que con tanta justicia como acierto ha resuelto usted, para darle las más expresivas gracias; pero viendo que ese término puede demorar, no quiero dejar de pasar más tiempo sin cumplir este deber. Desde que nos fijamos en usted para que como árbitro dirimente resolviese las cuestiones que teníamos con don Ignacio de Osma, creímos firmemente que habíamos de obtener la más cumplida justicia y los hechos han correspondido a nuestras esperanzas. No sin razón tiene usted fundada su fama de caballero y hombre recto. Mi madre política y yo cumplimos con el deber de manifestarle nuestro agradecimiento. Dígnese usted a saludar en nuestro nombre a la señora y créame atenta y agradecida amiga. Catalina del Valle de Carrillo de Albornoz XLIV. LUIS FELIPE VILLARÁN Lima, setiembre 9 de 1893 Señor don Manuel Candamo Presente Muy estimado señor y amigo: Teniendo que asistir a la actuación de grados en la Facultad de Derecho el lunes en la noche, no me es posible concurrir a la sesión de la Comisión Diplomática del Congreso para la cual se ha dignado usted invitarme. Tal vez no sea inútil que exprese una vez más mi opinión respecto del tratado de límites con el Ecuador, que he estudiado con especial interés. Creo que ese tratado debe ser aprobado sin vacilación ni reserva: 1º porque él nos da en justicia más de lo que podemos exigir conforme a los documentos que seriamente pueden llamarse títulos; pretender más es injusticia y temeridad; 2º porque es de necesidad vital para el Perú poner término a la odiosa cuestión de límites con el Ecuador, sobre todo dadas nuestras relaciones con las demás repúblicas limítrofes; y 3º porque el arbitraje sería la peor y la más desastrosa, en todo caso, de las soluciones. No es racionalmente posible esperar del fallo más de lo que nos da el 784
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