oc la corr11¡win11, iba ü "<'r la Lefa J el esearnio de los bárbaros del ~ortc. Bastaute-; son de S<'guro los <'jernplos que acabamos de citnr, parn que se vea ('lVlll vago, cua11 ¡¡111hig110 e-; el :;e11Lirln de ci<:rt -as palabras, q11t! se L'illplcau lt111 ú lll!'.llttdo e11 ~emeja11te:; 111ateria;-;; dvd11t·ié11d, :sc adema:; e11ni1 eng-a110:-ias so11 ;tlgu1111 s :,t•ila!es quP. se suel('11 1nmar co1110 i11dicin i11!'.il1bl¡• dP- adelanto social. de vcnL1dt>rn civilizaC"inn. Y si11 e111bnrgo csm, paiubrns <'Írnd,111 <·01110 ¡•larns y det<·rmi11adas, v esas sei'wlL's SL! reconocen co1no iuc,q ►<H·es de· inducir a <'l'l'Or, y ¡,arn ensefl .t r a lo:- put•bl1 1s el c;11:1i110 dt• la c-ivilizacinn, so- )o se les dit:e: 11w1:eos, sitl dt•cil'lcs cvmo, ma·r~ chad,, sin di:cirles a du'flde. Y los pueblos se mueven, )' m¡¡rclwn, ¡wro adelallt.a11do muy poco, mé11os Je lo que pal'ece creíble, porque i-,a movimiento es co11vulsivo v su marcha circular. fijnd la vista sobre ~llos, )' ora atendais á las formns políticas, ora 11 la ()rgnnizacion socin Ir los hnl 111 réis d11dosos, vaeilan 1 es, deshaciendo hoy lo qu(:: hic.ic•1·u11 a_ver, restuu- -rando rn11üa11c.1 lo que <..le:-itruycrnu hoy. .En Fran1~ia, despncs de los arrebatos democráticos <le la Asamble11 c0nslitt1\'CJ1te, v de los errores de la Co1ne1wion, t·omaror; las ideas políticas un rumbo opue s to, y solo se foi11spirabn por u11 poder fttertc, In rno11arquía. Pasa el Imperio, 11!::ga la fü•s\au,acion, .Y (ks- ◄ie Ju.ego vuelve á de:,;pel'lnr:-;e el espíritu de111ocrático que se agita inquieto~ h ,sta que logra deshacers0 de los príncipes <le la primera rama, ." reformar la Cartn. Sube al tro110 Luis F(-:!lipe, y en el eorazon de la monarquia republicana, g·erminan por doquiera ideas conservadoras, y lejos de crecer en ascendiente las teorías democráticas menguan rápidamente. No resuenan a la orilla del Rhiu las armas de In So,nta Alianza. amenaznndo la Revolucion de .Julio; pero la revolucion devora en secreto un temor mas humillante, un pesar rnns profundo; el ge11io de la democrácia francesa débil en lo interiur, va perdiendo en lo exterior su influencia propagandista: diríase que se ha eclipsado su estrella cuando , ,emos qne en el campo de ]a ciencia ifJUién lo dijel'a a i\iably y a !Hirabeau; que en el mismo campo de la cieJ1cia, la retan cou orgullo los adalides de la escuela de Berlin. ¿Ve dónde tnnta variedad? ¿De dóude tanta incertidumbre'? Oesparrnrnacl In vista por otros países y hallaréis por doquiera fenómenos semejantes. En Alemania el espíritu democrático lucha de contínuo cou el realismo prusiano, y las miras conservadoras de !Uett.ernich; y en Jngluterra, en ese pois que por sn civilizacion nnómala, v su movimiento excéntrico, debiera al parece·r 1·esentirse menos de In oscilacion política de Europa, obsérvnse la misma variedad, la misma incertidumbre. Con lo que se Jlama el espíritu del siglo, y t•-on el aliento de la Revolncion de .Julio, la rreponderancia difinitiva de los 'Whig-s no debía parecel' cosa dudosa, y sin embargo vemos que en 1841 levantan todavía los Tory's erguida frente, desafian a sus adversarios en las urnas electorales, y consiguen un señalndo triunfo; y los observadores tomarán acta de la presente lucha electoral para inferir que la influencia y las fuerzas de los partidos están aproximadamente en equilibrio. No tratamos ahora de calificar las tendencias políticas de la J:<'rancia, no simpatizamos con las:ideas de los estudiantes de Alemania, ni con la centralizacion despótica de los perseguidores del catolicismo ea Prusia, ni con la ari&tocrácia inglesa, sosten del caduco protestantismo y opresora de Irlanda, pero consignamos los hechos para demostrar que en política la Europa no adelanta, sino que fluctua, q' su situacioo es precaria, que los partido..s son insuficientes, que las escuelas son estériles, que el porvenir es incierto, que hay hondos vacíos que llenar, inmensos problemas que resolver. ¿Que importa el orgullo de esta ó de ~quella escuela, proclamando que ella ha dado en 6! blanco, que ella ha encontrado la so]ucion? ¿qué importa que los pueblos incautos le uc11 oídos, y le encomienden el gobierno, .v la ct1loque11 en el trono como lns telrnnos a Edipo, de:;pues de haber descifrado el enigma del Esíingl!? ¡ De:;g-rncia<los! el los no :::;aben q11e en pos viene el incesto de Í<h:astn, : la có iera <fo In:; Dio;-;es, y la mortandad Je Tdrns. Y ¿r¡11é e~ lo que! adelantarno:'; 1:11 In purte sociHI? Con tanta ciencia, tanta it1V('Stig-ncio11, tantos proyecto.