Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq 197 | Wanchaq en el relato de Fátima Olivia Latorre Zárate: recuerdos, cotidianidad y modernización Fátima Olivia Latorre Zárate, contadora y administradora pública por la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, compartió sus memorias sobre el distrito de Wanchaq, al que ha estado vinculada desde su infancia. Nacida en 1954, llegó al distrito a la edad de tres años y ha sido testigo de su evolución desde una comunidad pequeña y organizada hasta su actual condición de centro urbano dinámico. Sus primeros recuerdos están vinculados a la casa familiar en la avenida Tacna —donde creció— y luego en Manco Cápac, frente a la capilla de Fátima, un espacio que se convertiría en un punto de encuentro clave para la comunidad. Sus padres, Ismael Latorre Ponce y Mercedes Zárate Lozano, fueron testigos de la transformación del distrito desde sus primeras urbanizaciones hasta su consolidación como un importante sector de la ciudad. Desde sus primeros años, Fátima recuerda a Wanchaq como un distrito que terminaba en el Estadio Garcilaso, con extensas áreas rurales aún presentes. Destaca la existencia de la hacienda Cuatro Torres —que pertenecía a la familia Loncone— y la progresiva urbanización de las calles principales, como Manco Cápac, Garcilaso, Tacna, Huáscar, Huayna Cápac, Pachacútec e Infancia —donde se ubicaba el parque Marianito Ferro—. La comunidad de Wanchaq era muy unida, y la colaboración vecinal fue clave en su desarrollo. Se organizaron clubes deportivos y eventos sociales para recaudar fondos destinados a mejoras urbanas. Fátima recuerda especialmente los encuentros en la capilla de Wanchaq, un centro neurálgico donde los vecinos se reunían para desarrollar diversas actividades culturales y religiosas. En particular, el padre Camilo Mora se convirtió en una figura inolvidable por su dinamismo y su iniciativa en la organización de eventos teatrales y musicales. Uno de los momentos más esperados era La hora de Fátima, una emisión en Radio Tahuantinsuyo que congregaba a la comunidad en torno a la fe y la cultura. Fátima Latorre menciona a Ramón Zavaleta como un personaje destacado en la historia del distrito, no solo por su trayectoria deportiva, sino también por haber sido el primer alcalde de Wanchaq. Asimismo, destaca la gestión de Felicia Montúfar de Medrano, una de las primeras alcaldesas del distrito, quien tomó la iniciativa de asegurar un espacio para la municipalidad cuando aún no contaban con un local propio; también participó en la construcción del mercado de Ttio y en otros proyectos de infraestructura. En términos de modernización, Fátima destaca la construcción del coliseo cerrado y el hospital del Seguro Social, los bomberos y la urbanización de los terrenos del antiguo aeropuerto, lo que permitió la creación de la plaza Túpac Amaru y el conjunto habitacional adyacente. También resalta la presencia de murales en el coliseo, elaborados por artistas cusqueños como Abel Jiménez y César Gabancho. Sobre la urbanización de barrios como Ttio, San Borja y Magisterio, Fátima recuerda que el crecimiento fue paulatino, con sorteos de viviendas a través del Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi). La transformación de Wanchaq se dio de manera progresiva, con la pavimentación de calles y la mejora de los servicios básicos, consolidando su desarrollo como un distrito moderno. En el ámbito deportivo, Fátima recuerda la práctica del básquet en Wanchaq, destacando el Club Kennedy, que luego se convirtió en el Club Wanchino y sirvió de base para la selección cusqueña en campeonatos nacionales. En cuanto a la vida cultural, menciona el teatro Máscara y el Club de Teatro Wanchino, que llevaban a cabo presentaciones en la capilla y eventos comunitarios, como los viacrucis en Semana Santa y homenajes por el Día de la Madre. La soberana de Wanchaq (1956)

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