Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 34 | 35 | Esta división no solo estructuraba el espacio físico, sino que también regulaba las relaciones sociales, económicas y rituales dentro del modelo organizativo andino. Así, el territorio que hoy ocupa el distrito de Wanchaq tuvo, en época incaica, un carácter predominantemente ritual y sagrado, donde el cultivo del maíz destacaba como actividad agrícola central. Esta dimensión se articulaba bajo el principio dual hanan-hurin: Hurin Wanchaq, asociado a lo femenino y a la fertilidad, concentraba las tierras agrícolas que garantizaban el sustento material; mientras, Hanan Wanchaq, vinculado al poder político religioso y a las rutas estratégicas, ejercía un papel simbólico-administrativo. Lejos de constituir una jerarquía rígida, esta división reflejaba la complementariedad andina, donde ambas mitades funcionaban como un sistema integrado que equilibraba lo productivo con lo ceremonial. El valle de Wanchaq constituyó un enclave estratégico dentro de la red vial del Tahuantinsuyo, evidenciado por la presencia de cinco caminos principales que articulaban este territorio. Estas vías, que integraban funciones rituales, administrativas y de control territorial, establecían un nexo crucial entre el Cusco y la región del Collasuyo. A continuación se describen estos ejes viarios construidos durante el periodo incaico. El primero era el Camino Real Alto de la parroquia de San Sebastián, también denominado Camino a Salinas. Partía de la plaza Hawkaypata; recorría las calles Santa Catalina Angosta, Ruinas y Recoleta; continuaba por la avenida Collasuyo, y pasaba por Cari Chico y Cari Grande hasta llegar a Las Salinas.74 El segundo camino real, conocido como Camino Real de Arcopongo o Camino al Collao, partía de la plaza Hawkaypata, se dirigía hacia el Qoricancha y continuaba hasta Limacpampa Grande. Desde allí, avanzaba por la actual avenida de la Cultura hasta alcanzar San Sebastián.75 El tercer camino real, denominado Camino Viejo o Camino a Guamantiana, también tenía su punto de inicio en la plaza Hawkaypata y se dirigía hacia el Qoricancha. Luego seguía por las calles Awaqpinta y Pumaqchupan, continuaba por la avenida Manco Cápac y avanzaba por la avenida Huayruropata hasta llegar a la huaca de Guamantiana. Desde este punto, el camino se extendía hacia el sur, atravesando los actuales barrios de Santa Mónica, Santa Rosa y Marcavalle. En el sector de Santa Teresa —actual barrio de los Periodistas—, aún se conservan vestigios de esta ruta.76 El cuarto camino real, conocido como Camino a Ttiobamba o Camino a Quispiquilla,77 atravesaba Lirpuypaccha —actual urbanización Progreso—.78 Su trazado inicial discurría por la margen izquierda del río Huatanay, cruzaba en las proximidades de la antigua hacienda Surisaylla y, tras cambiar de ribera, continuaba por la margen derecha. Su recorrido pasaba por la zona posterior de Churucana y finalizaba en la quebrada La Rinconada.79 74 Amado Gonzales et al., 2007. 75 Ibid. 76 Ibid. 77 Las tierras de Ttiobamba y Quispiquilla, por donde atravesaba este camino real inca, para el año 1570, durante la temprana colonia, pertenecían a uno de los primeros conquistadores que se asentó en este valle: el capitán Diego Maldonado. Estas tierras se transformaron en haciendas, consideradas entre las más importantes del valle de Wanchaq. ARC. Antonio Sánchez. Prot. Nro. 22, 1570-1572, ff. 538-558. “Testamento del capitán Diego Maldonado, vecino y regidor perpetuo”. 14 de marzo de 1570. 78 Lirpuypaccha fue un pequeño fundo desde principios del siglo xvii, administrado por los jesuitas a través de su colegio. Posteriormente, se convirtió en una hacienda conocida como Lirpuypaccha Chico o San Borja, para el siglo xix, época en la cual se evidenció su fragmentación en dos sectores. Esta propiedad abarcaba lo que hoy son las zonas urbanas de San Borja Baja y Progreso. ARC. Juan Clemente Jordán. Prot. Nro. 149, 1869-1870, ff. 142-143. “Revalidación y ampliación que hace el señor doctor Don Juan Manuel Gamboa Rector del colegio de Ciencias y artes de esta ciudad del derecho enfitéutico que tiene en la hacienda Lirpuipacha chico o San Borja”. 28 de mayo de 1869. 79 Amado Gonzales et al., 2007. Finalmente, el quinto camino real, denominado Camino Real de los Chilques, Papres, Tambo y Wanakawri, delimitaba el territorio entre Qollasuyu y Kuntisuyu. Su importancia histórica superaba la de las demás rutas, pues integraba dimensiones mágicoreligiosas y comerciales. El trayecto se iniciaba en la plaza Hawkaypata y avanzaba por la actual avenida El Sol hasta el óvalo Pachacútec, zona en la que se presume la existencia de un puente sobre el río Huatanay. Posteriormente, el camino se prolongaba por la margen derecha del río, conectando los asentamientos de Manco Cápac, Viva el Perú y Wimpillay, hasta franquear las quebradas de Unuhuayqo y Toqoyoq. Culminaba su recorrido en Intipampa.80 Nota. Imagen que evidencia los cuatro caminos incas que atraviesan el actual distrito de Wanchaq: el marcado con línea roja corresponde al Camino Real Alto de la parroquia de San Sebastián (denominado Camino a Salinas); el de línea naranja representa el Camino Real de Arcopongo o Camino al Collao; el de línea verde identifica el Camino Viejo o Camino a Guamantiana, y el de línea azul señala el Camino a Ttiobamba o Camino a Quispiquilla. De Simposio sobre el Camino Inka – 05 El Poder del Qhapaq Ñan… [Archivo de video], YouTube, por The National Museum of the American Indian [SmithsonianNMAI], 24 de julio de 2015, 21:59. https://www.youtube. com/watch?v=XNVitPTgA2c&t=2041s. Estas vías de comunicación no solo articulaban los ayllus y panacas establecidos en el valle de Wanchaq, sino que también desempeñaban un papel fundamental en la integración de la espiritualidad andina dentro de la organización territorial. En este sentido, además de constituir un espacio de tránsito, Wanchaq Pampa también albergaba diversas huacas —sitios sagrados—, cada una asociada a prácticas ceremoniales específicas que vinculaban simbólicamente el entorno natural, los principios cosmológicos y la estructura de poder imperial. Esta red de santuarios operaba como un eje articulador entre la sacralización del espacio y la legitimación del orden sociopolítico incaico. Entre estos sitios, destacaba Rimacpampa —también denominada Limacpampa—, un espacio sagrado cuyo alcance no se limitaba a la actual plazuela Limacpampa Grande, sino que se extendía hacia sectores como Pumaqchupan.81 80 Ibid. 81 Pumaqchupan fue un pequeño fundo agrícola que, desde principios del siglo xvii, estuvo estrechamente vinculado al barrio de Santo Domingo. Este fundo mantenía conexiones con las casas de los indios de Punaquivar y Diego Maldonado, pero su principal vínculo era con el camino real inca, que atravesaba la zona. ARC. Francisco de Espinossa. Prot. Nro. 93, 1629-
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