Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 98 | 99 | Con estas duras palabras, el abogado cusqueño Carlos Ferdinand Cuadros expresaba, una semana después del desastre, su dolor e impotencia por el terremoto que sacudió la ciudad del Cusco el 21 de mayo de 1950. Este fenómeno natural alcanzó una intensidad de siete grados en la escala de Richter. Más de 100 personas perdieron la vida, centenares quedaron heridas, 3000 casas fueron destruidas, cerca de 40 000 personas se quedaron sin albergue y los daños materiales se calcularon en 500 millones de soles.272 El ambiente era tétrico. Era imposible transitar por las calles del centro de la ciudad. La densidad del polvo no permitía ver más allá de unos pocos metros; lo único que se percibía con claridad eran los gritos que llegaban de todas direcciones clamando ayuda.273 Nota. Terremoto en el Cusco (1950). Ábside destruido de la iglesia de Santo Domingo. Fotografía anónima, 1950. Archivo Histórico Riva-Agüero, colección Albert Giesecke. El movimiento telúrico dejó a la ciudad en un estado calamitoso. Si tenemos en cuenta que muchas de sus construcciones, que habían coexistido desde la colonia, no contaban con mejoras estructurales adecuadas —y, dicho sea de paso, que las edificaciones incaicas fueron las que mejor soportaron la calamidad—, el colapso de las demás era solo cuestión de tiempo. Inmediatamente después del terremoto, la presencia del jefe de Estado, el general Manuel A. Odría, se hizo efectiva en la ciudad, lo que trajo consigo un plan de acción destinado a dar solución a la crítica situación. La respuesta política inmediata fue establecer comités de seguridad, alimentación, vestuario, sanidad, publicidad, reconstrucción de monumentos, entre otros,274 con el objetivo de recabar y centralizar las vastas necesidades de un Cusco en ruinas. En los días siguientes, se llevaron a cabo múltiples acciones. La temporada de heladas motivó a la fábrica de hilados y tejidos Maranganí a donar un lote de 100 frazadas para los damnificados.275 Esta fue una medida acertada, ya que la gran mayoría de la población había tomado los espacios al aire libre como morada ocasional. 272 Kubler, 1953. 273 Asensio, 2023. 274 El Comercio (Cusco), 24 de mayo de 1950: 1 y 2. 275 Ibid. Desde Puno y Arequipa también llegó apoyo mediante la donación de 20 toneladas de calaminas, frazadas y productos de primera necesidad.276 La logística de las autoridades locales permitió efectuar un empadronamiento rápido para dotar de carpas, frazadas y víveres a los más necesitados, así como para brindarles atención médica. Del mismo modo, se estableció la entrega de 1500 tickets destinados a abastecer la ración diaria en los comedores populares instalados en el Estadio Universitario.277 Nota. Terremoto en el Cusco (1950). Vista de la Plaza de Armas del Cusco con carpas. Al fondo, la iglesia de la Compañía de Jesús después del terremoto. Fotografía anónima, 1950. Archivo Histórico Riva-Agüero, colección Albert Giesecke. La primera semana fue un completo caos. Se tuvo que lidiar con la asistencia a los heridos, la recuperación de cadáveres entre los escombros y la planificación de una logística eficiente para el abastecimiento poblacional. Se comenzó a dividir el Cercado de Cusco en zonas estratégicas con la intención de proporcionar ayuda focalizada a la población. En total, se establecieron 10 zonas, cada una de las cuales estuvo a cargo de un grupo de personas que representaban a los vecinos notables de su jurisdicción. A pesar de ser una urbanización joven, Wanchaq fue incluido dentro de la zona nro. 9 para que los vecinos de las inmediaciones de la estación del ferrocarril y la avenida Huáscar recibieran alimentos y medicamentos. La responsabilidad de estas entregas recayó en Ramón Zavaleta, Fernando Yábar, Julio Mijichich, entre otros.278 La cruzada por el Cusco apenas comenzaba, y nuevas iniciativas de apoyo empezaron a gestionarse. Desde Lima, la esposa del general Odría logró recaudar la suma de 170 000 soles para socorrer a las víctimas del terremoto. El Callao, los gremios de panaderos y la firma Wiesse también participaron a través de colectas y donativos con la finalidad de contrarrestar el panorama devastador de la ciudad.279 A nivel internacional, había gran interés en brindar ayuda. En Colombia, se organizó un encuentro de fútbol con la intención de recaudar fondos. Desde Argentina, la primera dama, María Eva Duarte de Perón, gestionó el envío de 276 Ibid. 277 Ibid. 278 El Comercio (Cusco), 25 de mayo de 1950: 2. 279 El Comercio (Cusco), 1 de junio de 1950: 3.

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