noche y al siguiente día pasé a Londres, en donde sólo permanecí algunas horas. He tenido la satisfacción de hallar a toda la familia buena y próxima a aumentarse en este mes con dos nuevos miembros que Clotilde y Virginia van a dar a luz; ambas están muy bien de salud, y Virginia completamente curada de sus anteriores achaques; ha tenido un embarazo muy feliz y no ha tenido que tomar durante él más precauciones que las ordinarias y comunes a todas las mujeres que están en ese estado. Mercedes estaba en Londres cuando yo llegué allí; pero como lo ignoraba, me vine sin tener el gusto de verla; me han dicho aquí que está muy bien. Los niños son un encanto; hay un Carlitos y una Rosita entre los de Carlos que dan ganas de comérselos; Merceditas está muy bonita y tan simpática como antes. En cuanto al objeto que me ha traído por estos mundos es más que probable que se haga el negocio; todo lo hace creer así; los del Banco no sólo lo han recibido bien sino que parece están muy contentos de mi venida; y no sólo es probable que se haga sino que se haga pronto. Los dos días que llevo en París los he pasado en la casa, y sólo allí salí un momento con Carlos al Banco y a ver a don Lino La Barrera. 188 En el Banco encontré a Felipe Canevaro, que me pareció muy gordo y me dijo que Eloísa y toda su familia están sin novedad. Supongo que mi tío el Conde y mis primos los príncipes me darán la bienvenida. Tú puedes calcular cuán grande será el deseo que tengo de que llegue el vapor del 14 para recibir cartas tuyas. Quiera Dios que no me den sino buenas noticias. Extraño tanto a esa tortolita que de veras te digo, me he arrepentido varias veces de haber emprendido el viaje; ella y tú, y tú y ella, no se separan de mi pensamiento un solo instante. Pero tú debes saber esto sin necesidad de que te lo diga y ya somos casados muy viejos para [roto] que sea necesario andar con estos romanticismos. Hemos leído con la detención que merece la lista de encargos, y hay entre ellos algunos que nos han hecho reír algo; así por ejemplo aquello del juego de turquesas con collar; aretes, prendedor y pulseras, que es idea de la abadesa y que no hay duda debe ser muy bonito; no tiene sino el ligero inconveniente de que costarían muchos miles, algo como treinta, cuarenta o cincuenta o qué sé yo. Missis [sic] Moon viene de Londres a ver a Clotilde el día 6 y vamos a aprovechar de su presencia aquí para 82
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