Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 90 | 91 | El pedido por desarrollar una política urbanística en los extramuros del Cusco se hizo cada vez más insistente, al igual que la oportunidad para aprovechar la coyuntura progresista y solicitar mayores atenciones legales sobre Wanchaq. Don Manuel Cuadros Escobedo, quien por esos años se desempeñaba como presidente de la Sociedad de Lotizantes de Wanchaq, en una extensa carta presentada a El Comercio, manifestó el desconcierto de los vecinos wanchinos debido a que, a pesar de la notable contribución del barrio obrero al progreso de la ciudad, no se estaba recibiendo —en reciprocidad— el apoyo legal de las instituciones locales para su reconocimiento ante el Estado.250 Fueron momentos muy tensos. Los promotores de la urbanización de Wanchaq buscaron los medios para justificar su existencia legal, pero hubo que esperar varios años —como veremos más adelante— hasta que la situación se resolviera. 4.4 Por un Wanchaq moderno: Estado, gestión local y obras públicas A pesar de las complicaciones iniciales, la década de 1940 fue muy provechosa para el barrio obrero de Wanchaq gracias al conjunto de obras públicas que se efectuaron. La principal consecuencia de no contar con reconocimiento legal ante el Estado fue la ausencia de subvención pública anual para emprender obras de saneamiento y otros servicios. Sin embargo, esto no fue impedimento para que la urbanización de Wanchaq perdiera legitimidad ante las principales instituciones y medios locales. El 15 de marzo de 1940, la Sociedad de Lotizantes de Wanchaq, presidida por el señor Manuel E. Cuadros, invitó a diversas autoridades y medios locales —como el alcalde del Cusco, el agente fiscal del Cercado, el jefe del Regimiento Nro. 4 de Zapadores y los redactores de El Sol y El Comercio (Cusco)— con el objetivo de exponer una serie de obras, de carácter inaplazable, necesarias para alcanzar el progreso de la ciudad.251 Esta comisión fue guiada por toda la urbanización. En su recorrido, Manuel E. Cuadros les mostró las dificultades por las que atravesaban, pero sobre todo el enorme potencial presente en Wanchaq. De manera inmediata, las autoridades se comprometieron a apoyar en una serie de labores, como la nivelación de la avenida Garcilaso, los trabajos relacionados con el alcantarillado, la construcción de un parque para la infancia y el abastecimiento de agua potable para más sectores.252 La idea de reunirlos fue brillante, pues, al comprometerlos públicamente ante los medios de prensa —en tiempos donde la palabra y el honor político tenían serias consecuencias si se descuidaban—, se generaba una garantía de cumplimiento. Y, de hecho, así ocurrió. 250 El Comercio (Cusco), 22 de febrero de 1940: 2. 251 El Comercio (Cusco), 16 de marzo de 1940: 2. 252 Ibid. Nota. Intersección de las avenidas Tacna, Pachacútec e Infancia. Fotografía anónima, ca. décadas de 1940 y 1950. Colección fotográfica de la familia Linares del Castillo, publicada inicialmente en Wanchaq, apuntes históricos, por Municipalidad Distrital de Wanchaq, 2018. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Una de las principales obras —que, sin duda, fortalecería la idea del constructo modernizador— fue la incorporación del servicio telefónico en la urbanización de Wanchaq. En Lima, una década antes, la telefonía había comenzado a diseminarse como un uso tecnológico de vanguardia para el fortalecimiento comercial entre distritos clave de la capital. Esta misma idea orientaba el consumo del servicio telefónico en Wanchaq, pues, como recordamos, en sus áreas se encontraban importantes centros para el progreso, como fábricas, una estación ferrocarrilera, un aeródromo y un conjunto de proyecciones que se enfocaban al desarrollo comercial de la región. Fue así que, el 31 de marzo de 1940, se inauguró —aunque parcialmente— el servicio telefónico en el barrio obrero de Wanchaq. La ampliación de la red estuvo a cargo de la empresa Ponce, y en el día de la inauguración estuvieron los más altos representantes de las instituciones públicas cusqueñas.253 No había forma de detener los avances en Wanchaq. Desde el Gobierno, el diputado y representante de la provincia del Cercado de Cusco, Roberto Garmendia, renovó su compromiso con el barrio obrero y se convirtió en un activo gestor desde su función parlamentaria. Garmendia, doce años antes (1928), había presagiado, de forma inconsciente, una de las denominaciones de Wanchaq al señalar que “Lima y Cuzco necesitan estrechar sus vínculos y marchar unidos hacia la conquista del ‘porvenir”.254 Una conquista que, desde luego, hacía referencia a un porvenir conjunto para toda la región, y no específicamente abocado a las necesidades de un Wanchaq aún sumido en la ruralidad; no obstante, como veremos, años más tarde ese “porvenir” sería, literalmente, la urbanización de Wanchaq. Pues bien, desde el Parlamento, el Dr. Garmendia comenzó a apoyar de manera decidida el avance de las obras en la urbanización de Wanchaq. Aunque todavía no estaba reconocida oficialmente como tal, eso no fue impedimento para que el diputado cusqueño se las arreglara y encontrara los mecanismos legales a favor de la ejecución de las obras. Mediante sus gestiones, consiguió que, dentro del Plan General de Saneamiento del Cusco, se incluyeran obras de primera necesidad solicitadas por la urbanización de Wanchaq. Esta sagaz medida fue rápidamente ratificada a través de una resolución emitida por la Dirección General de Fomento, que dispuso, con el acompañamiento del Dr. Garmendia, designar al ingeniero norteamericano Carlos W. Sutton —conocido por ser uno de los más prestigiosos ingenieros de la época y el principal ejecutor de obras públicas durante el Oncenio de Leguía—255 como responsable de las obras 253 El Comercio (Cusco), 29 de marzo de 1940: 2; El Comercio (Cusco), 1 de abril de 1940: 2. 254 Mundial, 2 de octubre de 1928. 255 Sutton, 1929: 113.

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