Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 30 | 31 | Nota. Apliques utilitarios: asas cintadas llanas y decoradas con acanalado, punteado e incisión. Foto por Gori-Tumi, 2018. De “Los appliqué de Marcavalle, un tipo decorativo de las sociedades alfareras tempranas del Cusco”, por G.T. Echeverría López y L. M. Monrroy Quiñones, 2022, Revista del Instituto Seminario de Historia Rural Andina, (8), p. 9 Finalmente, entre los aportes recientes en Marcavalle, destaca el descubrimiento de una diversidad arquitectónica sin precedentes, cuya máxima expresión es un recinto circular completo. En todas las unidades excavadas se han documentado pisos preparados, muros de contención y estructuras tanto circulares como cuadrangulares, lo que evidencia una planificación espacial sistemática. Además, al menos dos de los cinco niveles principales de ocupación del asentamiento corresponden a fases en las que la construcción arquitectónica alcanzó una escala extensiva, aunque los aspectos técnicos —como el acabado de muros o la selección de materiales— no presentan la misma sofisticación que el diseño, el cual exhibe una notable variación formal.61 Esta dicotomía entre técnica y diseño sugiere un conocimiento pragmático de la construcción, adaptado a las necesidades funcionales y simbólicas de sus habitantes durante la ocupación temprana del Cusco. La diversidad de estructuras —desde espacios ceremoniales hasta áreas domésticas— refleja una complejidad social inherente y cuestiona la noción de sociedades “simples” en el Formativo andino. La presencia de recintos especializados, junto con la estandarización de ciertos patrones constructivos, apunta a una organización colectiva avanzada.62 Así, Marcavalle se consolida como un testimonio clave de cómo el manejo del espacio construido fue un pilar en la gestación de las primeras sociedades complejas en los Andes. En síntesis, las grandes civilizaciones andinas —como la wari, la tiahuanaco y la inca— hunden sus raíces en el Horizonte Temprano, periodo en el cual Marcavalle emerge como un testimonio fundamental. Comprender este yacimiento resulta prioritario para desentrañar las dinámicas económicas, sociales y políticas de las culturas que florecieron posteriormente, desde la expansión wari hasta el apogeo inca. Así, Marcavalle se erige como la piedra angular de nuestra historia, un puente entre el pasado y las estructuras que definieron el legado de las civilizaciones que, a través de los siglos, moldearon el devenir del Cusco y de los Andes surcentrales. 1.2 La ocupación inca en Wanchaq El territorio que hoy conforma el distrito de Wanchaq fue, en el contexto prehispánico, un núcleo fundamental para el desarrollo de la civilización incaica. Este valle cusqueño no solo albergó asentamientos estratégicos, sino que también 61 Monrroy Quiñones y Echevarría López, 2018; Echevarría López, 2019. 62 Monrroy Quiñones y Echevarría López, 2018. experimentó una transformación radical bajo el dominio inca. Incorporada al proyecto teocrático-estatal del Tahuantinsuyo, el área fue reconfigurada como un pilar estructural de la organización territorial imperial, integrando de manera interdependiente dimensiones sagradas, políticas y administrativas.63 Los orígenes de la civilización inca se entrelazan con mitos y evidencias etnohistóricas que sugieren migraciones hacia el valle del Cusco desde regiones como el Collao.64 Según estas narrativas, antes de la consolidación del Tahuantinsuyo, el primitivo valle del Ahjamama —también conocido como valle del Cusco— habría sido ocupado por diversos grupos étnicos locales y foráneos, como los wallas, ayarmakas, sauasiray, antasayac, alcavizas, copalimaytas, culunchirnas y sutqwaman.65 Aunque estos relatos presentan cierta ambigüedad, resaltan la multiculturalidad temprana de la región y el posible origen externo de los incas, un aspecto clave para comprender su surgimiento y expansión. Lo indiscutible es que en este valle floreció una civilización única, articulada en torno al culto al Inti —dios Sol—, deidad suprema vinculada a la agricultura, la fertilidad y la legitimidad del linaje real. Para honrar al Inti, los incas institucionalizaron rituales y ofrendas que aseguraban de forma simbólica la prosperidad de las cosechas y la continuidad de su dinastía.66 Esta cosmovisión, profundamente arraigada en los ciclos agrarios, definió tanto su espiritualidad como su ingeniería, arquitectura y sistema de gestión territorial, transformando el valle en un paisaje tanto sagrado como productivo.67 Nota. Plano donde se observa la delimitación dual (Hanan y Hurin), distribución del centro nobiliario y los barrios satélites del Cusco colonial. De Sistema vial Qollasuyu. Avances de investigación (p. 55), por Amado Gonzales, D., Mesco Sinchi, J., y Montufar Latorre, O. (Eds.) (2007). Dirección Regional de Cusco / Instituto Nacional de Cultura 63 Rostworowski, 1999; Zuidema, 1995; D’Altroy, 2003; Bauer, 2016. 64 Bauer, 1996, 2018. 65 Tamayo, 1992; Rostworowski, 1999; Julien, 2018. 66 Duviols, 1977; Rostworowski, 1999; Bauer, 2016. 67 Protzen, 2005; Bauer, 2016.
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