Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 80 | 81 | Aunque surgieron críticas y cuestionamientos, el desarrollo de Wanchaq siguió un curso auspicioso y prometedor. Rápidamente, estos terrenos comenzaron a ser concebidos como espacios clave para el progreso urbano, consolidando a Wanchaq como un lugar idóneo para el “porvenir” —moderno y exitoso— de la ciudad. De esa manera, denominaciones como El Porvenir, barrio obrero o Nuevo Cusco empezaron a formar parte del imaginario urbano wanchino, proyectándose como iniciativas viables para la expansión y la modernización de la ciudad. Estas propuestas recibieron un rápido respaldo de figuras influyentes en la política local, entre ellas el exalcalde del Cusco, César R. Mendiburu, quien destacó la importancia de urbanizar los amplios terrenos de Wanchaq. Según su visión, este proceso no solo impulsaría el desarrollo de la ciudad, sino que también garantizaría el acceso a la vivienda para la creciente población obrera y la clase media cusqueña. En este contexto de convergencia en torno al proyecto urbanizador de Wanchaq, la prensa local expresó lo siguiente: Huanchac, se dijo, es el barrio del porvenir, es la zona más privilegiada para amparar a los trabajadores de la empleocracia y de la democracia; el futuro de esa sección de la ciudad, es halagadora y promete ser una población moderna, modesta pero de cálido abrigo para quienes no tienen posibilidades de vivir en el centro de la urbe por falta de recursos acondicionados para las exigencias que precisan las circunstancias indicadas.221 La prensa local, en general, respaldó los anhelos urbanísticos de los vecinos y promotores de Wanchaq, reflejando en sus editoriales no solo el entusiasmo de la población, sino también su propio interés por consolidar una urbanización acorde con los tiempos modernos. Un claro ejemplo de esta influencia periodística fue el desarrollo de la avenida Pardo y los chalés construidos en ella. La prensa presionó activamente para visibilizar ante la opinión pública la necesidad de expandir la ciudad hacia Wanchaq, enfatizando el potencial urbanístico de la zona. Nota. Terrenos de Wanchaq, niños y la insalubridad. Fotografía de David Salas, primeros años de la década de 1950. Colección fotográfica Foto Salas. Cuando se planteó la urbanización de la avenida Pardo, tanto la junta departamental como el municipio incentivaron la iniciativa ofreciendo, casi como obsequio, amplios lotes de terreno a diversas familias con la intención de que se 221 El Comercio (Cusco), 4 de setiembre de 1934: 2. “arriesgaran” a vivir en lo que entonces se consideraba los extramuros de la ciudad. Algunos industriales —pertenecientes a familias notables— analizaron el futuro de este sector y decidieron establecerse en la alameda, transformándola en una zona residencial prestigiosa.222 Con base en este precedente, la prensa local promovió la idea de que Wanchaq podría seguir el mismo camino que la avenida Pardo: consolidarse como una urbanización distinguida. Destacaron que Wanchaq ya contaba con el respaldo de las instituciones públicas y con la determinación de sus vecinos, quienes tenían clara la proyección de convertir sus amplios terrenos en un espacio habitable para la mesocracia y las clases populares cusqueñas.223 Los esfuerzos por transformar los terrenos rurales de Wanchaq en calles y barrios urbanizados enfrentaron constantes altibajos, principalmente debido a las postergaciones en las obras de nivelación. En abril de 1935, la Sociedad de Lotizantes de Wanchaq presentó una solicitud al alcalde del Cusco para agilizar dichos trabajos. En el memorial, firmado por más de 50 socios, se enfatizó la relevancia social de consolidar una urbanización moderna en la ciudad. Sin embargo, señalaron que dicho objetivo sería inalcanzable si el municipio no brindaba, de manera inmediata, la asistencia del ingeniero municipal para la nivelación de tierras y el levantamiento de los planos correspondientes.224 Nota. Zona de cultivo cercana al parque Marianito Ferro. Fotografía anónima, década de 1940. Colección fotográfica de la familia Muñoz Zavaleta, publicada inicialmente en Wanchaq, apuntes históricos, por Municipalidad Distrital de Wanchaq, 2018. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Este problema dejó rápidamente de ser un asunto local para convertirse en un tema de discusión a nivel nacional. Los anhelos urbanizadores de los vecinos wanchinos encontraron respaldo en Luis R. Casanova, representante cusqueño en el Parlamento, quien gestionó activamente la causa en las sesiones congresales. Desde la Comisión de Previsión Social del Parlamento, se destacó la difícil situación económica de la clase trabajadora cusqueña y el impacto del crecimiento demográfico en el encarecimiento de la vivienda.225 El Parlamento acogió con interés la propuesta del Dr. Casanova, quien solicitó que, para los años 1936 y 1937, se asignaran 25 000 soles de oro anuales para la construcción de viviendas obreras en el Cusco. Asimismo, sugirió que parte de esos fondos se destinaran a la compra de nuevos lotes en Wanchaq para facilitar la edificación de las viviendas. La citada comisión parlamentaria respaldó la iniciativa, argumentando que no solo beneficiaría a la clase media 222 El Comercio (Cusco), 10 de marzo de 1935: 2. 223 Ibid. 224 El Comercio (Cusco), 5 de abril de 1935: 2. 225 Diario de los debates del Congreso Constituyente, 1936: 4542.

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