•• if&2ti.& AH 8 Hiii'&#dd&'#1'5WD' &-mw ere prouunció el ' bello discurso que damos a continuacion, y que 110 poco trabnjo nos ha costado arraucarlo a su modrstia. Desp1tes se eanto por última vez el res, ponso que la fglesia recita al .confundir con el polvo el polvo de que fuimos formados. A_y! al retirnrse el pueblo, iba mudo, es cierto, p,.cro llevaba consig-o su ·afan y su duelo. . Asi ha pagado Puno la d~tida qt,e contraJern con el Dr. D. Francisco Cabrera: asi terminó la funcion fúnebre que hemos tenido la pena de describir. Hé aquí el discurso de que hemos hecho referencia: SEÑORES. ¿Qué no:. ha conducido á este lit~ubre y silencioso recinto? ¿Qué significan esa tristeza y melancolí.l que se pintan en la fisonomia de todos? ¿Por qué ese llanto que baña nuestras megillas? Ah! Lo comprendo. La causa del dolor que abruma nuestrns almas es. seiiores, la vista de ese atnud que encierra los últimos restos del que foé el Dr. D. Franci::;- co Cabrera;-del hombre que al pisar el dintel de la vida estaba destinado por la Providencia á hacer beneficios á sus semejantes. 1\-fuy pocas horas han bastado, sefiores, para que él se haya separado pora siempre de nosotros, y que su alma haya volado a engolfarse en el mar sin límites de la eternidad. Al borde del sepúlcro solo se levanta la voz de la justicia y de la gratitud: oigamosla nntes de scpnrarnos de la fosa que para siempre ha de cubrir estas cenizai::. El señor Dr. D. Francisco Cabrera, aparte de ser amigo consecuente y honrado ciudadano, fué·tambien cura de almas que en un tiempo enseñó y predicó a su rebaño la sublime doctrina del evangelio;-el, quien enjugó las lflgrimas rle la humanidad paciente y mitigo sus doleucias;-él por fin, el que consagró con ahínco sus días á la educacion de la juventud, ense11ándola la moral y los verdaderos principios liberales y republicanos que en tan alto -gt·ado profeso. Quince a.tíos tres meses q' estuvo desempeñando el Rectorado del Colegio de San Carlos de esta Ciudad, es una prueba flagrante de lo dicho. La vida austera, moral y estudiosa que llevó durante tan largo tiempo, fué por cierto una vida ejemplar y llena de virtudes, que ha dejado por preciosa herencia á los que tuvieron la fortuna de vivir con él.-El dilatado tiempo que rigió los destinos eclesiásticos del Departamento como Provisor y Vicario General, y el de año y cinco meses que tambien ha ocupado la primera dignidad del Coro de esta naciente Diócesis, mauHlestan el tiuo y acierto con que gobernó su Iglesia, y el celo que tenia por la conservaciou de las verdaderas doctrinas de JesuCristo y la disciplina apostólica.-Por fin, el Sacerdote católico, el humilde discípulo de aquel que pasó su vida haciendo bienes ha cesado de existir; y en su transito por la tierra nos ha dejado heróicas lecciones de desprendimiento de las cosas mundanales y los tristes despojos de la muerte para arrnncarnos lágrimas de dolor, y hacernos comprender á la vez, que la vida humana es efímera y un verdadero valle de lagrimas en que, el hombre peregrino y lejos de su patria celeste, está obligado á emplearse en hacer los bienes posibles y trabajar por su engrandecimiento y perfeccion, para despues merecer el recuerdo y bendicioues de la posteridad. Apreciar cual merece la conducta del venerable Oean, cuyo cadáver rodeamos, corresponde a la historia: dejemos á ella esa oblig'acion, contrayéndonos en este instante á llenar los últimos deberes para con él. Alma virtuosa, que probablemente gozais del premio que esta reservado á los justos, no ceseis de rogar al Altísimo por el pueblo que en este momento llora vuestra separacion:- sed &iempre el génio que cuideis de la juventud, que tantos desvelos os costó:-sed siempre el protector de esta Diócesis que tanto amasteis; mientras tanto recibid las preces que por vuestro eterno dcscau~o clcvau todos los que fueron vuestros discípulos en el Colegio de San Carlos. Caros restos mortales, <lescenderl a la tierra á cou ver tiros en el poi rn de r¡ue fuisteis formados, hasta que llegue el día de la re~mrreccion uuiversal, en qu-e os levanteis á uniros con el ser que os animó. Rol,!uernos, seiíores, por ln felicidad t"terna del que fué el Sr. Dr. D. francisco Cabrera. · Puno, Septiembre 2 de 1867. SECCION OFICIAL. -===-==-=========,.___;;;:;;;.:=,, D1úc[s1i- DE Pu~o.-Secreta-ria Episcopal.-Pzmo, á 30 de Agosto d~ 1867. Al Sr. Prefecto y Comandante General del Departa - mento. S. P. y C. G. Esta Secretaria cumple el ~!oloroso deber de poner en conocimiento de US., que en la mañana de ho.v ha fallecido el Sr. Provisor y Vicario General de la Diócesis, Venerable Dean Dr. D. Francisco Cabrera (Q. D. D. G.); y se permite el honor de suplicar á US. se digne asistir con las corporaciones, si lo tuviese a bien, á sus funerales que tendran lugar en la Iglesia Catedral el 2 del entrante Septi0mbre fl las once <le! dia. Dios guarde á üS. FELIPE A. DE PIEROLA, Secretario.-(firmado.) REPÚBLICA PEHUANA.-PREFECTURA DEL fü:rARTAMEt,- To.-Puno, á 1.0 de Septiembre de 1867. Al Sr. Secretario del Obispado. s. s. No pudiendo dirigirme oficialmente a los funcionarios de mi dependeucia, para que concurran á I os funerales del que fué Venerable Dean de esta Santa Iglesia Catedral: particularmente invitaré a todos ellos para que concurran el dia de mañana a los expresados funerales. Dígolo á U. en contestacion á su oficio del 30 del mes próximo pasado. Dios guarde á U. MANUEL PINo.-(firm(ldo.) D1ocEs1s DE PUNO.-Secretaria Episcopal.-Puno, á 30 de Agosto de 1867. A los Señores Párrocos de Paucarcolla, Atuncolla, C:1.- racoto, Juliaca, Tiquillaca, Vilque, Cabaoa, Cabanilla, La Asuncion y Santo Domingo de Chucuito, San Juan y San Pedro de Ácora, San Miguel y Santa Bárbara de 11am. SS. PP. Habiendo fallecido en la mañana de hoy el Señor Provisor y Vicario General de la Diócesis, Venerable Dean, Dr. D. Francisco Cabrera (Q. D. D. G.), se hace preciso se dignen UU. bajar á esta ciudad con el objeto de concurrir á sus funerales que tendrán lugar en la Iglesia Catedral el 2 del entrante Septiembre á las once del dia. Dios guarde á UU. FELIPE A. DE PttROLA. Secretario.-( firmado. J Es cópia .tielCornelio Salazar.-(O.ficial 1.º) Oraclon f'iinebre pronunciada por el secretarlo de la Diócesl8 en las exequias que en sufragio del que t'ué Venerable Dean. Pro-visor y Vicario General del Obispado, Dr. D. Francisco Cab1·era.tuvlero11 loga1· en la Iglesia Cate• dral el ~ del que rige. SEÑORES: Nolite flero mortuum, neque lugeatis super eum fletu. No lloreis al muerto, ni os enluteis por él con llanto. (Jeremías-Cap. 22-v. 10.) El lugubre tañido de las campanas, el funebre crespon que enluta nuestro templo, y la divina salmodia entonada por los Mini8tros del Señor, me dispensan de evocaros un recuerdo que os es tan querido como doloroso. Ni para qué babia de haceros apurar el inutil sacrificio de escuchar de mis láhios un nombre que escapándose de corazones sinceros, llega á vue8tros oídos empapado con lágrimas y envuelto en los sollozos de los que sufren. Ay!-esos sollozos que resuenan bajo de estas bóvedas, esas lágrimas que humedecen el santo pavimento, son .el tributo que la naturaleza rinde al que fuera el humilde sacerdote del Altísimo. Sus virtudes, no ·vayais á estudiarlas en las revelaciones del soberbio magnate ni del hombre disoluto; el primero apenas conoce su modestia, del segundo lo separa el espeso muro .de su inmaculada vida. Id, sí, á la miserable choza del pobre, á la retirada casa del proletario, á los silenciosos claustros do mora e] saber, y le encontrareis allí ......... . No, deteneos, no lq encontrareis, porque ha muerto. Murio, sí, esa es la triste realidad; por eso vuestros corazones opresos por e.l mas acerbo dolor, no saben disimular su sentimienio. Justo es vuestro llanto, lo confieso; natural vuestro dolor, lo reconozco; pero yo os digo en nombre del que me e11via, que no querais llorar al muerto, ni os enluteis por él con llanto, porque sus virtudes han hecho mejor el dia de su muerte que el de su nacimiento.-Nol·ite jlere mortuum, neque lugeatis super,• eum jletu.- Melius est d1:es nwrti·s quam nativi·tati·s. (1) Os demando con la atencion la indulgencia. La Iglesia que, cual madre bondadosa, acoje en su seno al tierno infantito, y acompañándolo en su peregrinaje_, lo deposita despues de muerto con santo re~ojimiento en el sepúlcro de sus mayores, se complace en refrescar al borde de la tumba las virtudes de los que Je pertenecieron, para así ejemplarizar a los que aun moramos en este valle de lágrimas, Élla quiere, pues, que hojeemos hoy la historia del que terminó ayer s:1 exisl:ncia en el ósculo del Señor. Ella qmere que aprendamos de la conducta privada y publica del Dr. D. Francisco Cabrera el modo de comportarnos para labr6r nuestra e,terna ventura. I. Nada es mas cierto, Señores, que la obligacion en que estamos de respetar ~a vida privada de nuestros semejantes, sin osar dirigir escudriñadoras miradas sobre los actos que realizándose on el secreto del alma ' no tienen mas juez que Dios y la conciencia individual. Pero cuando al rasgar el velo que los oculta, lejos de faltas que disimular nos sorprenden virtudes que encomiar, tiene el Ministro del Señor el sagrado derer,ho de aprovech~rse de ellos en cumplimiento de su grand10sa mision. Es por eso que me permito fi- ( t. )-Eclesiástes - cap. 7i , .. 2.
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