Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 40 | 41 | consolidó el dominio hispano, sino que fracturó la sacralidad inherente al territorio incaico, donde la tierra, más que un recurso económico, era un ente sagrado interconectado con las deidades, los ciclos rituales y las prácticas agrícolas ancestrales de la cosmovisión andina. La ocupación española del espacio cusqueño respondió a una lógica de control, dominación y explotación, pero fue la institución parroquial —como dispositivo religioso-colonial— la que logró demarcar tanto el orden urbano como el ideológico. Cada parroquia —estructurada en torno a una plaza, una iglesia, calles definidas y terrenos asignados— constituía una unidad territorial, donde se asentaron ayllus y panacas sometidos a reducción.90 Estas demarcaciones no solo organizaban la vida cotidiana —gestando hitos vitales, como bautismos y matrimonios—, sino que buscaban erradicar la sacralidad indígena.91 Sin embargo, su objetivo de desvincular a la población de sus lugares sagrados fracasó parcialmente: las parroquias terminaron articulando los antiguos adoratorios incas, que persistieron integrados al sistema de ceques92 —líneas rituales que materializaban la cosmovisión andina—, evidenciando así una resistencia ideológica mediante la reapropiación simbólica del espacio impuesto. La creación de las parroquias en el Cusco comenzó en 1559, bajo la dirección del licenciado Juan Polo de Ondegardo, quien estableció la primera demarcación de estas jurisdicciones eclesiásticas. Durante su gestión como corregidor del Cusco, se fundaron las siguientes parroquias: Santa Ana, en el barrio de Carmenca; San Cristóbal, en la ermita de Colcampata; San Blas, en Tococachi; Cachipampa o Collcapampa, dedicada a San Sebastián o los Mártires; Los Reyes, en Belén (Cayaucachi),93 y la parroquia Matriz, ubicada en lo que hoy es la Plaza de Armas y sus alrededores, lugar donde se asentaron los denominados “vecinos feudatarios” españoles.94 Posteriormente, con el virrey Francisco de Toledo, se amplió esta estructura al ordenar este la creación de tres nuevas parroquias: Nuestra Señora de la Purificación del Hospital de los Naturales, Nuestro Señor de Santiago de Chaquillchaca y Nuestro Señor de San Jerónimo de Sorama. De este modo, el Cusco quedó organizado en ocho parroquias integradas principalmente por población indígena y una parroquia de españoles (la parroquia matriz), consolidando así un total de nueve parroquias. Las recién creadas parroquias cusqueñas consolidaron el nuevo orden social, político y religioso impuesto por los hispanos, redefiniendo, además, el espacio territorial bajo su dominio. Esta delimitación clasificaba las parroquias en dos categorías principales. Por un lado, se encontraban las parroquias de arrabal, entre las cuales estaban Nuestro Señor de San Blas de Tococachi, Nuestro Señor de San Cristóbal de Colcampata, Nuestra Señora de Santa Ana de Carmenca, Nuestra Señora de la Visitación del Hospital, Nuestro Señor de Santiago y Nuestra Señora de Belén de Cayaocachi. Por otro lado, se ubicaban las parroquias de extramuros, que comprendían las dos restantes: Nuestro Señor de San Sebastián de Collcapampa y Nuestro Señor de San Jerónimo de Sorama.95 90 Amado Gonzales, 2017. 91 Ramos, 2010. 92 Julien, 1998; Bauer, 2016. 93 de Esquivel y Navia, 1980. 94 La parroquia Matriz no fue clasificada entre las parroquias indígenas, sino que correspondió exclusivamente a los “vecinos feudatarios” españoles —encomenderos—. Esta jurisdicción ocupaba la plaza central del Cusco, un espacio simbólico que incluía la suntuosa Santa Iglesia Catedral y las antiguas canchas —residencias de la nobleza inca—, las cuales fueron transformadas en casas principales para los conquistadores españoles. Estos colonos se establecieron en el corazón de la ciudad, reafirmando así su poder político y religioso sobre el territorio recién conquistado (Amado Gonzales, 2017). 