Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq 193 | Del pasado al presente: Wanchaq en la mirada de Claudio Quiroga Mendizábal Claudio Quiroga Mendizábal, profesor jubilado de 89 años, compartió sus recuerdos sobre el distrito de Wanchaq, su evolución y los personajes que contribuyeron a su desarrollo. Nacido en el Cusco y criado en Wanchaq, vivió de cerca la transformación del distrito, que pasó de ser un territorio de chacras a convertirse en un centro urbano consolidado. Sus padres, originarios de Quillabamba y Anta, compraron un terreno en la avenida Manco Cápac, adquirido del señor Marmanillo, quien había lotizado gran parte de Wanchaq. Junto con la familia Zavaleta y otras, fueron los primeros en establecerse en la zona. En aquellos años, Wanchaq era un sector semirural con pocas calles definidas, donde las chacras dominaban el paisaje. Claudio recuerda que, durante su niñez, la comunidad wanchina era muy unida. Las familias se conocían entre sí y la vida giraba en torno a la colaboración vecinal. Se organizaban kermeses y actividades para recaudar fondos destinados a la construcción de espacios comunitarios como la piscina, la iglesia y el mercado. La Asociación de Propietarios de Wanchaq desempeñó un papel fundamental en la gestión de estos proyectos. Uno de los hitos en la historia del distrito fue la construcción del mercado de Wanchaq, antes incluso de que el distrito fuera oficialmente reconocido. Según Claudio, la edificación fue promovida por el Gobierno de Odría y luego complementada con los esfuerzos de líderes locales, como los Zavaleta, Avendaño y Yábar Matto. Posteriormente, con la consolidación del distrito, se construyeron más infraestructuras, como el coliseo cerrado y nuevas urbanizaciones. Sobre el antiguo aeródromo, Claudio recuerda que la zona donde hoy se ubica la plaza Túpac Amaru era parte de la pista de aterrizaje. En el extremo sur, cerca del actual garaje del Ministerio de Transportes, se almacenaban municiones del Ejército, lo que dio origen al nombre de pampa de La Pólvora. Con el tiempo, el aeropuerto fue trasladado y el área se urbanizó. En cuanto a la educación, Claudio Quiroga cursó estudios en el Colegio Humberto Luna y luego en el Politécnico Regional del Cusco, donde trabajó como docente entre 1958 y 1984. En aquellos años, Wanchaq solo contaba con una pequeña escuela mixta que funcionaba en la casa de Enrique Zavaleta. El desarrollo urbano de Wanchaq se aceleró con la pavimentación de calles y la construcción de edificios. Según Claudio, hasta la década de 1950, la mayoría de las viviendas eran de adobe y no superaban los dos pisos. Con el tiempo, el distrito creció verticalmente, impulsado por nuevas construcciones y mejoras en servicios básicos como agua potable y electricidad. Claudio también recuerda con nostalgia las actividades culturales y deportivas del distrito. Fue integrante del club de fútbol Manco Cápac, que compitió en diversas categorías hasta llegar a la primera división local. Los carnavales eran una festividad importante, celebrados con reuniones en el parque infantil Marianito Ferro y en la piscina de Wanchaq. Además, los cines, como el Huáscar y el Victoria, eran centros de entretenimiento populares que proyectaban películas mexicanas y de aventuras. En lo que respecta al terremoto de 1950, relata que, aunque el Cusco sufrió graves daños, Wanchaq se vio menos afectado gracias a la solidez de sus viviendas. Sin embargo, el sismo provocó el ensanchamiento de calles en el cen- Avenida Pachacútec (1958)

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx