Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 82 | 83 | y trabajadora, sino que también contribuiría a evitar una crisis de salubridad e higiene en la ciudad. Con el dictamen favorable, la propuesta pasó a la Comisión Principal de Presupuesto, que finalmente aprobó la asignación de 50 000 soles de oro en el presupuesto de 1937 para la construcción de viviendas obreras en Wanchaq.226 Nota. Obreros y empleados de la fábrica Huáscar. Fotografía anónima, década de 1940. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Las gestiones políticas continuaron avanzando. El representante cusqueño en el Parlamento, Luis R. Casanova, reafirmó su compromiso con Wanchaq al presentar, apenas un mes después de su primera intervención, una nueva propuesta. En esta ocasión, solicitó la intervención del Ministerio de Fomento para la elaboración de un plano del naciente barrio con el objetivo de garantizar las condiciones mínimas de una “ciudad moderna”, incluyendo agua potable, luz eléctrica, desagüe y pavimentación.227 Sin embargo, la falta de coordinación en la gestión municipal retrasó la aplicación de estas propuestas. En ese sentido, al iniciar 1936, la prensa cusqueña denunció el “pleno abandono” en el que se encontraba el barrio wanchino. Se criticó la eficiencia del Gobierno local, que, a pesar de haber apoyado administrativamente en ciertas instancias, no estaba cumpliendo con el desarrollo de las obras programadas. La ausencia de servicios básicos para la mayoría de la población wanchina, junto con la falta de nivelación y pavimentación de calles, generaba serios problemas a los vecinos. En cada temporada de lluvias, el barrio se convertía en un lodazal intransitable, lo que afectaba la calidad de vida de sus habitantes.228 El respaldo de las altas esferas del Gobierno comenzó a dar frutos. Las dificultades iniciales para llevar a cabo la nivelación del barrio de Wanchaq finalmente tomaron un nuevo rumbo. En abril de 1936, el alcalde del Cusco, acompañado del ingeniero municipal Lizandro Velasco Astete, realizó una visita de inspección a las recientes obras iniciadas en la zona.229 La presencia de Velasco Astete brindó tranquilidad a los vecinos wanchinos, pues era un ingeniero altamente respetado en la región. Su trayectoria incluía la construcción de la carretera Calca-Lares (1930), la nivelación y pavimentación del Cusco (1931) y la dirección de los trabajos para las celebraciones del cuarto centenario del Cusco (1934).230 226 Ibid. 227 Diario de los debates del Congreso Constituyente, 1935: p. 476. 228 El Comercio (Cusco), 18 de enero de 1936: p. 1 y p. 6. 229 El Comercio (Cusco), 17 de abril de 1936: p. 2. 230 Guía biográfica del Perú, 1964: 458. 4.3 Los desafíos del Nuevo Cusco: lotizaciones y proyección urbana La década de 1930 estuvo marcada por desafíos y obstáculos significativos. La crisis de 1929 generó una profunda inestabilidad financiera a nivel mundial y, aunque su impacto en el Perú fue considerable, su duración fue menor en comparación con otros países latinoamericanos.231 Para enfrentar esta situación, el Estado implementó las juntas prodesocupados, creadas en 1931 con el objetivo de combatir el desempleo derivado de la Gran Depresión. Estas oficinas operaron en todo el país promoviendo programas sociales dirigidos a la clase obrera y a los sectores más vulnerables.232 En el Cusco, su apertura representó una oportunidad de mediación con el Gobierno para gestionar fondos destinados a obras sociales. Sin embargo, debido a disputas en el Parlamento sobre la distribución de los recursos nacionales,233 el impacto de estas juntas en la problemática de la vivienda obrera en el Cusco fue limitado. Las lotizaciones efectuadas por don Ramón Zavaleta y los propietarios del fundo Wanchaq fueron un claro ejemplo de estas primeras iniciativas vecinales, independientes y ajenas a un primer contacto estatal. No obstante, conforme avanzaba el proceso de urbanización, los prósperos terrenos de Wanchaq comenzaron a captar la atención de intereses empresariales externos, particularmente desde Arequipa. En la Ciudad Blanca —al igual que en el Cusco— se desarrollaban proyectos urbanos tanto para sectores obreros como para la clase media y alta. Un caso emblemático fue la urbanización El Vallecito, impulsada en la década de 1930 por la Sociedad Urbanizadora y Constructora del Vallecito, bajo la dirección de Adolfo Gunther. Este proyecto representaba, en términos urbanos y arquitectónicos, un símbolo del progreso y la modernidad, diferenciándose de las urbanizaciones populares al centrarse en la construcción de elegantes chalés y residencias para familias adineradas. Ante el crecimiento de Wanchaq y su potencial urbanizador, la empresa de Gunther comenzó a explorar la posibilidad de replicar su modelo en el Cusco. La prensa local recibió con entusiasmo esta iniciativa, destacando que la llegada de inversionistas privados podría acelerar el desarrollo del barrio y dotarlo de infraestructuras más modernas. No obstante, este interés también suscitó interrogantes entre ciertos sectores, que temían que la incursión de capitales foráneos alterase el carácter inicial de Wanchaq, pensado como un espacio de vivienda accesible para la clase media y obrera. Nota. Camino rural en Wanchaq. Fotografía de David Salas, década de 1940. Colección fotográfica Foto Salas. 231 Drinot, 2016. 232 Ibid. 233 Diario de los debates del Congreso Constituyente, 1932: 1412.
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