Historia del distrito de Wanchaq 39 | Segunda Parte Wanchaq en la colonia y en la temprana república: ocupación del espacio, instituciones coloniales y situación agraria La ocupación colonial del Cusco, en particular de la parroquia de San Blas, representó un punto de inflexión en la transformación del espacio urbano y agrario andino. Tras la llegada de los españoles en 1533, la ciudad incaica —organizada en un sistema dual (Hanan Cusco y Hurin Cusco) en torno a ejes ceremoniales como el Qoricancha y la plaza Hawkaypata— fue reconfigurada mediante la imposición de estructuras coloniales. La fundación de parroquias, iniciada por Polo de Ondegardo en 1559, ampliada y confirmada por el virrey Toledo, tuvo como objetivo reemplazar el orden religioso y territorial incaico. Durante los siglos xvi y xvii, la nobleza inca enfrentó crecientes presiones económicas como consecuencia de las reformas toledanas, la composición de tierras y el colapso demográfico provocado por las epidemias. Estas circunstancias condujeron a la venta progresiva de sus propiedades a españoles e instituciones coloniales. Este proceso, particularmente notorio en el valle de Wanchaq, sentó las bases para la consolidación de un sistema hacendario fragmentado, en el que pequeñas propiedades y fundos coexistieron con latifundios estratégicos, como las haciendas de Wanchaq y Ttio. Este capítulo tiene como objetivo analizar cómo la imposición de instituciones coloniales —en particular, las parroquias— redefinió la tenencia de la tierra y las dinámicas socioeconómicas en el Cusco, tomando como estudio de caso la parroquia de San Blas y el valle de Wanchaq. A partir del examen de fuentes primarias, se abordarán dos ejes principales: en primer lugar, la transformación de las estructuras territoriales incaicas —ayllus y panacas— en un sistema de administración virreinal basado en haciendas y fundos, y, en segundo lugar, la reconversión productiva del valle de Wanchaq, que pasó de ser un espacio agrícola ritualizado a convertirse en un núcleo de explotación colonial. Este análisis permitirá comprender cómo la interacción entre la resistencia indígena, la adaptación institucional y las presiones económicas dio lugar a un paisaje agrario híbrido, expresión de las tensiones entre la continuidad andina y la dominación colonial. 2.1 La ocupación colonial del Cusco. El caso de la parroquia de San Blas Con la fundación española del Cusco en 1534, el paisaje urbano y agrícola inició una transformación radical marcada por la imposición del orden colonial. Los conquistadores, tras establecerse en el centro neurálgico de la ciudad y crear el cabildo —máximo órgano de gobierno colonial—, desplazaron a la nobleza inca de los espacios en los que tenían residencia. Por orden de Francisco Pizarro, se ejecutó el reparto de solares y tierras, otorgando íntegramente palacios y canchas incas a los primeros españoles que participaron en la conquista.89 Este proceso de redistribución no solo 89 Vargas Paliza, 2007. Corso de flores del carnaval cusqueño (1956)
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