cuadro al Pabellón Peruano se suspende su pensión hasta nuevo aviso» (ya han pasado dos años y medio). El señor Sanz, comisario general de la Exposición de 1900, a quien no tengo el honor de conocer, fue promotor de esa suspensión, pues este señor, sabiendo vagamente que yo de algún - tiempo trabajaba en un cuadro subvencionado por el Gobierno, pretendió imponerme, como obligación, de exponer mi cuadro que mide 10 metros 50 de ancho por 4 metros de alto en el pabellón peruano, en el que no había la posibilidad de exponer un cuadro de 2 metros. Este fue el único motivo por el cual el señor ministro de Fomento suspendió mi pensión, muy mal informado del señor comisario general de la Exposición General de París. En el mismo día el señor ministro Canevaro (q.e.p.d.) protestó enérgicamente por cablegrama contra el informe del señor Sanz y después, en un largo oficio, explicó la verdadera causa de mi ausencia con mi cuadro en el pabellón peruano; al concluir su oficio el señor ministro Canevaro pedía y recomendaba con calurosa instancia al ministro de Fomento que se me continuase el pago de mi pensión, porque él era el único peruano a quien le constaba la manera como yo aquí he empleado mi tiempo, lo cual se puede también deducir y comprobar por documentos de grandes artistas y maestros de Europa, que existen en su despacho. Era tanta la confianza que tenía de que la palabra del señor ministro Canevaro (q.e.p.d.) sería tenida en la debida consideración, que he esperado de un mes a otro la solución favorable de este asunto y la continuación de las remesas del Gobierno. Como usted ve, señor Candamo, ya hacen dos años y medio que espero y ya comprenderá usted las circunstancias desastrosas y los daños irreparables que esta inesperada, injusta y repentina suspensión me ha causado, y lo que es peor, sin poder llevar adelante esta obra, que habría sido la base de mi porvenir; por el contrario, envuelto en el engranaje de tantos compromisos contraídos y forzado a mantenerlos so pena de mi completa ruina, pues dentro de dos inmensos estudios están encerradas la costosísima y paciente organización de mi obra y mis tres cuadros, de los cuales uno está casi a término; durante estos dos años y medio gracias a esfuerzos sobrehumanos he salvado de los derechos de mis terribles acreedores las repetidas catástrofes que me han amenazado. Usted comprenderá, señor Candamo, cuántos sacrificios no habré hecho yo, extranjero en Europa y sin apoyo de nadie, para haber podido sostenerme 677
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