El Perú desde la intimidad

sería lo mejor que llegáramos a la paz; pero no hay que equivocarse, la tregua con las condiciones propuestas por los chilenos no es la paz, sino algo peor que la guerra, un acto de ignominia y de cobardía que nos pondría perpetuamente a los pies de nuestros enemigos. Si se quiere la paz, que se celebre un verdadero tratado de paz. Reunir al Congreso para iniciarlo es tiempo perdido, porque responderá, siempre que se le consulte, que se haga la paz constitucionalmente y de allí no saldrá. Ustedes saben cuál es el cuidado con que la mayor parte de los hombres de nuestro país procuran evitar las responsabilidades, y a qué extremos son capaces de llegar por conseguirlo. Muy pocos serán los que voten por que se haga la paz con cesión de territorio, condición sine qua non que impondrán siempre los chilenos. Al Congreso hay que presentarle un tratado concluido para que lo discuta; lo demás es perder tiempo. Si mandan un ministro al Plata, es preciso que escojan mucho al hombre. La Torre y Gómez Sánchez nos han creado allí una atmósfera fatal, que conviene disipar. No creo que los argentinos hagan nada de provecho; pero son excelentes para hacer bulla y vale más que la hagan en nuestro favor. Deseándoles todo género de felicidades, me suscribo de Ustedes uno de sus mejores amigos, F. Rosas *** XXXIV. CARLOS SÁNCHEZ GUTIÉRREZ Lima, 26 de junio de 1903 [*] [copia] Sr. Don Carlos Sánchez Gutiérrez 828 Trujillo Mi estimado amigo: En respuesta a su apreciable carta de fecha 15 del presente, cumplo con manifestarle mi sincero agradecimiento por la felicitación que en ella me envía con motivo del éxito que en las elecciones realizadas en mayo han obtenido los trabajos de nuestra causa, y por los importantes servicios que a ella ha prestado usted. Correspondiendo a sus saludos, me repito su atento amigo y seguro 768

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