Mi querido amigo: La importancia y extensión de su favorecida de ayer que llegó a mis manos a las 11 de la noche, requiere una respuesta larga y detenida. Urgentísimos asuntos particulares embargan por el momento mi tiempo y mi atención. Luego que me desembarace de ellos consagraré a usted algunas horas, con el placer con que lo hace siempre que de palabra o por escrito se entiende con usted un afectísimo amigo y seguro servidor, J.A. de Lavalle *** Marzo 14 de 1882 [*] Señor don Manuel Candamo Presente Muy apreciado amigo: Como lo ofrecí a usted en mi carta de ayer, contesto hoy con la detención que su asunto demanda, la favorecida de usted de antes de ayer. Cierto es que «en las entrevistas que tuvimos, me dijo usted que no pondría el asunto en conocimiento de la Junta Directiva del Partido Constitucional, sino después que las dos personas designadas por el Comité del Partido Nacional, Elías y usted, hubiesen establecido las bases posibles de arreglo, a fin de no someter a la deliberación de tan numerosa reunión de personas, sino puntos determinados y concretos», idea que ni aprobé ni desaprobé, acepté ni rechacé, porque nada tenía yo que hacer con los procedimientos que usted juzgare más conveniente observar respecto a su propio partido. 776 A pesar de que recordaba perfectamente esa circunstancia, no pude menos de considerar que el manifiesto del Partido Constitucional ponía término a toda discusión; ni el del Nacional dejar de formar el mismo recto juicio, no obstante habérsele hecho presente, por las razones siguientes: 1ª, porque aunque oficialmente no hubiera dado cuenta al Comité del Partido Constitucional de nuestras entrevistas y de su objeto, era imposible que 715
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