Historia del distrito de Wanchaq: sociedad, cultura y modernidad

Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 100 | 101 | medicamentos para la campaña sanitaria.280 Otros países, como México, Ecuador, Chile, Francia y Portugal, hicieron lo propio mediante colectas, certámenes musicales, galas benéficas y encuentros deportivos.281 El apoyo estuvo enfocado principalmente en abastecer de alimentos a la población. Todas las gestiones fueron exitosas en este aspecto; sin embargo, el mayor problema —como diría la prensa— no sería la falta de alimentos, sino la falta de vivienda.282 Antes de construir nuevas viviendas, fue necesario terminar de demoler aquellas que habían sido gravemente afectadas por el terremoto. Esta tarea estuvo a cargo del Servicio Regional de Caminos, que, en coordinación con las autoridades locales, llevó a cabo una serie de trabajos con el apoyo de 4 ingenieros, una mano de obra conformada por 500 peones —distribuidos en 25 cuadrillas— y decenas de máquinas proporcionadas por el Ministerio de Fomento.283 No había recursos —y, mucho menos, tiempo— para construir de inmediato conjuntos habitacionales. La población cusqueña damnificada necesitaba soluciones urgentes para su situación domiciliaria. Esta coyuntura obligó a las autoridades a levantar barracas en puntos estratégicos de la ciudad. Las barracas fueron módulos prefabricados —e incluso improvisados—, que sirvieron como vivienda temporal para miles de personas que quedaron desprotegidas tras el desastre natural. En ese sentido, muchos espacios fueron designados para esta misión. En el Estadio Universitario se construyeron alrededor de 400 barracas, al igual que en Kuychipunko, Saphi, Grau y otras calles y avenidas. La joven urbanización de Wanchaq también apoyó poniendo a disposición las avenidas Huáscar y Garcilaso para la edificación de estas barracas.284 Nota. Terremoto en el Cusco (1950). Campamento (barracas) en las afueras de la ciudad del Cusco. Fotografía anónima, 1950. Archivo Histórico Riva-Agüero, colección Albert Giesecke. 280 El Comercio (Cusco), 3 de junio de 1950: 3. 281 Asensio, 2023. 282 El Comercio (Cusco), 10 de junio de 1950: 3. 283 El Comercio (Cusco), 3 de junio de 1950: 3. 284 Ibid. Esta medida temporal evitó que centenares de familias quedaran a la intemperie; no obstante, tarde o temprano, estas mismas personas debían ser reubicadas, por lo que fue necesario retomar los debates sobre la vivienda obrera en el Cusco. El terremoto fue un episodio trágico en la historia cusqueña y tuvo consecuencias devastadoras; sin embargo, también representó una oportunidad para que las élites lo consideraran una “catástrofe modernizadora”.285 En un momento en el que medio Cusco yacía en ruinas y la población necesitaba nuevas viviendas, la reconstrucción urbana de la ciudad surgía como la solución modernizadora inevitable, capaz de generar nuevas oportunidades para el desarrollo. El 20 de junio de 1950 se llevó a cabo la asamblea de cabildo abierto, auspiciada por el Concejo Provincial del Cusco. En dicha reunión se discutió todo lo relacionado con la reconstrucción de la ciudad. Uno de los principales puntos fue la necesidad de que la reconstrucción se ejecutara bajo un plan regulador urbanístico que conciliara lo antiguo y lo nuevo, pues “el Cuzco no [debía considerarse] simplemente [como] un museo arqueológico e histórico, sino, ante todo y sobre todo, [como] una ciudad con todos los problemas inherentes a su naturaleza de organismo vivo”.286 Ante estas consideraciones, se planteó una serie de medidas para perfilar el proyecto de reconstrucción a través de iniciativas como la formulación de un plan piloto de la ciudad, un plano regulador, un reglamento de construcciones y la creación de un departamento técnico dependiente del Concejo Provincial del Cuzco y del Ministerio de Fomento.287 Nota. Terremoto en el Cusco (1950). Albert Giesecke conversa con una niña al pie de una carpa. Mientras, una mujer observa, sonriente. Fotografía anónima, 1950. Archivo Histórico Riva-Agüero, colección Albert Giesecke. 285 Tamayo Herrera, 1978. 286 El Comercio (Cusco), 7 de julio de 1950: 2. 287 Ibid.

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