Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 198 | 199 | Los cines de Wanchaq fueron espacios de recreación importantes. Fátima menciona el cine Huáscar, el cine Victoria y el cine Saldo, donde las proyecciones eran eventos sociales que reunían a familias y jóvenes. Durante los carnavales, los asistentes incluso llevaban globos y serpentinas, convirtiendo las funciones en una celebración animada. Como señala Fátima, las festividades religiosas también fueron fundamentales en la vida del distrito. La celebración de la Virgen de Fátima incluía serenatas, procesiones y la participación de la banda del cuartel. De igual manera, la Navidad se vivía con fervor, con ensayos de villancicos y actividades comunitarias organizadas con esmero. Para Fátima, la identidad de los wanchinos se caracteriza por la amabilidad y la hospitalidad. A pesar del crecimiento y la urbanización, considera que Wanchaq sigue siendo un lugar de gente noble y solidaria. En cuanto al futuro del distrito, reconoce que el desarrollo es lento, pero valora que la mayoría de las urbanizaciones ya cuentan con servicios básicos completos. Finalmente, su testimonio resalta la importancia de preservar la historia y la memoria de Wanchaq con el propósito de que las nuevas generaciones conozcan y valoren el legado de quienes contribuyeron a su crecimiento y modernización. Entre la arqueología y la memoria de Wanchaq: testimonio de Óscar Montúfar Latorre Óscar Montúfar Latorre recuerda con claridad su infancia en el distrito de Wanchaq, un lugar que, en sus primeros años de vida, era muy distinto al actual. Creciendo en un entorno con escasa población y pocos vehículos, sus primeros recuerdos están vinculados a su etapa escolar en el Jardín 88 de Limacpampa. Durante aquella época, la avenida Huáscar y el actual Jardín de la Cerveza eran espacios abiertos, con pocos establecimientos y una notable tranquilidad urbana. Con el tiempo, presenció importantes transformaciones, especialmente en el sector del antiguo aeródromo, donde se levantaron —entre los años 1970 y 1980— infraestructuras como el centro habitacional Pachacútec, la sede del Gobierno Regional del Cusco, el Hospital del Seguro Social —actual EsSalud—, el coliseo cerrado y el parque zonal. Desde su perspectiva como arqueólogo, Montúfar resalta la importancia histórica de Wanchaq, asentado sobre lo que antaño fue el lago Morkill. La presencia de humedales en zonas como Ttio, La Florida y el actual aeropuerto Velasco Astete refleja la transformación del territorio a lo largo de los siglos. Los incas drenaron estas aguas para aprovechar las tierras fértiles, convirtiéndolas en campos de cultivo. En este contexto, se desarrollaron importantes huacas, como Lirpuypaccha y Guamantiana, que lamentablemente han desaparecido debido al crecimiento urbano. No obstante, aún subsisten vestigios arqueológicos en el distrito, siendo el asentamiento de Marcavalle el más antiguo del valle del Cusco (1000 a. C.). El distrito de Wanchaq también fue escenario de diversas haciendas en la época colonial y republicana, como Tiobamba, Chachacomayo, San Borja, Constanza y San Judas. La hacienda de Lirpuypaccha, en particular, conservó su nombre desde tiempos incaicos y estuvo vinculada a un sistema de canales que irrigaban las tierras agrícolas. Montúfar destaca que Wanchaq fue un importante centro de producción agrícola, no solo de alimentos, sino también de flores, lo que le valió el título de distrito jardín. A través de los siglos, el paisaje ha cambiado, pero los nombres de ciertas calles y barrios —como Huayruropata, Chachacomayo y Guamantiana— preservan la memoria de su pasado prehispánico. Como profesional, Montúfar ha seguido de cerca diversas excavaciones en el distrito, especialmente en Marcavalle y en Pumacahua. Destaca la importancia de los canales incas y toda una red viaria que conectaba Wanchaq con el Qhapaq Ñan hacia el Collasuyo. Durante la época colonial, la calle Huayruropata era la principal vía de comunicación con el sur, antes de que se construyera la avenida de la Cultura. Durante las primeras décadas del siglo xx, con la llegada del ferrocarril, la línea férrea cruzaba Wanchaq por la actual avenida Túpac Amaru, pero en el periodo 1968-1969 fue trasladada a la margen derecha para facilitar la expansión urbana. La historia de Wanchaq también está marcada por eventos políticos y sociales. Durante la década de 1980, el distrito no fue ajeno a los estragos del terrorismo, con atentados y apagones que generaban temor entre los vecinos. Óscar Montúfar recuerda una ocasión en la que una explosión sacudió un garaje cercano a su casa, rompiendo ventanas y sembrando el caos. A pesar de estos momentos difíciles, el distrito continuó su proceso de modernización con la construcción de nuevas avenidas, mercados y espacios públicos. Como señala Montúfar, el desarrollo de Wanchaq estuvo impulsado por la migración interna tras el terremoto de 1950, cuando muchos habitantes del centro histórico se trasladaron al distrito en busca de terrenos más seguros.
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