]1ombre proiedad del hombre, peTO sus hijos, se dirá, á lo menos los hijos de los EsLados del Norte, han enLrado noblemenv~ en una via mas cristiana. Error! ha J 1ubjdo ciertamente :numerosas proles las i udividuales, sél'ios esfuerzos die lados por los mejorPs sentimientos; pero la masa del pueblo y los Estados mismos no se han reunido á ello sino en la medida de sus intereses.-¿Cuántos sacrificios no se han impuesto lihremen Le los EsLados abolicio1üs~ás para lograr la abolicion de la eselavi tud? Ved ahí la respuesta de M. A. Carli.er, el unico escritor frances que ha estud:ado esta cueslion con imparcialidftd. Sefüila en los Estados del Norte las primeras tendencjas favorab1es á ]a snpresion de la esclavitud y afü1cle:- ccSin prelender negar la existencia de ideas generos~s que presidieron á la emanci paeiou de sus esclavos, hai que reconocer que la solicilud por los negros no era sin liga. Se hicieron cargo que el clima del Norte era nocivo á ]a consLitucion del Africano, :/ que su trabajo no sie:1do, en cierLas comarcas, de una utilidad comparable al del blanco, no se podía comodamenle pro.curarse este, sino á condicion del alejamiento de aquel. Pero ¿r.s realmente por amor al negro que los Estados del Norte y e:asi esclusivamente ellos solos, se han librado consLantemente liasta este clia (1861), al tráfico?>> Esta ernancipacion que prometja ventajas materiales, fué hecha por otra parte en toda especie de temperamentos en provecho de los dueños. Se supo mui bien aplazar el triunfo de los principios poi: donde los esclavos eran numerosos y formaban parte de la riqueza nacionaL La Peosilvanía que tomó la iniciativa del movimiento declaró, p. e., que los liifos por nacer ele los esclavos debi·an sus serm:cios á los dueños ele sus padres ka,sta la eclacl ele 28 años. En cmmto á los parientes, su situacion no fué cambiada; pues que quedaron esclavos por toda la vida. El Connecticut, Rhode-Island, NuevaYork, Nueva-Jersey, tomaron meq.idas análogas. Si otros Estados, el Massachussets, New-Jlampshiere, el Maine, dieron á la emancipacion efectos inmediatos, es porque sus in tereses no deb1 an sufrir. El Yankee no ha querido.jamás que la vuelta al reBpeto de los principios pueda arruinarle ó á lo ménos ocasioparle un perjuicio de manera que pueda disminuir su confortable. Oigamos aun á M. Carlier: ccEstos di versos estados tenían pocos esclavos comparativamente á los del Sud, y fue fácil á los poseedores que quer1an, por su parte, sustraerse á la pérdida 6 la diminucion de su capital, vender-los á ·sus vecinos. Nada en el hecho era menos ofensivo que estas diversas medidas á su fortuna individual.)', El sentimiento cristiano podia sufrir; pero el Dios-dallar era plenamente respetado. · La prueba que el interés, si solo él fuese consultaclo, aventajaba en mucho á los principios, es que el Connecticut, el Massachusset, el New-Jlampshire, despues de haber suprimido la esclavitud, votaron por el mantenimiento del tráfico; y la mayoría del Congreso declaró con ellos que seria legalmeo te reco'1ocido, lejíti mamente ejercido duran1e muchos años todavía. .Jamás Asamblea al (runa ele uD 1)c.1Ís cris- . n trnno, no hu omj l1do uD voto qu~ revela á lal punto el desprr eio de la humanidad y de la liLerlad. Esto no es todo: cuando el tráfico d,:.,jó ele ser una instiLuc;ion nacional, fué ahíerlame □ te tolerado: no estaba en la ley, p8ro quedaba en la costumbre. Nada mas narnral desde que producía gruesos beneficios. Los fun<lac1orns ele la libertacl umAri- <'ana, no se limilaron á reconocer la eslaviLud~ siuo que admitieron tácitamente su cluracion indefinjda, y para prot~jer mejor esta propiedad. declararon e:;:i los arLículos anexos a la Constitucion, que los esclavos fugitivos serian devuelLos á sus dueños. Conviene liacer nolar que por uoa hipocresía de lenguaje familiar en lodo y siempre á los racionalistas, se evitó es~rn1rnlosamente consignar la p0labra escla1Jitiul en. el pácto fundamental, donde esta instilucion estaba oculLa bajo diversos eufemismos y perífrasis. Eu lodo esto, nada ciertamente hace honor ni ú las docLriuas ni al espíritu americano. Los caLólicos o.fectados del yanquismo son, eu el fondo, de esla opinion, porque procuran poner fuera de la cuestion á sus caros Estados del NorLe, afirmando que hasta la eleccion de 1L Abraham Lincoln (!861), c<los presidentes de los EstadosUnidos y la mayor·ía de las dos camaras han perlenecido siempre al Sud.