El Perú desde la intimidad

ejército chileno, que participó en la campaña de Lima, al igual que en la batalla de Huamachuco. Fue quien capturó en dicha batalla a Leoncio Prado (Figueroa 1925-1931, III: 235). 355 Agustín de la Rosa Toro (Ica, 1833 – Lima, 1886). Fue un notable maestro, y personaje fundamental en los primeros tiempos de la enseñanza escolar sistemática de la geografía y de la historia del Perú. Dejó valiosos textos escolares. En 1874 publicó un texto de Historia del Perú que llegó a tener veinticinco ediciones. Participó en la reserva durante la Guerra con Chile, en la defensa de Lima (Ministerio de Guerra 1981: 83). 356 José Macandrew había sido anteriormente miembro de una comisión creada para estudiar la emisión de billetes del Banco Nacional del Perú y de los Bancos Perú, Providencia y Lima (Camprubí 1957: 301). 357 José Antonio de Lavalle y Arias de Saavedra (Lima, 1833-1893). Hombre culto, conocedor profundo de la literatura y de la historia peruanas, fue también diplomático —ministro en Rusia y en Inglaterra. Desempeñó en 1879 la difícil misión que le encomendó el gobierno para ofrecer los buenos oficios del Perú con el fin de solucionar el conflicto chileno–boliviano, y evitar la guerra. Posteriormente tuvo participación activa en las negociaciones para el acuerdo de paz (Tauro 2001, 9: 1430-1431). En La Patria. Diario de la mañana (16.11.1882), se menciona la llegada a Talca de Lavalle, O’Phelan y Aramburú. El corresponsal del New York Herald, desde Lima, en agosto de 1883, dice de Lavalle: «El señor Lavalle es un caballero que puede tener sesenta años; bajo de cuerpo, de pelo y bigote cano y sin barba. Sus modales son elegantes y formales, y sugieren algo del petit maître. Tiene una reputación bien establecida en los círculos literarios de Sudamérica, como un sabio crítico y autor de ensayos, habiendo ocupado varios puestos diplomáticos, entre ellos el de Ministro en Rusia, poco tiempo antes de la guerra, cuando el Perú, gozando sus riquezas de guano, que creía inagotables, estaba dando colocación sin aparente utilidad a miembros de las principales familias de Lima, manteniendo onerosas legaciones en países con los que no tenía relaciones de ningún género» (New York Herald 1884: 65). El corresponsal manifiesta su asombro porque Lavalle negara la existencia del tratado con Bolivia, asunto en el cual Lavalle se desempeñó de acuerdo con la verdad. En efecto, en su bien conocido diario, publicado por Félix Denegri Luna, expresa Lavalle que conoció el tratado solo cuando su hijo Hernando se lo entregó en el buque en el cual se había embarcado, rumbo a Valparaíso. Además, puede confirmarse esta materia por los testimonios expresos y reiterados de una de las hijas de Lavalle, María Luisa de Lavalle y Pardo de Clement, quien insistía en señalar que su padre tuvo conocimiento del tratado con Bolivia cuando ya estaba embarcado rumbo a Chile. Desde otro punto de vista, al no informar sobre el tratado al gobierno de Chile, cuando se le preguntó si existía dicho documento, actuó de acuerdo con las normas diplomáticas, declarando lo que conocía oficialmente y con las instrucciones debidas; por esa circunstancia, Lavalle pidió orden de Lima para responder a la pregunta sobre la existencia del tratado, asunto que explicó al gobierno chileno en cuanto tuvo la confirmación del gobierno del Perú sobre la alianza defensiva. 358 Francisco de Paula Boza formó parte, al igual que Candamo, de la Guardia Nacional, y participó en la campaña del «Talismán» (Dávalos y Lissón 1926: 348). 359 En una carta de Luis Aldunate Carrera —ministro de Relaciones Exteriores de Chile— a Alberto Blest Gana, del 6 de octubre de 1882, se consideran diversos aspectos 855

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