad re1jgiosa que lleva sus fru Los de moralidad, ele fé, de piedad y de salud. Si las cosas fuesen tnles como se las presenta, el argumen Lo seria vndaderamente fuerte, y pura evital'se de aJherirse ú las <loe.trinas amerir•auas, srria 1Jecesar .io saber que la voz q:rn hab1a e11 las Encíelicas no puedA engañars0; pero, · como .lo hemos dicho mas arriba, la parle de la ilusion y del error es rn uí graucle en todo lo que espíritus sinceros, corazones de- ' cididos á la Iglesia acojen y propa\ .an sobre el carácter cristiano de los EsLadosUuidos y los efedos que nn eJlÓs obtiene· la verdad. Acabamos de manifesLar como habla el entusiasmo; demos la p::ilabra á los hechos. II. Es cfüicil oir calificar loa Estados-Uoídos de Gran pais CrisLiano, sin recordar bien pronto que ayer e,ste país con taba millones de esclavos, y que hoi mismo los negros allí no son ciuda<lanos. Este hecho no deja de embarazar -á los apologista-B de la Union-Americana; pero como son jentes de recurso, preleuden que la esclavitud era el crímen no de la Nacion sino de una parte de la poblacion. Los Estados, o ma.s bien los hombrPs dPl Sud, eran culpables, meen; pero los Estados del Norte, los verdaderos represen Lau Les del espíritu y de las institucjones de su país, han proLeslaclo siempre contra esLe atentado; siempre han querido cerrar esta llaga; acabar, cueste lo que cosLase con esta lepra. Gracias á su valor, á su energía, á sus inmensos sncrificios, á su intelio·encia y á su amor al Crisliaº ' nismo, han logrado su objeto, y no se puede mas, sin un acto de sofisma, poner. la esclavitud bajo la responsabilidad ~e la gran Republica Cristiana, mwstra gu1a y nuestra JJrecursora en la buena via. Examinemos estas aserciones en la medida que requiere nuestro objeto. Decís que la esclavitud es un crímen social-desde luego; pero esle crímen lo ha cometido tanto ~l Norle como el Sud, y es preciso herir con el mismo golpe. a la hisLoria, á la evi<lel1(·ia, a] buen senti:- 'do para neµ:ar su carácter rrninen L~menle nacional. La esclavi Lnd esta consignada en la Constitncion americana, y ha formado una d,1 las bases de Psta obra modelo. Los consliLnyen tes americanos, es Los sábios ante los cuales es preciso _inclinars~, han puesto á Dios fuera de la ley, no sm hacerle .una jenuflexion, y declarado al
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