El Perú desde la intimidad

no se mandarán grandes cantidades, sino en presencia de los hechos realizados; lo demás sería hacer el papel de tontos. Pienso como Ustedes que por ahora es inútil mandar dinero a Estados Unidos, a no ser que sea para el sostenimiento de la Legación. Lo que importa es que la prensa europea se ponga en movimiento, para hacer simpática y popular nuestra causa; pero se necesita para esto mucho dinero. Sin embargo, no debemos pararnos en sacrificios, porque en las actuales circunstancias esta es la única arma de importancia que nos queda y en la que podemos fundar algunas esperanzas, atendida la justicia de nuestra causa, que tiene que resaltar más y más a medida que más se discuta. Los fondos que se consigan los aplicaré a este objeto de preferencia, después de atender a las necesidades de Ustedes y a otras que son igualmente apremiantes. Hablaré con el ministro de Relaciones Exteriores de Francia en el sentido que Ustedes desean; pero no hay que alucinarse; por el momento nada eficaz se debe esperar de esta nación, ni de ninguna de las de Europa. La ida del presidente a Arequipa me parece muy bien. Indudablemente contribuirá a robustecer el orden y a estrechar los lazos de la alianza con Bolivia. Desde Arequipa se podrá entender fácilmente con Campero y podrá combinar los planes que sean más apropiados. Creo que si se pudiera conseguir que todo el ejército boliviano entre al Perú, caso que los chilenos se decidan a emprender una campaña al interior, es casi seguro de que se nos presentaría la ocasión de tomar un buen desquite. Muy satisfactorio me ha sido saber que los chilenos han sido arrojados del interior a la costa, casi en fuga. La ocupación del departamento de Junín por los nuestros es muy importante. Los chilenos estableciéndose allí habían dividido al Perú en dos partes, que difícilmente podían aproximarse. Además, Junín era un punto de abrigo contra las epidemias de la costa. Los chilenos, obligados a permanecer en Lima, tienen que ser víctimas del clima y ay de ellos el día que asome la fiebre amarilla, que es casi seguro que irá en este verano. Bien conocen la gravedad de los acontecimientos que han ocurrido últimamente, y la influencia moral y material que van a tener, y lo manifiestan bien claro por la insensatez con que los relatan y por la rabia desesperada que manifiestan contra los que los han humillado. Realmente carecemos de medios para continuar airosamente la lucha, y 767

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