Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 88 | 89 | Nota. Primera cuadra de la avenida Huayna Cápac. Fotografía anónima, décadas de 1940 y 1950. Colección fotográfica de la familia Linares del Castillo, publicada inicialmente en Wanchaq, apuntes históricos, por Municipalidad Distrital de Wanchaq, 2018. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Esta omisión afectó gravemente el avance urbano del barrio obrero, pues, al carecer de reconocimiento oficial por parte del Estado, las transacciones de compra-venta quedaron paralizadas y —peor aún— existía el riesgo de que los propietarios perdieran el reconocimiento legal de sus viviendas. Al no tratarse de una observación subsanable de inmediato —y debido a la urgencia y preocupación de los propios vecinos—, la Sociedad de Lotizantes de Wanchaq intentó comunicarse con el presidente de la república, el general Óscar R. Benavides, para solicitarle, a través de un memorial, que intercediera por la urbanización de Wanchaq ante el Ministerio de Fomento. En el documento argumentaban que los mil habitantes con los que ya contaba el primer barrio obrero del Cusco podrían encaminar el progreso de la ciudad.244 Nota. Vecinos de Wanchaq, autoridades y personajes de la notabilidad cusqueña. Entre los presentes se destaca a los doctores David Chaparro y José Ignacio Ferro. Fotografía anónima, ca. décadas de 1940 y 1950. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. En realidad, este episodio había desbordado las previsiones de sus gestores, incluso del propio concejo provincial, pues, en términos de la prensa cusqueña, “todo este caso se había convertido en un lío que nadie podía desenredar”.245 Como si fuera poco, el panorama se complicó aún más debido a las exigencias legales que el Ministerio de Fomento 244 El Comercio (Cusco), 18 de noviembre de 1937: 4. 245 El Comercio (Cusco), 18 de enero de 1938: 1. impuso para reconocer oficialmente la urbanización de Wanchaq. El ministerio instó a los propietarios de lotes y viviendas a que fueran ellos mismos quienes financiaran las instalaciones de agua, luz y pavimentación, un requisito que, dadas las condiciones de la época, resultaba imposible de cumplir. Rápidamente, la opinión pública cusqueña rechazó esa propuesta, recalcando que la creación de la urbanización de Wanchaq solo buscaba brindar estabilidad al obrerismo cusqueño y alejarlo de la precaria vida del inquilinato.246 Mientras se intentaba dar solución a todos estos problemas, el Concejo Provincial del Cusco y la Sociedad de Lotizantes de Wanchaq continuaron trabajando e inaugurando obras en favor del barrio obrero. Por un lado, la gestión municipal del Dr. David Chaparro (19381942) comenzó a otorgar licencias gratuitas —previo a la presentación de planos y el dictamen favorable de la inspección de obras públicas— a quienes estuvieran interesados en construir su vivienda en el barrio obrero de Wanchaq, como fue el caso de Marcelino Llanos y Agustín Peña Hermoza, entre otros.247 Por otro lado, se procedió a la colocación de placas en las recientes avenidas creadas en la urbanización de Wanchaq: Garcilaso, Pachacútec y Manco Cápac.248 La elección de estos nombres respondió al contexto conmemorativo e ideológico de la época. En el marco de celebraciones como el Día de la Raza —nombre con el que entonces se designaba la fecha del encuentro con Occidente—, y en un momento en que prevalecía en la ciudad un fuerte discurso indigenista e incanista, las autoridades consideraron ideal que los nombres de estas avenidas hicieran alusión a la grandeza autóctona del Cusco incaico. Nota. Niños reunidos en la segunda cuadra de la avenida Tacna. Fotografía anónima, ca. décadas de 1940 y 1950. Colección fotográfica de la familia Linares del Castillo, publicada inicialmente en Wanchaq, apuntes históricos, por Municipalidad Distrital de Wanchaq, 2018. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. La apertura de estas nuevas avenidas ayudó a descongestionar el tránsito vehicular que ya se hacía sentir. De igual manera, abrió nuevos accesos entre el aeródromo Velasco Astete y el centro de la ciudad. La urbanización de Wanchaq comenzaba a ser reconocida no solo como un barrio para la clase trabajadora, sino como un nuevo espacio que contribuía al bienestar de la ciudad. Bajo estas consideraciones, la opinión pública cusqueña se extrañaba del poco interés político en habilitar nuevos barrios obreros en los alrededores de la ciudad, sabiendo que su conformación ayudaría enormemente a potenciar, desde diversos frentes, el progreso de la ciudad.249 246 Ibid. 247 Archivo Histórico de la Biblioteca Municipal del Cusco, 30 de mayo de 1939, legajo 107; Archivo Histórico de la Biblioteca Municipal del Cusco, 13 de noviembre de 1939, legajo 107. 248 El Comercio (Cusco), 14 de octubre de 1939: 1. 249 El Comercio (Cusco), 20 de febrero de 1940: 1.
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