de ellos. Digo y repito que Mr. Jameson es para mí una persona enteramente extraña, sin que me merezca más consideraciones que las que debo guardar a cualquier caballero. No dudo que es persona muy respetable, pero eso no es título suficiente para meter a un hombre extraño en su casa. Puedes leer el pliego anterior a Heeren o dárselo para que lo lea; él me escribió la carta que te acompaño, pero no quiero contestarle unas palabras respecto al tal hospedaje. Muy bien está la China en el retrato, y supongo que ella habrá estado muy contenta con tanta elegancia. Procura que Carmencita mame, déjate de tanta mamadera y tanto alimento artificial. Cuida de la salud de la nodriza y oblígale a que esté limpia y sin esa maldita manta que parece ocultar misterios de inmundicia. No hay un solo instante en que tú y mi hijita no ocupen mi pensamiento; mucho me aburro lejos de ustedes, y el día en que regrese a Lima voy a estar loco de contento; felizmente ese día llegará bien pronto; es probable que antes del sábado próximo estemos por allá. Muchos recuerdos a la familia. Da muchos besitos a Carmencita y recibe uno bien fuerte de tu marido. Manuel *** Arequipa, diciembre 18/1874 Mi querida Teresa: Aquí nos tienes fastidiadísimos y sin saber cuándo se nos dará la orden de marchar a Lima. Es probable que tengamos que permanecer en este antipático lugar hasta que Pardo regrese de Tacna, y es natural que él no se mueva de allí sino cuando todo esté completamente concluido. No te asustes y creas que todavía subsiste la revolución: lo que hay es que Piérola con una comitiva de ochenta o cien hombres, en su fuga por Bolivia, han tocado en un punto que se llama Tarata, no Torata, situado en lo más rígido de la cordillera, y se han mandado, para cortarle la retirada y 73
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