La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

PlJNO, U DE SEPTiE~IHUE HE '1.807. J • ftt Jglcsio t 1 ¡t1}f¿j¡¡I untnn. PERIODICO SE:MANAL. r¡ ORGANO -OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, LA IGL.ESIA PUN.ERA~ Con ]as lágrimas en los ojos, y el dolor eu el corazon, leüemos la 11ornla pena de an11nciar í!l muy sPilSible falle"imienlo del Sr. ProYisor v Vicario General de la Diócílsjs, Veue~·ab1e Dr,an Dr. D. Francisro Cabrera, U"aeci<lo f'tl rsLa Ciudad eu la mañaua del vierues 30 Jel próximo pa:;ado. Cuando los gue pnegrinamos por Pl desierto de la vi<la vemos drsaparecer de nuestro deredor re~pelaL,les figmas }Jamadas á ser el amparo y la guia de inmensa multitud; cuando al estrec11ar sobre nuestro pe0ho al consf'jero y al amigo a frialdad de la muerte nos revela que ha resada de latir el corazon que an~ tes no~ pertenrc1a, oh! entonces enagenados por nuestro sen timien lo quisiéramos romper los lazos que nos uuen á ]a tierra, para volar á unirnos con el que nos ha deE-!amparado; eutonces el mnnrlo nos parece iusoportable cárcel, nuestros n)iembros pesaJas cadenas, la muerte una felicidad. -'Tal. á lo menos, hemos experimentado al ver te1'.m1nar una existencia que nos halagaba la ', espei·aoza dP, que nunta acahar1a. Pero ~h ! -¿por qué en nuestra demencia pretendernos pedir cuenta al_ Eterno de la desgracia que nos ha obligado á apurar? Es que ha muerto el padre de los pobres, que nunca oyó impasible sus insinuantes clamores. Es que hemos visto desaparecer de entre nosotros al abnegado ministro del Señor. Es que hemos perdido al digno cooperador de nuestro muy Ilustre Prelado. Señor-tus decretos son impenetra- , bles ...... Altos tus juicios ...... Infinita tu sabiduria. Que nos perdonen nuestros lectores qt1e ahorrdemos una llaga qne apenas abierta mana aun sangre; pero está de por medio la gratitud, y nuestra pluma no sabe silenciar lo que atormen la viv'amente al corazon. , . Agitados por esa tendencia invencible del espíri lu que nos lleva á recordar lo que ·precisamente nos hace sufrir, intentáramos ofrecerles un bosquejo biográfico de la notable vida del que todos lamentamos, pero la falta de datos nos impide sati:::focer nuestro cruel dPseo. Ojalá que muy pronto podamos cumplirlo. Mientras tanto, quiera el Seíior otorgar el eterno descanso al que tau lo hizo ror la glorio y el triunfo de su Hombre. - Ai? ~ - - ;;,eFUNGION FUNEBRE. Las µran<lrs solemnidades, ora sean la expresion del gozo que en rapirlos momentos sahorc•a el corazo11, ora el <lolororn testimonio de nuestra desgral'ia, deben !,';iempre pt>rpetua r..;e pot· el rl'ruerdo. Es por e:-:to (jllP. emp ·e11dcmoR la tristísim,i tarC'a de rlescribir In fo11cion fúnebre <'011 que~ esta atribulada dudad ha ho11rado las ce11i1.as del que fué D. D. Frand:-<·o Cahl'era. ' El sig-11iíicativn clnmor con que nnestrn madre la Ig-le:-:ia aco--tnmhra anunciar la mncrte de unn de ;;us hijos, llevaba en la mnfiuna del vierne,;; :rn del próximo plll;;ndo, en todas direcciones, con In velocidad del rnnido, la amar!!a rnnviccion de que la formidable güa- • dnila \te la muerte habia segado una veuerablc cab<>za. ,\ h! desde ese momento pasnbnn las ilusiones pura dejar lugar á la tremencla realirlad, v solo nos era dable contemplar un carlá ver que nuestra impotencia se esforzaba por a11imar. l\Iurió ..... .era la palabra que ntrop<.>lladame11te for111ulnba11 toda~ las le11~uas .. ~ ..• llurió . ..... la voz que heria incesantemente todos lo~ nielo'- •..... .\Jurió...... In positiva verdad que todos a11gustiosamente consideraban ...... Y cuando despues de algunas horas mirabamos reclinado en fúnebre túmulo. revestido de ornamentos sacerdotales, con la tranquila expresion del que duerme, al que yacia en el mismo lugar 'lue fuera testigo de ntwstra amorosa plática, ~entimos reaparecer en nosotros las mas bellas ilusiones. Entonces pudimos comprender que no eramor los úuicos que nos complaciamos en tan fc~íz eng-nño, _pues llorosa multitud de pobres pretendía recnbar una respuesta de aquel á quien hablaban con el tierno lenguaje del corazou. Y nuestras ilusiones se vigorizaban al escuchur a la caida del sol la divina salmodia, recojidamente entonada por los ministros del Señor, preci:-:amente porque ella uos llevaba muy lejos de 111 fria realidad de este mundo, en alas de suLlime inspiracion. Pero cuando al despertar tres dias despues por loe; gritos y sollozos de los que le veían salir de su ho~ar, pudimos descuhir un negro ntnod llevado en hombt·os de cna l ro profesores del Seminario, y rodeado de inmensa muchedumbre que caminaba en funeral procesion, el sublime canto del Rey Penitente nos persuadió de que-ay!