-;, tanto ruido, ¿qué nwjoras :--e pi1lpa11? l.o~ dus grandes gér:nt!nes de toda or.;!auizacin11 socinl, la eJucacion v la i11:-;- tru,·eion, ¿t·ll qué estado se hal 1au? "',,qué fecundidad m1H·strn11? ¿qué fruto,:; prodnce11'? ¡Eh! Vosotro:., ilusos que al sol(I nombre de .Francia ,Y de lnglaterra, os indi11r1í:,; respet110:--ame11tc creyendo haber oído 110111bres si11ónimos de civilizaciou, y de sabiduría sobrehum1111a, ¿,rensais acaso ciue la educacion y la instruccion e:-;ta.11 en a11uellos paises orga11izndas de manera, qne ofrezcan un resultado muy halag·üeflo'? Echad pues la v1sta en esos estados corn pa rati vos de la instruecion y del crímen; y la sa11gre se os helará .en las venas, )' os asaltaran duelas terribles sobre el porvenir de la civilizacion, sobre la suerte de la h11manidad. Q11é ¿rl11dais? dia veudrit, cuandt) lo consienta el órden de nuestros trabajos, en que os convc11ccrc111os con guarismos, y entonces caerá c!e vuestros ojos la venda, las ilu:-innes halagCter'íils desapareceráll en presencia de una realidad espantosa, y ns convenceréis de lo que mareha la humanidad, de lo que adelanta la civilizncio11, con .el empeño de llenar con palabras vanas, con teorías brillantes, con disposiciones del gobierno, lo que el catolicismo llena con dogmas augustos, con moral pura, con instituciones sublimes. l~n este punto sin duda no faltará qnien nos cite los sistemas de Alemania, y en particular de Prusia: á este propósito solo diren1os dos palabras. Un observaJor profundo, l\L Bonal<l, hablando de la constitucion politica de Prusia, dijo: «Cnando la constitucion de un estado es un enigmn, su porvenir es un problema:» pues bien, y suponiendo que no ignorais la abstracciou misteriosa en que divaga la ciencia alemana; os diremos que cuando la c-iencia en un pais es u,n enigma, la educacion 1J la instruccion han de ser un caos. Esta sola refleccion basta á desvanecer l1ls ilusiones producidas por un órden postizo y una regularidad aparente. Pero ¿á qué tanta impaciencia para aplaudir sistemns que no han pasado todavía por el crisol uel tiempo? ¿Tan fácil mente ol viciamos que un dia viene á disipar la.;; ilusiones de otro dia. y que el porvenir preñarlo de crueles realidades desmiente á cada paso nuestros menguados pronósticos, bul'laudo las mas fundadas esperanzas'? Gn mayor grado de bienestar en las clases mas numerosn5., ó mejor diríam@s una menor suma de ru iseria y padecimientos, es otro de los puntos en que desea riamos que se nos mostrase el adelanto que hace en La actualidad nuestra civilizacion. ¡Cosa notable! cabalmente en los dos pueblos que se dice que marr.han á la cabeza de ella, la Vrancin y la lnglaterra, es donde cunde de un modo horroroso la miseria entre las clases proletarias. Hecho es este no bastante advertido, pero que tambien haremos sentir un dia con el argumento de los guarismos; entretanto lo consignamos nqui para pregnntar ¿qué significa la civilizacion cuando el mayor número snfre de un modo espau toso? ¿Qué doctrinas, qué instituciones son estas que habeis sustituido á las doctrinas é instituciones católicas, y que dan un resultado tan tl'iste, tan doloroso, tan alarmante? Lo hemos dicho y repetiremos, el movz·- mienlo es convulsivo y la 'marcha circular; y no porque no haya en la civilizacion europea un precioso caudal de grandor y de belleza, no porque no lu~ya elementos de vida, no porque falte impulso para avanzar con paso firme y en direccion certera, pero sí porque el funesto dejo de tantas y tan profundas revoluciones no se cura con teorías y orgullo, pero sí porque faltan principios regularizadores del movimiento, pero sí porque falta fijar el punto á donde la soeicclad dPhe <'ncnminarse, pnl'- que •falta un norte que la dirija en el borrnscoso viag-e. Decís al hombre aprende v no le enseiiais, goza y nada le ofreceis, ab~t'ente y le estimulai:-, respela la justicia .Y le dé!is por norma su interes pi·ivado, sed be11éfico v le uejais perecer de hambre, rcspetn lllll!