95 Amado Gonzales, 2017. Este proceso de implementación de las parroquias marcó la reconceptualización del espacio urbano y una nueva distribución del poder entre los sectores más representativos de la ciudad.96 Estos cambios desencadenaron una serie de conflictos relacionados con la gestión de las tierras en el valle del Cusco. Tales disputas habrían provocado tensiones y enfrentamientos entre los ayllus y las panacas, agrupados en lo que se describió como el pleito entre Hanan Cusco y Hurin Cuzco.97 Precisamente, la parroquia de San Blas de Tococachi, al ser una de las primeras en fundarse, permite apreciar con claridad estos procesos de cambio y reconfiguración espacial. El destacado historiador cusqueño Donato Amado describe así la ubicación y los límites de esta parroquia: La Parroquia de San Blas estuvo ubicada a la entrada del Camino Real del Antisuyu o de los Andes de Paucartambo, en el antiguo espacio de Tococachi. En términos de posesión territorial es la más importante de la ciudad porque colinda con la Catedral en la Parroquia Matriz. Sus otros límites eran las parroquias de San Cristóbal, de San Sebastián —actual distrito de Huánchac— y el pueblo de Písac, que era parte del corregimiento de Calca y Lares. Los ayllus que destacan en la Parroquia de San Blas son Hatun Ayllu —la descendencia de Pachacuti— y Capac Ayllu —la descendencia de Tupa Inca Yupanqui—, además de Collana y Hurin Cuzco.98 El territorio que ocupa la parroquia de San Blas no solo integraba el Qhapaq Ñan en dirección al Antisuyo, sino que también era atravesado por algunas de las rutas más importantes que conducían al Qollasuyu. Entre estas, destacaba el primer Camino Real Alto de San Sebastián o Camino a Salinas, que seguía por la actual avenida Collasuyo y pasaba por Cari Chico y Cari Grande hasta llegar a Las Salinas.99 El segundo camino real, conocido como Camino Real de Arcopongo o Camino del Collao, recorría parte de lo que hoy es la avenida de la Cultura hasta llegar a San Sebastián.100 Asimismo, por esta zona pasaba el tercer camino real, denominado Camino Viejo o Camino a Guamantiana, que se extendía por la actual avenida Manco Cápac y continuaba por la avenida Huayruropata.101 Estos caminos, que conectaban con el Qollasuyu, atravesaban el valle del Cusco e integraban tierras que en la actualidad forman parte del distrito de Wanchaq. 96 Ramos, 2010. 97 Amado Gonzales, 2017. 98 Ibid., p. 46. 99 Amado Gonzales et al., 2007. 100 Una parte importante de lo que hoy es la avenida de la Cultura fue habilitada, tras el contacto hispano, como el camino principal que conectaba el Cusco con el Collao. Por esta razón, este trayecto llegó a ser conocido como el Camino Nuevo. Así queda registrado en los documentos de compra y venta de tierras, en los que se menciona en la descripción de los linderos de las propiedades. ARC. Antonio Sánchez. Prot. Nro. 17, 1568, f. 823. “Don Diego Guallpa yndio residente de esta ciudad del Cusco, otorga en venta a favor de Diego Quispe en Hayllibamba”. s/f. 101 La actual avenida Huayruropata fue, desde tiempos prehispánicos, el camino principal por el que los incas transitaban para dirigirse al Collao. Por esta razón, tras el contacto hispano, la gente lo reconocía como el Camino Viejo. Sin embargo, este perdió relevancia frente al Camino Real de Arcopongo, conocido como el Camino Nuevo al Collao, que fue el preferido y el más utilizado por los hispanos. ARC. Antonio Sánchez. Prot. Nro. 17, 1568, f. 823. “Don Diego Guallpa yndio residente de esta ciudad del Cusco, otorga en venta a favor de Diego Quispe en Hayllibamba”. s/f.

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