>> Este argumen Lo al que se quiere dar un valor historico, desgraciadamente no tiene razon ante la historia. Desde 1789 á 18G 1, so- , hre diez y ocho elecciones ó reelecciones, doce han dado la presiden~ia á hombres dd Sud, seis á los del Norte. En cuanto a las cámaras, siempre los representantes del Norte han tenido en ellas la mayoría «por la razon sencilla, dice una hoja americana, que jamás desde 1789 la cifra de los Estados de esclavos, es decir de los Estados del Sud, no ha alcanzado á la de los Estados libres, es decir á los Estados del Norte.>> Asila esclavitud se ha mantenido bien con la adh.esion del Norte. Ademas, no podemos admitir que haya 1ugar de distinguir aqui entre el Norte y el Sud: ya que se nos ensalza la organizacion americana, es preciso tomarla en su conjunto y examinar, 'no hechos particulares cuyos móviles no eran siempre jenerosos, sino los principios n11smos á nombre de los cuales se han constituido los Estados-Unidos; la aplicacion que estos principios han recibido y los frutos que han producido. Nuestros adversarios se hacen YerdaderameHLe la parte mas bel]a y se muestran al mismo tiempo mui turbados del pasado, cuando echan insidiosamenLe toda la carga moral de la esclavitud sobre el Sud, y se esfuerzan en representar esta grande iniquidad co,mo la obra de un partido. No, des:- de el primer dia de la independencia hasta la ultima crisis, este hecho, lo repetimos, ha pesado sobre el pueblo entero; y cuando 'se piensa en la lejis1acion que arreglaba la suerte de los esclavos, se admira que plumas cristianas pueclan señal~r en la América un pais cuya organizácion deba alegra los corazones crislia:oos . . si quisiesemos entrar en el detalle de los l!echns y est~dia~, so1o bajo el punto de vista de la h1Sl.orrn1 la cueslion ele la esc]uvitud r11 los Eslados-Unidos, eslablec_eriamos fücilmente, que intereses polítJcos y matcrialés ha_n tlominndo sit•mpre el debate comprometido entre el NorLe v el Sud; prro esle exárnen, que podrem;3 hacerlo mas tarde, seria aquí supérfluo. No Lasta que hayamos manifestado cfo una parte, quA lus iusti tueiones tan cr2:Stianas del 2-rau Eslado modelo se apoyaban sobre la esclavitud y estimulaban el tráfico; de otra, que el pais entero habia convenido mui Líen en Pste eslado ele cosas? El Presidente Lincoln; al que se hace hoi dia el honor de ]a emancipacion, no pensa}Ja casi el mismo en llevar las cosas tan lejos. Yo no creo tener el clereclio y no tengo el deseo de intervenir en esta cuesti:on, decía al prii.cipio de su presidencia. Si mas tarde cambió de opinion, fue, no por un senLimiento de humanidad y por espíritu cristiano, sino por la esperanza de vencer al Snd. Su proclama de 1. 0 ele Enero de 1863 declara espresamente que la emancipacion le parecia una meclúla de giierrct convMii·ente Jl necesaria para estingitú· la rebel-ion. Los católicos liberales pueden olvidar esta confesion; la bisLoria no la olvidará. (Continuard .) SECGION OFICIAL REPÚBLICA PERUANA.-Palacio Epúcopal en Iru,.fillo, á 25 ele Se tiemhte de 186 7 Al lllm.º Sr. Dr. D. Juan Ambrosio Huerta Digní-,imo Obispo de la Diócesis de Puno. .Illm.º Sr. Tengo el honor de poner en n.:{anos de US. Illm. ª el Edicto que he librado para la provision en concurso abierto de la Canongía Magistral_, vacante en esta Santa Iglesia Catedral por ascenso del Dr. D. José Benedi~to Torres á la Dignidad de Maestre-Escuela; á fin de que se sirva · US. Illm. ª mandar se :fije en el lugar acostumbrado en esa Santa Iglesia Catedral, y se me devuelva oportunamente con el certificado respectivo. Dios guarde á US. Illm.ª. FRANCISCO. Obispo de Trujillo.-(Firniaclo.) NOS el 91·. o. F1·anci.l!i!CO Oruéta Y Ca~trsllon. ?1)01• la ell'a"ia ele Dios y de la Santa §ede A.¡,ostólica, ObiSJ)O de Tru• jiUo del Pe1·11, etc. Por cuanto-promovido el Dr. D. José Benedicto Torres a la Dignidad de 1Uaestre4 Escue1a de esta nuestra Santa Iglesia Catedral, se halla vacante en ella la Canongía l\Jagistr-al que había obtenido, debiendo proveerle por oposicion en concurso abierto con arreglo a las Bu~ las Crediturn nobis de Sixto IV Cum dudum-y la otra In Suprema de Leon X, Constitucion Su~ prenice clispositiones de Gregorjo XV, Bula Roma4 rzus Pont1fex y otras ordenaciones apostólicas,
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