~lr,;s 1ítnlos .V vosotros no habeis respetado lc1s de los otros, 110 te entregue:- ú la di~olucicrn , al lihertinag-e y habeis roto todos los freuus: rw sea-, turbulento y lrnbi~is quebrnn tau o tudo:; · lo.-; diq11es, respl'ta los podere::; ex.isteutes; v le hablais a:;i, desde un trono levantndo •c:LH'r.; las rQinas de los poderes que vosotros hi1l,eis destrniJo; y cuando os pide edncacion, ell~eñnnza, amraro, pnn, le arrojais un peduzo de papel, donde ha beis escrito con pompo::ios caracteres: z"lustracion, libertad. No escribirnos estas líneas complncié11clo11os en destruir esperanzas, ni en derramar la amargura en los cornzo1Jes; 110 hablamos contra ]a civilizacion europea) sino que la ndmirnmos; mas añadiremos todavín, estamos en la profunda couviccion de que las civilizaciones grie- ~a y romuna une.la son ronipnradas con la nuestra. Solo no.; lanic;;tamos de que se la ex trin ic queriendo di1·igirl11, de que se la detengn qneriendo impnlsarla; solo nos lamentamos de 4u(! hombres qne por sus tal<.~ntos y posicion pueden ejercer grande influcnr-in sobre ciln, se ol,iden tau lastimosamente de cuales son sus elt>menlos vitales, cual es el orígen de su grandPz:t ,, e-;- plendor, cnal la mn~ firme gara11tin ele s~1 inmenso porvenir. No somos escépticos con res• pecto a los destinos de la humanidad, In providencia no ha lanzado al linage humano sobre la tierra pnra marchar al acaso, a tientas, sin camino y sin norte; hai en el corazon de la sociednd un anhelo de mejora y de rerfeecion,,, como lo hai en el de todo individuo; pero a-• berraciones lamentables la opartan del buen sendero, y si adela11ta un paso en su carrera es solo despues fle largos sufrimieutos, de inmensos rodeos. ¡Miserables d,-cepcione:-.! y los hombres que quizás han contl'ibuido mas á embarazarla y descaminarla, exclaman alborozados: «nosotros somos los promovedores de la civilizacion, los guias del li11ag-e hnmnno; esa civilizaciou tan graude, tan viva .V floreciente, miradla bien, es nuestra obra.» Sí. vet·- dad es. la civilizncion europea es grande, es ríca, es floreciente, es admirable, pero no por vosotros, sino apesar de vosotros; verdaderos niños que ha beis manoseado y forcejarlo la máquina, que con vuestrns irnprndenC'ias In habeis destemplado, y que os aplaudís de vuestra habilidad y fuerzas cuando al tocar ciertos resortes hnceis que fu ucionc con mas ce- . leridad, y mas ruido. Permitido debía sernos al tratar <lt• la rivilizacion, indicar brevemente la debilidad de esas escuelns sin convicciones, sin· fé, impotentes como la duda, infecundas como plauta secada en su raiz; y que sin embargo se empeñan presuntuosas en dirigir la sociedad, ora a pelando á revoluciones estrepitosas, ora invocando principios cons;ervadores, ora poniéndose de por medio ~orno conciliadores oficiosos, y aconsejando transacciones i11subs1stentes; porque nosotros tomamos esas escuelas en una grande escala, comprendemos en ella á todas las que no cuidan de establecer sus doctrinas sobre bases sólidas, á todas las que libran la suerte de la sociedad sobre el movedizo cimiento de la razon humana. Po<'o nos importa que sea la exageracion democrática de Lamennais, ó las pretensiones aristorrAticas del protestantismo inglés, el realismo de los protestantes prusia uos, ó la escéptica templanza de Guizot. Pues bien, se nos <lirá, ¿á qué escuela perteneceis? ¿qué principios profesais? en vuestro concepto ¿qué es la civilizacion? ;,La concebís en un círculo mezquino y apocado, en un horizonte tenebroso, en el sepulcral silencio, en la parálisis de la unidad? No, mil veces no; queremos actividad, queremos desarrollo de las facultades del hombre, queren!os movimiento, pero no vago, no convulsivo. no tumultuoso; gustanos una civilizucion variada,
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