Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 32 | 33 | Bajo esta cosmovisión, la ciudad incaica del Cusco fue estructurada según un riguroso diseño urbanístico, organizada en tres áreas diferenciadas. La primera correspondía al núcleo nobiliario, reformado por Pachacútec, que concentraba funciones administrativas, ceremoniales y residenciales para la élite inca, albergando complejos arquitectónicos como las kanchas, recintos rectangulares de uso multifuncional. La segunda área estaba conformada por los barrios periféricos, donde se asentaba la mayor parte de la población. Finalmente, la plaza de Hawkaypata, situada en Hanan Cusco, funcionaba como el eje central de la red vial incaica, articulando los cuatro suyus o regiones del Tahuantinsuyo a través de los caminos principales.68 La organización espacial del Cusco incaico se estructuraba en un sistema dual que dividía la ciudad en dos mitades jerárquicas: Hanan Cusco (Cusco alto) y Hurin Cusco (Cusco bajo). Cada una de estas parcialidades se subdividía, a su vez, en dos suyus o regiones: Hanan Cusco comprendía Chinchaysuyu (noroeste) y Antisuyu (noreste), vinculados a las tierras altas y a la ceja de selva; mientras, Hurin Cusco abarcaba Qollasuyu (sureste) y Kuntisuyu (suroeste), asociados a las zonas altiplánicas y costeras.69 La planificación urbana del Cusco, sustentada en este principio dual, estaba intrínsecamente ligada a una estructura religiosa y social que organizaba los espacios ocupados tanto en el valle cusqueño como en el Tahuantinsuyo. La ciudad funcionaba como un eje sagrado que integraba un sistema de adoratorios —huacas— con sus respectivos recursos, teniendo al Qoricancha como centro ideológico.70 Esta organización se estructuraba en dos mitades complementarias —Hanan Cusco y Hurin Cusco—, las cuales demarcaban territorialmente la ocupación y las funciones de sus poblaciones. Así, Hanan Cusco albergaba a los hatun ayllus, vinculados a las familias de Túpac Inca Yupanqui, Huayna Cápac, entre otros; mientras, Hurin Cusco estaba destinado a las panacas, como las de Vicaquirao, Chima Raurao, etc., encargadas del almacenamiento de productos y alimentos en colcas.71 Dicha distribución espacial respondía a raíces ancestrales y a vínculos familiares establecidos desde el periodo prehispánico. Durante esta etapa de dominación inca, el territorio denominado Wanchaq Pampa constituyó simultáneamente un centro agrícola estratégico y un espacio sagrado que albergaba importantes complejos ceremoniales dentro del sistema religioso del Tahuantinsuyo. Así, el valle representaba un paisaje cultural dual: por una parte, sustentaba materialmente a la población a través de su producción agrícola, sobre todo el maíz; por otra, funcionaba como eje espiritual que mediaba la relación entre las comunidades andinas y las deidades del mundo terrestre y celeste. 68 Amado Gonzales et al., 2007. 69 Zuidema, 1995; Amado Gonzales, 2018. 70 El Qoricancha —Templo del Sol— operaba como axis mundi dentro de este esquema territorial, constituyéndose en el punto de convergencia de los ceques, líneas rituales que conectaban el centro sagrado con las huacas —adoratorios— distribuidas en los cuatro suyus. Estos caminos simbólicos no solo estructuraban la geografía sagrada, sino que también reforzaban el orden político-religioso inca, integrando el espacio físico con la cosmovisión del Tahuantinsuyo (Zuidema, 1995; Pärssinen, 2003; Bauer, 2016, 2018). 71 D. Amado Gonzales, comunicación personal, agosto de 2019. Nota. Organización territorial del valle del Cusco durante el periodo incaico, estructurada bajo el sistema de parcialidad dual (hanan-hurin), e integrando tanto a los ayllus como a las panacas reales. De Simposio sobre el Camino Inka – 05 El Poder del Qhapaq Ñan… [Archivo de video], YouTube, por The National Museum of the American Indian [SmithsonianNMAI], 24 de julio de 2015, 11:35. https://www.youtube. com/watch?v=XNVitPTgA2c&t=2068s. El vínculo ancestral entre el valle de Wanchaq y las tradiciones agrícolas del maíz se remonta a épocas preincaicas, como lo demuestran los hallazgos en el yacimiento arqueológico de Marcavalle (1000 a. C.), donde ya se practicaba su cultivo. Incluso su toponimia refleja esta conexión sagrada: el término Wanchaq se asocia tanto con la deidad solar inca como con la abundancia agrícola y deriva, posiblemente, de la expresión quechua wach’i ruphay (‘rayo solar intenso’), en alusión a la luminosidad del valle, o del vocablo huachac (‘parto’), vinculado a la fertilidad del Hurin Cusco —espacio sagrado femenino—. Esta última interpretación se sustenta en los rituales a la Pachamama llevados a cabo en sectores como Hayllipampa —actual Wanchaq—, donde la tierra era concebida como matriz generadora de vida.72 En consonancia con el sistema dual incaico, el valle de Wanchaq se organizó en dos sectores jerárquicos: Hanan Wanchaq —sector alto— y Hurin Wanchaq —sector bajo—, separados por el Qhapaq Ñan al Qollasuyu, una ruta sagrada que partía del Qoricancha y atravesaba hitos significativos como Mutcapuquio —límite sur del Tullumayo—, Rimacpampa, Wanchaq Pampa, Hayllipampa, Guamantiana y Pacaypuquio —actual distrito de San Sebastián—.73 La aplicación del principio dual hanan-hurin, heredado de la organización territorial incaica, permite reconstruir las divisiones históricas del valle de Wanchaq a partir de un análisis sistemático de fuentes coloniales, en particular los registros notariales de compraventa de tierras de los siglos xvi y xvii. Estos documentos han facilitado la identificación de los límites de los sectores Hanan (‘alto’) y Hurin (‘bajo’) dentro de la cartografía contemporánea del distrito. • Hurin Wanchaq comprendía las tierras bajas, que abarcaban zonas como la estación de Wanchaq y las urbanizaciones Progreso, San Borja Alta y Baja, extendiéndose hasta Ttio y La Florida. Este sector, asociado a lo femenino y a la fertilidad, albergaba áreas agrícolas fundamentales para el sustento local. • Hanan Wanchaq, en contraste, incluía las tierras altas, situadas a lo largo del trazado actual de la avenida Collasuyo e integradas por barrios como Lucrepata, La Recoleta y Ucchullo. Vinculada a lo masculino y al poder político-religioso, esta mitad concentraba centros ceremoniales y rutas estratégicas hacia el altiplano. 72 Amado Gonzales, 2018. 73 Ibid.

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