viaje; los días me parecen eternos; no hablo con nadie o poco menos, y por lo general estoy de un humor de todos los diablos. Estoy firmemente resuelto a no permanecer en Europa sino el tiempo estrictamente preciso para hacer lo que me lleva allí. Te extraño tanto y extraño tanto a mi hijita que no podría soportar muchos meses separado de ustedes. Mañana sale el vapor para el norte del Callao y es probable que hoy estés ocupada en escribirme. Quiera Dios que no tengas sino buenas noticias que darme. Te digo con verdad chola de mi alma, que lejos de ti estoy asustado, temiendo que pueda sucederte algo o sucederle a Carmencita. Báñate en el mar, sal de casa a hacer ejercicio, aliméntate bien. Creo que sería conveniente que la Joaquina te hiciera una visita, y aun yo quisiera que el doctor Acuña, 187 a fin de que se sepa cómo y cuándo vendrá el machito, y te prescriban el régimen que debes seguir. Me parece que no aceptarás la idea de consultarte con el doctor Acuña, pero como en la Joaquina y con la Joaquina tienes tanta confianza es natural que no tengas inconveniente para llamarles. Pierde cuidado que iré cargado con apuntaciones sobre el régimen que debe seguirse con la madre, con el niño, antes del parto, en el parto. Haré consultas y tomaré datos de personas competentes, y si tuviera tiempo me dedicaré a seguir un curso completo de partos. A mi suegra, suegro, comadre, compadre, abadesa y demás cuñados, tíos y primos muy afectuosos recuerdos. A mi hijita dale muchos besitos a mi nombre y tú recibe uno muy fuerte de Tu Manuel *** París, mayo/1875 Mi querida Teresa: Aquí me tienes sano y salvo y sin otro achaque que un pequeño constipado con que me ha recibido el clima de esta tan famosa ciudad. El 27 al medio día llegó el vapor a Plymouth, allí me desembarqué, pasé la 81
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