155 Jorge Basadre. Vida y obra del ilustre bibliotecario peruano la política de adquisiciones, que fue particularmente intensa en ese periodo, fue objeto de críticas por parte de un sector de la comunidad universitaria, especialmente por la predominancia de libros en lengua extranjera, por ejemplo. Desde luego, los cambios introducidos por Basadre fueron percibidos y valorados por la comunidad universitaria; sin embargo, los problemas económicos, advertidos en su primer periodo, se mantuvieron y en algunos casos, como en el rubro destinado a la compra de libros, se agudizaron. Aun así, en una situación marcada por las limitaciones, Basadre, una vez más, tuvo que esmerarse al máximo para ejecutar las primeras medidas, contando eso sí con el decidido apoyo del inspector de biblioteca que, como ya se dijo, era la instancia inmediata que tenía Basadre para llegar al rector y a través de él al Consejo Universitario, donde se decidían los pedidos de ampliación del presupuesto y otras medidas. Para todo ello, Basadre tuvo el apoyo de Manuel Vicente Villarán, eminente jurista, que por entonces fungía de inspector de biblioteca, quien cuando se trataba de respaldar algunos de sus pedidos, no escatimaba adjetivos para resaltar el perfil profesional de Basadre, como lo hace en su comunicación al rector del 23 de enero de 1936: «Tenemos ahora, después de esfuerzos de muchos años, al frente de la Biblioteca Central a un director capaz y especializado, lleno de devoción e iniciativa, con personal auxiliar apto que en cualquier época anterior; los informes mensuales que elevo al rectorado ponen en evidencia el serio trabajo de reorganización que se está efectuando y cuyos beneficios se aprecian ya, a pesar del corto tiempo transcurrido. En tales circunstancias, lo más indicado es aprovechar estos factores para obtener de ellos el máximo rendimiento gracias a la centralización del trabajo con tanto provecho emprendido» (UNMSM, Archivo «Domingo Cueto», caja N.º 407, folios 47-50).
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