Jorge Basadre : vida y obra del ilustre bibliotecario peruano

177 Jorge Basadre. Vida y obra del ilustre bibliotecario peruano habían reparado desde hace diez años [y] el sistema de alumbrado interno era completamente anticuado [...]» (La Prensa, 11 de mayo de 1943, p. 4). Si bien las dudas sobre las causas materiales del siniestro persisten hasta hoy, existe consenso en reconocer que, desde siempre, la Biblioteca Nacional fue una de las instituciones culturales del país que careció de un apoyo estatal efectivo y proporcional a su importante misión social y cultural. Su estado de abandono era conocido y las autoridades poco o nada hicieron por asumir su responsabilidad en forma oportuna. En ese contexto, su longevo director, el historiador Carlos Romero (1863-1956), quien permaneció en la institución cerca de sesenta años —veinte de ellos como personal directivo (ocho como subdirector y director en los quince últimos años)—, mantuvo una gestión caracterizada por su conocida parsimonia y, más aún, con una actitud negativa y de rechazo total a cualquier atisbo de modernización. Como consecuencia, la Biblioteca Nacional continuó funcionando sin una adecuada organización técnica y sin las medidas elementales de seguridad que la institución requería. Por lo demás, el factor principal que originó el siniestro, según la conclusión de Basadre, fue «el mal endémico», de descuido secular de todos los anteriores gobiernos. Lo que sigue son palabras de Basadre que, por su reconocida probidad y haber conocido como pocos la institución siniestrada, deben ser tomadas en cuenta: «Que alguien quemara la Biblioteca es cosa sujeta a discusión, probablemente nunca cerrada; que la Biblioteca pudiera quemarse es el hecho más ominoso y lamentable ocurrido en el siglo XX. ¿Dónde estaban los cuidados elementales para el servicio eléctrico, si el mal estado de dicho servicio podía ser el origen del siniestro? ¿Por qué no existía la vigilancia mínima que un local de esa clase requería día y noche, y que, de haber funcionado, habría permitido siguiera la oportuna localización del fuego? ¿Por qué no se había puesto celo especial en las especies más valiosas guardándolas

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