Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 136 | 137 | y todos los testigos coincidieron en lo espeluznante que fue presenciar el accidente. De las 24 personas a bordo, solo 2 lograron sobrevivir; el resto murió, en su mayoría a causa del incendio.418 Eran tiempos en los que, a pesar del vertiginoso avance de la ingeniería, volar aún implicaba muchos riesgos. El dolor en la población cusqueña era palpable; sin embargo, las actividades aéreas no podían detenerse. Era momento de convertir aquellas tragedias en una razón más para hacer de la aviación un medio mucho más seguro. En los años siguientes, diversas autoridades políticas y especialistas en aviación comenzaron a proponer opciones para mejorar la infraestructura del aeródromo Alejandro Velasco Astete. Años atrás, después del primer accidente, el Gobierno adquirió una extensión de terrenos pertenecientes a la hacienda Canaval —también conocida como Miraflores—, en Wanchaq, con la finalidad de ampliar la pista de aterrizaje del aeródromo local. La compra abarcó aproximadamente 2 kilómetros de largo por 260 metros de ancho, con un costo total de 25 127 soles.419 Inicialmente, esta medida fue suficiente para calmar la preocupación; sin embargo, tras el segundo accidente, la situación se volvió aún más crítica. La década de 1950 estuvo marcada por insistentes reclamos de la Cámara de Comercio del Cusco, que exigía con ahínco que Corpac adquiriera más terrenos en las zonas rurales de Wanchaq para continuar con la ampliación de la pista de aterrizaje. Como segunda demanda, la Cámara de Comercio instaba al Gobierno a construir un nuevo aeropuerto en la pampa de Anta, independientemente de la existencia del aeródromo Alejandro Velasco Astete, debido a su ubicación privilegiada y al impacto positivo que podría tener en el comercio regional.420 Nota. Aeródromo de La Pólvora. Fotografía anónima, ca. décadas de 1940 y 1960. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. Las autoridades de Anta, al enterarse de los debates parlamentarios sobre la posible construcción de un aeropuerto en su jurisdicción, movilizaron rápidamente a la población para que firmara un memorial solicitando la ejecución del proyecto. Argumentaban que dicha obra llevaría progreso a la población anteña.421 En un inicio, los parlamentarios 418 El Comercio (Cusco), 25 de febrero de 1949: 3. 419 Resolución Suprema Nro. 831, de 1943. 420 El Comercio (Cusco), 4 de marzo de 1954: 3 421 El Comercio (Cusco), 13 de enero de 1959: 5. cusqueños que respaldaban la propuesta estaban convencidos de su viabilidad; sin embargo, las restricciones presupuestarias resultaron adversas, lo que los obligó a considerar otras alternativas. Finalmente, hacia fines de 1958, tras evaluar diversas opciones, la representación cusqueña en el Parlamento decidió invertir en los terrenos de las haciendas de Ttio y Quispiquilla para construir allí el nuevo aeropuerto Alejandro Velasco Astete, conocido informalmente como el aeropuerto de Quispiquilla.422 Los avances en la construcción del nuevo aeropuerto fueron lentos. No fue sino hasta el segundo semestre de 1966 cuando el aeropuerto de Quispiquilla experimentó un progreso significativo, lo que llevó al primer Gobierno de Fernando Belaúnde Terry a promulgar la Ley Nro. 16222. En uno de los artículos de dicha norma se formalizaba la denominación oficial del aeropuerto, que pasó de ser conocido como Quispiquilla a aeropuerto Velasco Astete. Finalmente, en 1968, el aeropuerto fue inaugurado, un hecho que marcó el inicio de una nueva era en la aviación cusqueña con la llegada de los aviones jet.423 Mientras el nuevo aeropuerto en Quispiquilla seguía en proceso de acondicionamiento, las autoridades y la población no ocultaban su interés en darle un uso inmediato a los terrenos “disponibles” del antiguo aeródromo ubicado en la pampa de La Pólvora. Ante esta situación, altas instancias del Gobierno —como la Dirección de Bienes Nacionales— tuvieron que intervenir debido a la disputa entre el Concejo Distrital de Wanchaq y la Dirección Departamental de Tránsito. Una vez concluidas las gestiones, se acordó que, hasta definir su mejor destino, los terrenos quedarían bajo la custodia de la Prefectura del Cusco.424 A lo largo de la década de 1970, el antiguo aeródromo de La Pólvora fue mencionado con frecuencia en los debates de la opinión pública por la gran importancia que sus amplios terrenos representaban para la ciudad. Se presentaron diversos proyectos, que iban desde la construcción de un parque de las leyendas (zoológico)425 hasta la edificación de un centro cívico, un templo religioso y una plaza de armas para Wanchaq.426 Mientras se definía el destino de estos terrenos, sus extensos campos sirvieron como espacio de recreación deportiva, albergando competencias de motociclismo427 y ciclismo interescolar.428 Tras ese uso temporal, fueron destinados a la edificación del Coliseo Cerrado Casa de la Juventud, el hospital del Seguro Social y áreas de lotización con fines urbanísticos. Por otro lado, ya en la década de 1990, el aeropuerto Velasco Astete fue objeto de un proceso judicial motivado por la disputaentre los distritos de Wanchaq y San Sebastián. El motivo era esclarecer los límites entre ambas jurisdicciones, ya que tanto Wanchaq como San Sebastián reclamaban la propiedad de los terrenos del aeropuerto. Estos venían siendo administrados por Corpac, lo que generaba ingresos por impuestos prediales para el municipio al que correspondieran, y justamente su ubicación definía la demarcación entre ambos distritos. Fue un proceso extenso que llegó hasta la Corte Suprema y contó con la participación tanto de abogados como de especialistas en historia y antropología.429 422 El Comercio (Cusco), 26 de diciembre de 1958: 1. 423 Zamalloa, 2018. 424 El Comercio (Cusco), 8 de enero de 1968: 6. 425 El Comercio (Cusco), 18 de noviembre de 1968: 1. 426 El Comercio (Cusco), 11 de agosto de 1969: 1. 427 El Comercio (Cusco), 31 de mayo de 1977: 4. 428 El Comercio (Cusco), 13 de agosto de 1977: 4. 429 El Comercio (Cusco), 5 de mayo de 1992: 1 y 4; El Comercio (Cusco), 25 de febrero de 1993: 1 y 4; El Comercio (Cusco), 3 de agosto de 1966: 2; El Comercio (Cusco), 8 de julio de 1997: 2; El Comercio (Cusco), 23 de noviembre de 1999: 2.

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