-h~bia muerto! Apenas trascurridos algunos instantes y confundidos eón la multitud, penetrabamos en nuestra hermosa Catedral que revelaba bien claro su dolor por el negro luto que por do quiera la cubria. , En su fondo. y colocado sobre csten<:licla y Ruperior planic.ie, se ostent11ha una herm os,1 capella ardenteJ cuyo solemne co11jnut.o e, 1 de columna-.:. arcol'i, v fosto11e5 :-e PllContrah:l lfl Cll ronadu por la-. 1!:-i a I u·1-; du nu e -; t ro, pr·n• ge11itore~ co11t emplo11diJ lloro-;o,., 1111 1 1i.,11d,t fosa, y por e11t·ima de !.orfo. el t1•111ib e t'lll - ; b elllil Je la Oiez111ador.t 1.lt; la hu11rn111dacl, cúu atre ,lllll:lllHlHllLC. Ocupnrlo-; poi' la 1·onc·urre11cia la lnrgn séríe de a:1ie11to , disp11es!l1:,, en líneas paralelas, Ja-; Hrt11011ias del orga110 J el I u~uhrc Regem cu,i umnia, vivurll, indicaban que era llegado el momento de elevilr con la Iglesia al Ciclo u11a humild e plegaria por el descanso del que ho11ráuamos; que era lleµ-ado td 111ome11to d 1} cuntem plur el _me1111do polvo dd que hoy, como no~otros mariana, había recibido la sentencia de su eteruidnd. Al dia siguiente, que era el de,;ignado para cumplir con el finado Jo-; últimos deb1·re~ que 11uestrn Heli¡úon "'5' Cl\'ilizacion nos imponen) y cel'ca del medio día, se daba principin á la patet.ica vigilia, con asistencia de todo el clero de [as t·ercu11ias, y de las personnc; notables del lngar. Se uot.uba allí al Sr. Prefecto, todos los mif'mbro~ del Poder Judicial, e1. ~~ mi11nrio, alg1111os profesore8 y alumnos del colrgio nacional de :::ian Cúrlos, varios jefrs )' ofi~iales, y en general cuanto-; sentían latir en su corazon Ul uoble gratitud. Entonees. y al mismo tiempo que se en-- tonaba el Venite exu,ltemu.s) se realizó una trá- ~ica escena, que 110 µodemos ocnltar a 11ue~- tros lectores. Una bugla despreudida desde lo mas altn pnso flH"go al lienzo en qne Sl! repr c.: sentabun á Adan y Eva; y u11 momento bastó para reducir a repU¡:t11aute esqueleto el hermMo túmulo que fijaba todns las miradas, quedando solo incólume la temible imágen de la muerte , Oh! entonces uos pareciú ver al fne~o mensajero de la muerte encargado de demostrarnos que todo aquello ern pom-- pa é ilusion, y que la i111icn re11lidad que 11llí se descubrin era la enen,iga del hombre orgullosamente colocada sobre los re~tos •de su victinrn. , Terminada la vi~ilia se dio principio al santo ~aei-ificio de la misa, el que fué oficiado por cuatro buenos Vicarios. A ellu si~11ió la oracion fúnebre que en otro lugar publit·amos , conclnyendo la funcion de lgiesiu por el responso de costumbre. 1\-las tarde se encamrnaba silenciosa In concun:encia .il panteon en marcha procesio11al, rodea11do el féretro que era conducido alternativamente en hombros de lós profesores y alumnos del Seminario v de los alumnos dd colegio nacional de San Cárlos, al mismo tiempo que tomaban las cintas que de él peudian el Señor l~rcfecto, dos SS. Vocale:-1 de la Ilustrísima Corte Superior y el :Fiscal de la mismn. Por delante de todos m11rchahnn la!'; cruces de la Catedral y de las Docirina~ de S. Juan de esta Ciudad, Julinra. Caracoto, Ácora, Capachic;i, Tlquillaca, Coata, l'aucarcolla, Vilque y Asuncion de Chucuito, cerrando el cortejo fúnebre muchas persouas. ctttre las que se distin~nian por gus lamentos las pobres que el difnnto beneficiaba. Llegada que fué In romitiva al panteon, antes de depositar el cadáver eu la sepultura que se habia dispuesto en la bóveda de la capilla <lel cementerio, el Dr. D. .Junn '.\lanuel Toro, Vi~erector del l!Ólegio nacional,

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