Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 96 | 97 | La crisis de vivienda en el Cusco sigue cada vez más acentuada; el desfile de gentes de toda condición por las casas de la ciudad inquiriendo si hay piezas para alquilar es interminable y en momentos se hace impresionante. Por supuesto que la respuesta es siempre negativa. Las casas están reventando, es la palabra exacta, de moradores; el fenómeno es más patético en los barrios alejados del centro de la población; todas las parroquias se hallan nutridas de habitantes y aquella quietud y tranquilidad que era tan usual en ellas, ha pasado definitivamente a la historia […]. Las casas repletas de vecinos, por la misma razón de la aglomeración que confrontan, se ponen rápidamente y todos los días en condiciones deplorables de higiene […]. No se abastecen los servicios higiénicos y el estado en que los pone la concurrencia, constituye un suplicio y una desdicha. La salud de cuantos viven en situación tan precaria se afecta de inmediato, y las epidemias amenazan con desencadenarse sobre toda la ciudad […].270 Sin duda, fueron tiempos muy complicados. Llegar a la mitad del siglo xx prefiguraba, hasta cierto punto, el haber alcanzado una sintonía con el progreso y la modernidad. Pese a ello, la compleja situación política nacional y la pauperización de la vida en el interior rural del departamento impulsaron a la población rural a ver la ciudad como una vía de escape y esperanza para un mejor porvenir. Las olas migratorias del campo a la ciudad obligaban a las élites y a los gestores municipales a replantearse las políticas públicas en beneficio de la sociedad. El problema inconcluso relacionado con el indígena y el factor rural se veía agudizado por la instalación masiva de la clase obrera en el entorno urbano del Cusco. Se trataba de una problemática común en diversos departamentos del Perú; no obstante, un episodio muy particular trastocó la coyuntura cusqueña, y su relevancia en la agenda nacional se volvió significativa: nos referimos al terremoto de 1950. Nota. Complicaciones del tránsito vehicular en Wanchaq. La temporada de lluvias cubría de fango sus principales calles y avenidas. Fotografía de David Salas, década de 1950. Colección fotográfica Foto Salas. 270 El Comercio (Cusco), 27 de marzo de 1950: 2. Quinta Parte Visiones de progreso y modernidad en el naciente distrito de Wanchaq: discursos y prácticas (1950-1960) El inicio de la segunda mitad del siglo xx no solo reafirmó las promesas de cambio orientadas al progreso del Cusco, sino que también estuvo acompañado de un acontecimiento que transformó de manera irreversible la situación social de la ciudad: el terremoto de 1950. Este fenómeno natural —que en los últimos años ha sido objeto de nuevas interpretaciones respecto a su impacto urbano y social— marcó un punto de inflexión en el diseño de políticas públicas dirigidas a resolver diversas problemáticas que el Cusco venía arrastrando, especialmente en materia de urbanismo, vivienda y preservación del patrimonio monumental. En este contexto, el presente capítulo tiene como objetivo analizar el escenario social cusqueño posterior al terremoto, incorporando los discursos y prácticas que contribuyeron a configurar nuevas visiones de progreso en el naciente distrito de Wanchaq. Sostenemos que el terremoto de 1950 agravó la crisis de la vivienda obrera en el centro de la ciudad y que, como consecuencia del colapso de la infraestructura, los líderes locales de Wanchaq aprovecharon estas circunstancias para promover un discurso acorde con las necesidades sociales de la época, priorizando a Wanchaq como la nueva sede urbana del obrerismo cusqueño. Asimismo, planteamos que dichos discursos generaron una inmediata aceptación entre los sectores políticos, que, en un esfuerzo por mitigar la crisis social en el Cusco, impulsaron la ejecución de obras de infraestructura en Wanchaq, lo que consolidó su desarrollo a un ritmo acelerado y condujo finalmente a su distritalización. 5.1 Una oportunidad en la tragedia: el terremoto del Cusco de 1950 A los tres siglos y 51 días de aquél otro sismo que devastó nuestro suelo, ha vuelto a temblar la tierra cuzqueña como un adversario que de cuando en cuando mide las fuerzas de su enemigo, con impactos de desolación y de muerte. I el tanteo brutal y despiadado, ha encontrado al hombre cuzqueño en posesión de la misma ciencia con la cual lo dejó tres siglos atrás. No habíamos continuado la sabiduría de los grandes Amautas, ni habíamos asimilado la ciencia de los hombres de la Era Atómica. Nuestra vida se arrastraba por los zaguanes coloniales con la misma miseria con la que se desenvolvió la de los hombres que sirvieron a virreyes y encomenderos. El Cuzco no había salido de la feudalidad […]. Han caído muchas vidas, se ha derramado sobre todo la sangre del pueblo, se han tronchado quien sabe para siempre las altas cumbres de nuestro arte colonial, y entre la desesperada mueca de las lágrimas maternas o el aterrorizado grito de los niños huérfanos, tenemos que lamentar las consecuencias del abandono de siglos.271 271 Cuadros, 1950: 8.
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