Fundamentos lingüísticos de la traducción

TRIXIA OSORIO ANCHIRAICO 42 la lengua se concibe como un sistema autónomo, independiente de la psicología o del contexto social. En contraste, la lingüística generativa, desarrollada por Noam Chomsky, sostiene que el lenguaje es una manifestación de la facultad cognitiva innata del ser humano (Chomsky, 1965). Este enfoque busca describir las reglas que permiten generar infinitas oraciones a partir de un conjunto finito de elementos. La gramática generativa transformacional propuso una distinción entre competencia lingüística y actuación lingüística, enfatizando la estructura profunda de las oraciones como reflejo del conocimiento interno del hablante (Chomsky, 1986). Así, el lenguaje deja de ser solo un sistema de signos para convertirse en un producto de la mente humana. Por su parte, la lingüística funcional surge como una reacción al formalismo chomskiano, al considerar que el lenguaje no puede entenderse sin atender a sus funciones comunicativas. Halliday (1994) propone que el lenguaje es un recurso para crear significado en contextos sociales, y su análisis debe centrarse en cómo las estructuras sirven a propósitos comunicativos concretos. Este enfoque enfatiza la relación entre forma y función, y considera la gramática como un sistema semántico más que formal. De este modo, la lingüística funcional ofrece herramientas útiles para el análisis del discurso y para la traducción, donde el contexto pragmático desempeña un papel esencial. Finalmente, la lingüística cognitiva se desarrolla desde los años ochenta, integrando aportes de la psicología, la neurociencia y la filosofía de la mente. Lakoff (1987) plantea que el lenguaje refleja los procesos cognitivos y la manera en que conceptualizamos el mundo. En esta perspectiva, las metáforas, los esquemas de imagen y la categorización conceptual son mecanismos centrales del significado lingüístico. La lingüística cognitiva rompe con la idea de una gramática autónoma y propone que el lenguaje está estrechamente ligado a la experiencia corporal y cultural. En conjunto, las cuatro corrientes —estructural, generativa, funcional y cognitiva— representan etapas complementarias del desarrollo lingüístico,

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