El Perú desde la intimidad

tratar de tomarlo con todos los suyos, dos divisiones por distintos caminos, la una al mando del general Buendía 174 y la otra al de Belisario Suárez. También se ha mandado alguna fuerza en persecución de la montonera de Albarracín, 175 que parece hacía de las suyas por el lado de Yquigas [sic]. Pronto desaparecerán estos restos revolucionarios y Pardo estará aquí, según se calcula, a principios de la próxima semana, e inmediatamente nos moveremos para Lima. Mucho me contraría la circunstancia de no poder estar por allá en la Pascua, pues como te escribí antes, había pensado que sería conveniente ponerle el óleo a Carmencita uno de los días de esa fiesta. Qué se va a hacer. A consecuencia del clima de Pocsi y de la vida que allí llevamos haciendo un servicio de campaña muy rígido por estar al frente del enemigo, muchos oficiales se han enfermado, y uno de ellos, el capitán Pedernera, está con una fuerte pulmonía y no se sabe si sanará o morirá. Manuel estuvo en Characato muy constipado con fiebre; hice que se viniese a Arequipa con Pedernera, y por cierto que hice muy bien, a pesar de la oposición de él y de todos; ya está bueno, aunque un poco delgado. Tan pronto como sepa cuándo debemos partir se lo escribiré a Castro para que te anuncie por telégrafo, caso por supuesto de que al saberlo haya vapor para el Callao anterior a aquel en que nos embarquemos. Todavía está en Puno la quinta compañía de nuestro batallón con el capitán Camporredondo, y es probable que el domingo regrese a ésta. No necesito decirte, pues tú debes suponer cuánto te extraño y cuánto extraño a mi hijita; un siglo me parece el tiempo que ha transcurrido desde que salí de Lima y otro siglo creo que me falta para verme al lado de ustedes. Esta es la suerte de nosotros los que abrazamos la gloriosa carrera de las armas. Recuerdos a toda la familia y recibe un fuerte beso de tu Manuel *** Arequipa, diciembre 23/1874 74

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx