hasta hoy. En los momentos en que le escribo, señor, mi situación llega a su triste término y un desastre sucederá; todos mis recursos están agotados, y como única esperanza, me dirijo a usted señor Candamo, seguro de que su valiosa influencia y concurso logrará de que en mi país cumplan con su deber y concluyan la obra que en su bondad por mí, había iniciado tan eficazmente. La convicción de un resultado, la fe en mi arte, único móvil de mi vida, me da la fuerza para pedir a usted, señor, su cooperación, apoyo y protección. Con anticipados agradecimientos quedo de usted, señor, muy afectísimo y atento seguro servidor, C. Baca-Flor743 P.D. El señor don Carlos Elías, a quien tuve el gusto de ver repetidas veces en París después de tantos años, me había ofrecido bondadosamente de ser el portador de la carta que hoy le escribo y al mismo tiempo de entregar a usted, señor, el oficio que dirijo a Su Excelencia el Presidente señor Romaña, 744 pues mi deseo era de hacer llegar este oficio en manos de Su Excelencia por medio de usted o de la persona de su más completa y eficaz confianza. Desgraciadamente tristísimos noticias me llamaron de urgencia a Roma y así no pude ver a don Carlos después de su vuelta de Lourdes a París. Me veo pues en la necesidad de rogar a usted, señor Candamo, muy encarecidamente tenga la bondad de favorecerme con este inmenso servicio en estos momentos tan dolorosos de mi vida. Con mi más profunda gratitud quedo de usted señor muy afectísimo y atento seguro servidor, C. Baca-Flor Mi pensión decretada el 2 de noviembre de 1896, debía cesar sus efectos el 2 de noviembre de 1901, después de haberme pagado cinco anualidades de francos 6,000 cada una, sean en junto francos 30,000 me fue suspendida a principios de mayo de 1900. De dicha suma no he recibido yo, sino las siguientes remesas: En oficio dirigido por el señor Ministro de Relaciones Exteriores a la 678
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