Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 86 | 87 | Nota. Un señor, de apellido Calderón, en el aeródromo Velasco Astete, también conocido como el aeródromo de La Pólvora. Fotografía de David Salas, década de 1940. Colección Fotográfica Foto Salas. La idea de sacar provecho de ello al visualizar sus terrenos como parte de los futuros sectores urbanos no fue completamente asimilada por todos. En su mayoría, estos terrenos se destinaban a la actividad agrícola, y no todos los propietarios veían con buenos ojos la posibilidad de vender —y menos aún donar— parte de sus propiedades en Wanchaq. Uno de los casos más controvertidos en esta primera etapa urbanizadora fue el de Manuel A. Flores, propietario del fundo rústico Canaval, ubicado en las inmediaciones de la avenida Huáscar. Flores denunció haber sido perjudicado, pues argumentaba que el concejo provincial había mutilado sus terrenos, sin previa notificación ni acuerdo de justiprecio, con el fin de crear una avenida que conectara la avenida Pardo con el campo de aterrizaje Velasco Astete.238 Este episodio generó una posición ambivalente respecto al futuro ordenamiento del área urbana. Por un lado, la familia Flores alegaba que sus terrenos contaban con todos los documentos en regla, que no eran baldíos y que, además, cumplían una función crucial en el abastecimiento de cereales y forrajes para la ciudad. Por otro lado, el ingeniero municipal criticó la intransigencia de la familia Flores, cuestionó la veracidad de sus declaraciones y, sobre todo, los acusó de obstaculizar el potencial urbano de Wanchaq al centrar el conflicto únicamente en su beneficio personal.239 Este desencuentro se prolongó por casi una década y, como veremos más adelante, terminó resolviéndose legalmente mediante la adquisición de los terrenos para la ampliación del aeródromo Velasco Astete. Más allá de los inconvenientes que fueron surgiendo, los proyectos en el barrio de Wanchaq —aunque modestos— no dejaron de ejecutarse. Una de las obras que trajo gran alegría a sus vecinos y gestores fue, sin lugar a dudas, la llegada del agua. En febrero de 1937, gracias a las gestiones del concejo provincial, se inauguraron dos piletas que abastecerían de agua a los residentes del barrio obrero. 238 Archivo Histórico de la Biblioteca Municipal del Cusco, 6 de setiembre de 1933, legajo 96. 239 Ibid. Nota. Automóvil “intentando” recorrer la avenida Garcilaso. Fotografía anónima, década de 1940. Colección fotográfica de la familia Linares, publicada inicialmente en Wanchaq, apuntes históricos, por Municipalidad Distrital de Wanchaq, 2018. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Entre discursos, quema de cohetes y viandas criollas, la presencia de la señorita Rosa Marmanillo —propietaria del fundo Wanchaq y activa promotora de su urbanización— engalanó la ocasión al ser madrina de la inauguración de la obra.240 Con igual reconocimiento fue recibido y celebrado el señor Isidro Bravo Sarmiento, presidente de la Sociedad Urbanizadora de Wanchaq, quien estuvo a cargo de la gestión y ejecución de obras en favor del barrio wanchino.241 Estos cambios no pasaron desapercibidos. En poco tiempo, la prensa cusqueña resaltó las nuevas cualidades de El Porvenir: Después de mucho tiempo hemos tenido oportunidad de visitar la urbanización de Huánchac; nos hemos quedado sorprendidos de la forma como va desenvolviéndose aquella barriada, que constituye una parte integrante de la ciudad, dentro de un ambiente campesino, envidiable por cierto, pues cada habitante tiene su rincón de hortalizas y flores, que es un contento. Viven allí obreros de toda condición; han salvado el ominoso yugo de los patrones de casas y se han salvado también de la pesadilla de los alquileres que cada día se hace más temible en el Cuzco […]. Se ha construido bastante; más de lo que esperábamos ver edificado y con gusto y simetría apreciables, y nos complace bastante que junto al hogar de estos pequeños propietarios, existe un pedazo de tierra dedicado a la agricultura, es decir que se ha culminado el ideal de los buenos trabajadores de nuestro santa tierra, en forma que responde a su ansia de cultura, de progreso y de renovación.242 El ambiente era óptimo. Sin embargo, ciertas complicaciones derivadas del desconocimiento inicial al emprender la creación del primer barrio obrero en el Cusco generaron serias preocupaciones legales sobre el futuro de Wanchaq. Tanto la Sociedad de Lotizantes de Wanchaq como el Concejo Provincial del Cusco pasaron por alto un trámite fundamental: la inscripción de la urbanización de Wanchaq en la Oficina de Registro de la Propiedad Inmueble.243 240 El Comercio (Cusco), 16 de febrero de 1937: 2. 241 El Comercio (Cusco), 2 de marzo de 1937: 5. 242 El Comercio (Cusco), 16 de julio de 1937: 2. 243 El Comercio (Cusco), 31 de agosto de 1937: 2.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx