Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 94 | 95 | Nota. Se trata, probablemente, de una de las avenidas que intersecan la avenida Garcilaso. Fotografía de David Salas, década de 1950. Colección fotográfica Foto Salas. La resolución suprema que reconoció la creación del Barrio Obrero de Wanchaq estableció puntos de vital relevancia que legitimaron los futuros proyectos y trabajos inmediatos. Se aprobaron —luego de una ardua y angustiosa espera— los planos diseñados en años anteriores para la edificación urbana del barrio obrero. También se dio la orden de proceder con la inscripción en los registros públicos de todos los lotes existentes, así como de validar las futuras transacciones de compraventa en el barrio wanchino.263 Con estas medidas, se dio una tranquilidad momentánea a los vecinos, pues su inversión en una vivienda propia contaba en ese momento con un mayor resguardo legal. Este gran paso posicionaba a Wanchaq como la principal urbanización cusqueña destinada a convertirse en el depositario del bienestar de la clase obrera del Cusco. En los años siguientes, se habilitaron nuevos espacios para cumplir con la promesa de la vivienda propia. En Wanchaq, en los terrenos conocidos como la Quinta Esperanza —ubicados entre las intersecciones de las avenidas Huáscar y Garcilaso—, se comenzó a lotizar cerca de 5000 metros cuadrados para dar forma a una nueva urbanización.264 Los buenos resultados observados en Wanchaq fueron tan alentadores que motivaron a otros lugares a seguir el mismo camino hacia la urbanización, como ocurrió en Coripata, Zarzuela265 y Tahuantinsuyo.266 El entusiasmo por la vivienda y la construcción fue tal que incluso el director de la sede cusqueña de la Corporación Nacional de Turismo, Dr. Francisco Ponce de León, se apresuró a efectuar múltiples gestiones para apoyar una iniciativa privada destinada a la edificación de un gran hotel para turistas en las inmediaciones de la avenida Huáscar.267 263 El Comercio (Cusco), 5 enero de 1944: 2. 264 El Comercio (Cusco), 28 de enero de 1947: 2. 265 El Comercio (Cusco), 21 de marzo de 1947: 2. 266 El Comercio (Cusco), 29 de abril de 1948: 2. 267 El Comercio (Cusco), 25 de agosto de 1947: 2. Nota. Altura de La Florida. De fondo se aprecia el cerro Viva el Perú. Fotografía de David Salas, década de 1950. Colección fotográfica Foto Salas. Wanchaq comenzó a seducir al imaginario empresarial debido al potencial desarrollo que podría obtenerse de sus amplios terrenos. La cercanía a la estación del ferrocarril, una gran fábrica como la de Huáscar y las nuevas avenidas que conectaban el aeródromo con el centro de la ciudad fueron elementos que, sin duda, atrajeron la atención de ciertos capitales privados. Sin embargo, a pesar de estas proyecciones, los obstáculos derivados de la paralización de obras públicas entorpecieron y desanimaron a algunas de estas inversiones. Si bien muchas de estas complicaciones fueron consecuencia del carácter perjudicial de la burocracia, en otros casos obedecieron a la coyuntura de la política exterior. En 1941, cuando se aprobó el Plan Sutton a favor del Cusco, los poco más de 3 millones de soles de oro no pudieron invertirse completamente, ya que la subvención destinada a la instalación y ampliación del servicio de agua potable para la urbanización de Wanchaq tuvo que ser suspendida por la imposibilidad de importar los materiales por la II Guerra Mundial.268 Fue necesario esperar hasta 1948 —cuando se emitió una nueva resolución suprema— para recibir un presupuesto parcial destinado a las obras de abastecimiento de agua potable para Wanchaq. De igual manera, muchas otras obras continuaron a la espera de mejores condiciones, tanto políticas como económicas. Incluso se convirtió en un “problema” en sí mismo el hecho de estar urbanizado, pues —con una considerable cantidad de personas, ómnibus y camiones recorriendo las calles de Wanchaq— la temporada de lluvias transformaba esa época en un suplicio para transitar por sus calles, que quedaban cubiertas de fango.269 A pesar de estas complicaciones, no se puede negar el notable avance urbano que experimentó el barrio obrero de Wanchaq en sus casi dos décadas de existencia. Sin embargo, esta oportunidad para que la clase trabajadora cusqueña se apropiara de este espacio como una nueva forma de reorganizar su vida mediante una vivienda propia no tuvo el impacto totalizador que se había esperado. Por el contrario, debido al incremento demográfico, al proceso migratorio del interior del Cusco a la periferia de la ciudad, a las pésimas condiciones de vivienda, al hacinamiento y a la baja calidad de vida, estos problemas seguían siendo persistentes a inicios de la década de 1950: 268 Archivo Histórico de la Biblioteca Municipal del Cusco, 11 de octubre de 1948, legajo 135. 269 El Comercio (Cusco), 11 de enero de 1949: 3.

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